Joaquín Sabina

RESEÑA | Sabina, de Maurilio de Miguel

Hay varias cosas interesantes en la biografía que escribe Maurilio de Miguel. La más importante, a mi parecer, es que es un texto escrito y pensado antes de que Sabina se convirtiera en un personaje reconocido en España y en Latinoamérica.

Ciudad de México, 23 de febrero (MaremotoM).-Nunca fui fan del cantante y compositor Joaquín Sabina. En México y, sobre todo en Puebla –la ciudad en donde vivo–, hubo un auge de la canción de autor y de la llamada trova a finales de la década de los 80 y toda la década siguiente. Sin embargo, simultáneamente, en aquellos años también comenzó el rock en español y la mayor difusión de otros géneros musicales que llegaban de Estados Unidos y Europa. Aún recuerdo el descubrimiento de bandas como The Cure, Joy Division, Metallica y otras más que se hicieron muy populares durante el cambio de siglo. Hago esta aclaración inicial porque me sentí un poco intimidado frente a la biografía de Joaquín Sabina, escrita por el periodista español Maurilio de Miguel reeditada por La Pereza Ediciones después de su primera publicación en 1986 en la colección “Los juglares”. Por fortuna, después de las primeras páginas cualquier lector poco avezado en el tema puede introducirse en la historia del artista nacido en Úbeda en 1949 y quizás sentirse tentado a buscar algunas canciones.

Hay varias cosas interesantes en la biografía que escribe Maurilio de Miguel. La más importante, a mi parecer, es que es un texto escrito y pensado antes de que Sabina se convirtiera en un personaje reconocido en España y en Latinoamérica. El acto creativo, la necesidad de contar, aparece cuando ambos hombres se encuentran y establecen una camaradería que se mantiene durante el tiempo. El prólogo del libro da cuenta de eso: las vidas de ambos se entretejen y, en algún punto, parece que leemos una crónica indirecta de Sabina contada a través de las pulsiones de su admirador. Una vez superada esta parte, entramos a los primeros datos y las primeras referencias del cantante.

Sabina
Joaquín Sabina, de Pereza Ediciones. Foto: Cortesía

Uno de los elementos importantes de Sabina es, además de las peripecias y el halo de nostalgia que rodean al protagonista, la progresión del tiempo. De Miguel no cuenta su historia a través de una estricta línea recta. Al contrario, nos enteramos de las vicisitudes de Joaquín Sabina a través de un cúmulo de recuerdos que se vinculan de diferentes formas: una noche de borrachera, una plática que tiene mucho de azar y que, años después, muestra su valía; el feliz descubrimiento de la letra de una canción que hace referencia a un poema o a un hecho concreto en la vida de alguien. En este sentido, más allá de la música, la biografía de Sabina nos recuerda que estamos hechos de trazos pequeños, acaso caóticos, que después se ordenan y reconstruyen en nuestra memoria. Además –y aquí hay otra particularidad interesante– el texto de Maurilio de Miguel nos enseña al hombre antes del personaje. Al retratar los años de formación de Sabina, época en la que apenas era conocido más allá de su círculo cercano, entendemos el sentido del azar y de las decisiones que perfilan una vocación, en este caso, la del cronista urbano que se inició en el rock y terminó convertido en uno de los cantautores de más fama en Hispanoamérica.

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El último aspecto interesante del libro es el retrato de la época que exploró Sabina en su infancia, juventud y adultez. Un personaje se nutre de su entorno y de su contexto. En ese sentido, el autor de la biografía habla de la historia de España –sobre todo los últimos años del Franquismo– a través de las correrías de su personaje. Sabina, sin ser necesariamente un líder político o partidista, es una criatura de su tiempo y vive los años sesenta y setenta rodeado de las inquietudes juveniles que dieron forma a la izquierda de ese tiempo. Exiliado en Inglaterra después de un ataque con bomba a un banco en el que participó para protestar por un juicio en contra de la organización disidente ETA, regresó a su país en 1976 para ser testigo de los últimos momentos del Franquismo. Esa época, marcada por el alcohol, los sueños y la música, es el elemento que cohesiona la biografía de Sabina y nos invita a explorar la obra más allá del héroe.

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