Philippe Sands

RESEÑA | Ruta de escape, de Philipe Sands

Wächter nunca se quejó de su trabajo nos dice Sands en este brillante libro, que nos muestra las consecuencias y los peligros de que las ideologías nazis y fascistas regresen al poder, como está sucediendo en varias partes de Europa. El libro de Sands es un llamado de atención ante el retorno de esos horrores.

Ciudad de México, 4 de abril (MaremotoM).- El abogado y escritor inglés (de ascendencia húngara) Phillipe Sands (Londres, 1960) retoma en este largo ensayo la búsqueda de entender el pasado nazi y el daño que dejó esta ideología totalitaria.

Sands es profesor de Derecho en la University College de Londres y ha participado en destacados juicios internacionales, trabajando para el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y en la Corte Penal Internacional de La Haya, incluyendo los casos de Pinochet, la Guerra de Yugoslavia, la invasión de Irak, Guantánamo, entre varios más.

En la editorial Anagrama se publicó su libro anterior Calle Este- Calle Oeste, en donde el autor investigó cuál fue el destino de su familia materna, de ascendencia judía, que prácticamente desapareció aniquilada en los campos de concentración que el régimen nazi instaló en el territorio de Polonia. En ese proceso de investigación Sands encontró documentos, que no fueron destruidos por los miembros del partido en su huida, tras la caída del Frente oriental ante el Ejército soviético, que explicaban la forma de actuar de la maquinaria de exterminio de poblaciones enteras por el simple hecho de ser judíos.

Para Ruta de escape (Anagrama), Sands se encontró con la interesante historia del jerarca nazi austríaco Otto Wächter, quien durante varios años logró eludir a la justicia internacional tras la caída del régimen nazi, pero que al final falleció en un hospital de Roma, en donde se encontraba oculto, con nombre y documentos falsos. Mientras convalecía en ese hospital de la capital italiana, Wächter fue visitado por un obispo, un médico y una dama prusiana, quien le informa a la esposa del exjerarca nazi de la evolución de su enfermedad hepática.

Philippe Sands
Editó Anagrama. Foto: Cortesía

Es el hijo menor de Otto Wächter, Horst Wächter quien contactará a Sands unos años después de la publicación de Calle Este – Calle Oeste, para explicarle por qué no creía que su padre hubiera fallecido por causa naturales, ni tampoco por qué creía que su padre era un criminal de guerra que debería haber sido juzgado en Nuremberg junto a varios de los jerarcas nazis más importantes, que fueron declarados culpable y condenados a muerte o prisión. Al contrario, Horst Wächter considera que su padre era un hombre bueno que solo cumplía órdenes y ha emprendido una pequeña cruzada para lavar el nombre de su padre.

Así es que contacta a Sands con quien mantiene una buena relación. Sands decide investigar quién fue realmente Otto Wächter. Y lo que encuentra es que fue un miembro destacado del Partido Nazi de Austria desde los primeros días. Que compartía su visión racista del mundo con su esposa, la madre de Horst. El padre de Horst participó en los principales hechos políticos de Austria, que terminaron en el Anschluss, o la anexión de Austria por parte de Alemania en 1938, que significó el inició del régimen de terror nazi en el país. Muchos austríacos tuvieron que huir de su país, abandonado propiedades, dinero, recuerdos, empresas. Y muchos de los jerarcas nazis se apropiaron de estos bienes sin ningún tipo de miramiento. Entre ellos, estuvo la familia Wächter, que pasaron a vivir en grandes casas pertenecientes a miembros de la burguesía judía que había alcanzado a huir. Algo que no lograron hacer otros miles de ciudadanos austríacos que serían trasladados a Polonia en los trenes de la muerte, para morir en los campos de exterminio.

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Otto Wächter sería trasladado pronto primero a Polonia, en donde tendría responsabilidad de la brutal represión al levantamiento del gueto de Varsovia. De ahí sería trasladado a la región de Galitzia, ubicado en la frontera oriental de Polonia, entre Hungría, Ucrania y la Unión Soviética. Ahí tendría un papel central en la operación de traslado de 40 mil judíos en trenes para su exterminio en los campos de concentración.

Sands, como abogado, está acostumbrado a investigar los hechos en los registros oficiales de los países que triunfaron en la Segunda Guerra Mundial. Eso le permitió hacer una profunda investigación sobre el papel de Wächter en esta operación. El resultado es que el padre de Horst Wächter fue un miembro del partido responsable del exterminio de todas estas personas. Un miembro entusiasta y profesional, que cumplía a cabalidad con su trabajo, a pesar de que este trabajo significaba la muerte, el exterminio de seres humanos.

Tras la caída del Frente Oriental, Otto Wächter fue trasladado a Italia, para intentar detener la caída del régimen fascista, aliado de Alemania en esta guerra. En Roma sería responsable, junto a otros miembros del régimen, de la masacre de 335 italianos en las Fosas Ardeatinas, a las afueras de Roma.

Sin embargo, a la caída del régimen nazi, Wächter logró esconderse en las montañas que dividen Austria de Italia y solo su esposa tenía contacto con él. Pero cuando el exjerarca nazi intentaba huir hacia Sudamérica, a través de la llamada Ruta de las Ratas (la Ruta de Escape del título del libro) enfermó del hígado, tal vez al nadar en las contaminadas aguas del río Tíber. Su muerte se mantuvo en secreto, ya que era buscado como criminal de guerra. Lo mismo que el lugar de su entierro, que cambió varias veces. Sin embargo, su hijo menor, que tiene muy pocos recuerdos de su padre, considera que Otto Wächter no era un criminal de guerra, no fue responsable de la muerte de 400 mil personas en Galitzia, entre ellas casi toda la familia materna de Phillipe Sands, y que su padre era un buen hombre atrapado en medio de una maquinaria de guerra, y que hizo cosas que no quería hacer. Esto, a pesar de que todas las evidencias lo contradicen.

Esto a pesar de todas las pruebas documentales, que nos dicen que Otto Wächter jamás se quejó de su trabajo y que, al contrario, siempre se mostró muy entusiasta a la hora de resolver los problemas logísticos que implicaban el traslado de seres humanos en trenes de carga insalubres para que al final fueran asesinados. Wächter nunca se quejó de su trabajo nos dice Sands en este brillante libro, que nos muestra las consecuencias y los peligros de que las ideologías nazis y fascistas regresen al poder, como está sucediendo en varias partes de Europa. El libro de Sands es un llamado de atención ante el retorno de esos horrores.

Fuente: Farenheit 452 / Original aquí.

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