Ruido

Ruido: una estética para el dolor y el duelo

“Cassandra dijo que hay otra forma de buscar”. Julia, protagonista de Ruido.

Ciudad de México, 17 de enero (MaremotoM).- Lo que hoy se espera de una buena producción es la conjunción de un relato pertinente y su estética. En el filme Ruido (México, 2022) su directora, Natalia Beristain, crea ambientes repletos de belleza fina en contrastes de luz, hilos rojos y sonidos que simulan rebotar al interior de la cabeza. El zumbido de una mosca entre las bolsas fétidas de fosas se transforma en el pitido del dron que sobrevuela el campo de tierra en que se rastrean a personas desaparecidas.

Las personas desaparecidas son víctimas; sin embargo, el tratamiento narrativo de este filme con cierto pudor -o discreción sensible- con finura revela la crudeza de los cuerpos muertos y desaparecidos. Por otra parte, la creación de ambientes íntimos, domésticos, crea la atmósfera de la cotidianidad con que desaparecen mujeres y hombres, a quienes también se menciona en las listas de víctimas.

Frente a la corrupción del Estado mexicano, los personajes del filme, protagonizado por la actriz Julieta Egurrola -en su mayoría mujeres en busca de sus familiares- emprenden vías alternativas de búsqueda y justicia. Es la búsqueda de Antígona que quiere llorar a sus muertos; vivir el duelo frente al cuerpo inerte. En su drama, Julia, la protagonista, encuentra una respuesta que la lleva a integrarse al colectivo feminista. Es el colectivo que, sin miedo, enfrenta  al Estado coludido con el crimen. Este colectivo estrepitoso y tenido por vandálico proclama:

“Estamos aquí para no dejarlos dormir; para que los ojos de las nuestras se les claven como dagas en la memoria, para que se aprendan su nombre completo: la forma de su cara, su estatura y el lugar donde desaparecieron”.

El filme que es hoy número uno en la plataforma Netflix evidencia que la justicia no es tarea recurrente del Estado mexicano y que la justicia alternativa se ensaya en la reconfiguración de las familias, ahora formadas por buscadores de desaparecidos. En estas nuevas familias se comparte el camino de dolor y la crianza. Incluso se danza en el mismo escenario en que se identifican restos humanos. La pérdida, experiencia común al menos a 90 mil familias mexicanas, une a las familias como respuesta inmediata y reconfortante ante la pérdida.

Te puede interesar:  Anthony Bourdain: correr más allá del cuerpo

El ruido ambiental que guía este drama lleva a convertirse en gritos de consignas,  manifestación de una furia legítima. En esta inclusión, el filme enriquece el panorama simbólico contemporáneo del feminismo de las calles (las pintas en paredes y monumentos, las proclamas a gritos, los cantos, la quema de insignias patriarcales)  y la tradición milenaria (el bordado, el diálogo íntimo, la crianza) de la historia milenaria de las mujeres. Ambas tradiciones, la silente y la del ruido, se combinan en la sensible producción de Natalia Beristain.

Las manifestaciones feministas callejeras de  jóvenes que gritan y hacen pintas, representan la furia como la contracara del miedo, una furia para la que la calle es todavía escenario insuficiente. Las feministas aquí representadas queman los sitiales y sus papeles, metonimias del orden jurídico, policial y político que, movido otra legalidad -la del Estado de excepción- no atiende sino sus propios intereses.

Ruido
Veo en el filme una denuncia serena y explosiva. Foto: Cortesía

Veo en el filme una denuncia serena y explosiva a la vez que empatiza con las madres sin duelo y me sugiere que, ante tantísimas muertes, el radicalismo de la aparición pública aún es insuficiente.

“Estamos aquí para volver a decir que en México asesinan y desaparecen mujeres todos los días, que el poder es cómplice, que los que callan son cómplices. Pero nosotras no. Nosotras estamos dispuestas a ponerlo todo porque cada persona desaparecida es una parte de nuestro cuerpo. Que se sepa que ya no tenemos miedo, que se sepa que ahora tenemos rabia”.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*