Covid

Salí negativo en la prueba de Covid 19

Sin embargo, hay quienes no podemos quedarnos en casa, nos es imposible literalmente, pues como diría Luis Spota, en la única frase que me parece certera de lo poco que he leído su obra, “Más cornadas da el hambre. “

Ciudad de México, 13 de enero (MaremotoM).- Hoy recibí una gran noticia: salí negativo en la prueba de COVID-19. Decidí ir al kiosko COVID-19 más cercano porque un amigo con el que conviví la semana pasada  dio positivo el domingo. Resulta que uno se relaja donde más se siente seguro, en casa, con la novia, con amigues, con la familia… y es cuando bajamos la guardia.

A pesar de que estuve  en su casa sólo 40 minutos a sana distancia el riesgo existió. Por la naturaleza de mi trabajo me es imposible no salir de casa. Tengo que salir casi todos lo días a pesar de que comprendo la trágica dimensión de esta pandemia global. Salgo siempre con cubrebocas, careta y gel y guardo la sana distancia. También evito aglomeraciones aunque a menudo tengo que tomar el transporte público. Algunos amigas y amigos me han tachado de irresponsable o temerario. Olvidan que ella/os o tienen trabajo con plaza o tienen casa propia o ambas cosas.

Cuando leo las noticias en la red y veo cuánta gente se ha contagiado todos los días cobro conciencia (cada momento) del sufrimiento de muchas personas por fallecimientos de familiares y amigos o por lo terrible que la están pasando por la enfermedad. Aunque la culpa sirve para una chingada me siento responsable y trato de hacer todo lo posible para no contagiarme en las calles.

Tengo que ir de cacería a menudo por libros y recorrer varios mercados y casas rescatando títulos que considero valiosos y dignos de una segunda o tercera leída. Me gustaría tener un salario para quedarme confinado y trabajar en el calor del hogar y evitar en lo posible todo contagio (aunque luego pienso que siempre odié a jefes y patrones y se me pasa) , pero mi realidad es diferente y tengo que salir para solventar mis gastos. No hay de dos sopas. Mi trabajo es conseguir libros, venderlos y luego entregarlos. A veces por paquetería y otras personalmente.

De cualquier manera mi trabajo requiere necesariamente del contacto humano, es imposible evitarlo. Mis otras actividades, el teatro y la escritura, apenas me han dado en todo el año para vivir poco más de un mes. Cuando veo los mensajes de la red que las personas arrojan con un aire de superioridad, donde exigen responsabilidad a los “irresponsables” que no se quedan en casa olvidan algo muy importante: vivimos en un país donde más de la mitad de la población vive de la economía informal, con un nivel educativo muy bajo y con el 41.9 % de pobreza (cifra que va a llegar al 50% o más por la pandemia).

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O sea, de poco sirve que se autoexalte su responsabilidad (lo cual es loable), desde una perspectiva autorreferencial que no contempla la realidad periférica de las mayorías. Muy poco hay de alteridad en esos juicios que pendejean a medio mundo curándose en salud porque “yo si me quedo en casa”. También habemos los que no tenemos otra posibilidad que salir a la calle a corretear la chuleta. Esos juicios tienen razón pero también están cargados de un clasismo que no comprende la realidad que existe fuera de la esfera de confort de estos severos jueces.

En fin, si puedes quedarte en casa hazlo e inventa un modo de no enloquecer en el confinamiento y de no enfermar de estrés y de sedentarismo (el yoga es una buena opción) por la explotación virtual (y real) que están ejerciendo sobre la mayoría que trabaja en instituciones o empresas públicas y privadas.

Claro que siempre hay las conductas irreflexivas o verdaderamente inconscientes  de los que tienen que salir, pero también de los que tienen trabajos formales bien remunerados y plazas gubernamentales, como esas fiestas masivas o esas costosas vacaciones que se pagan para “confinarse” en otros lugares y “descansar” del estrés de ciudad (y ahí hay un número inmenso de contagios también y, paradojicamente ¿qué sería de los millones de compatriotas que dependen del turismo sin estos viajes? ). Quizás el tema más grave es que cuando se viaja se baja la guardia, se relajan las medidas sanitarias básicas.

Esta semana cayeron algunos conocidos (muchos de ellos muy entrañables como el Tobi) y muchos desconocidos víctimas de COVID-19 y otros tantos están enfrentando la enfermedad con dificultades de todo tipo. Es triste y trágico y claro que hay que cobrar conciencia de ello. Sin embargo, hay quienes no podemos quedarnos en casa, nos es imposible literalmente, pues como diría Luis Spota, en la única frase que me parece certera de lo poco que he leído su obra, “Más cornadas da el hambre. ”

En fin, si estás en condiciones, quédate en casa y si no, cuídate un chingo.

One Comment

  1. Si no han pasado al menos 5 días entre el momento del contacto con la persona infectada y el día de la prueba, puede salir negativa y aún así ya estar infectado.