Qatar

Salud, Catar

En Doha no vuela  una mosca; el aeropuerto es lujoso, inmaculado, ordenado y el taxi que nos saca del quirófano. conducido por un simpático nepalí, recorre unos cuantos kilómetros con su auto que parece recién salido de la concesionaria, como todos los que circulan.

Ciudad de México, 19 de noviembre (MaremotoM).- Salute, Catar. Ya estamos en el lugar de los hechos. Dejamos atrás El Cairo y el contraste impresiona, asusta. En el centro de la capital de Egipto todo es viejo, caótico, ruidoso, está lleno de gatitos, de buscas, cartoneros y moscas.

En Doha no vuela  una mosca; el aeropuerto es lujoso, inmaculado, ordenado y el taxi que nos saca del quirófano. conducido por un simpático nepalí, recorre unos cuantos kilómetros con su auto que parece recién salido de la concesionaria, como todos los que circulan.

Qatar
Qatar, el año del mundial. Foto: Cortesía

Al rato empiezan a verse los primeros edificios altos, imponentes, llenos de luces. Nadie toca una puta bocina de esas a las que a la que casi nos habíamos acostumbrado en El Cairo. Saber: el guía de El Cairo  decía que ahí lo primero que se fabrica de un auto es la bocina. Saber: no sabemos el nombre del nepalí, pero sabemos, porque nos cuenta, que trabaja 11 horas que está hace 8 años, que los cataríes no trabajan de taxistas y casi que dice “ni de nada”.  Y  dice, con todas las letras, que “va a hinchar por Argentina”, como muchos de mis compatriotas.

Te puede interesar:  FUTBOL SIN PELOTA | Empieza un nuevo Mundial

El viaje dura 25 dólares, un dólar por minuto. También en eso empezamos a extrañar El Cairo, Nos recibe Poppy, nuestra anfitriona inglesa, una cuarentona agradable que debe de haber decorado su departamento con mucho amor. Hay cuadros de Picasso por todos lados y muchos colores en la casa que tiene living, dos cuartos, dos baños, cocina comedor y patio tipo terraza. Ahí sí que el hotelito de El Cairo pierde por goleada.

Futbol sin pelota
Lionel Messi y su camiseta. Foto: Cortesía

Poppy, productora de cortos cinematográficos y de publicidad habla inglés claro, pero además francés y un poquito de castellano, porque en el 2004 se recorrió durante todo un año América de punta a punta y algo le quedó.

Entre todas las cosas que hay en la casa, una tele mediana  en la que ella mira películas y nunca TV. Hay canales de todos los países, tanto hay de todos que en una de las vueltas de zapping aparece Ruggeri en primer plano .Socorro.

Nos vamos a conocer el barrio y a comer una pizza. No está mal la pizza, aunque no es el precio del guiso egipcio. El, mozo, colombiano nos pasa el teléfono de un argentino, amigo de Marcelo Mariano Martinez, el autodenominado hincha número 1, ese que está en cana.

Nos ilusiona la idea de que nos dejan visitarlo y le podamos hacer una entrevista. Peores delirios hemos tenido.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*