Luis Alberto Spinetta

Salve, Luis Alberto

Escribía por entonces mis primeros poemas, buscaba por todos lados quién había sido Antonin Artaud, claro, en estos tiempos no había google ni computadora ni nada de esto, pero siempre aparecía alguien que tenía más información que uno y como esa zanahoria para los burros iba donde estaba la información.

Ciudad de México, 23 de enero (MaremotoM).- Un día más, aunque hoy es una fecha que certifica tu cumpleaños: el 23 de enero de 1950. Cuando naciste Luis Alberto Spinetta y como conmemoración hoy es el Día del Músico en Argentina.

Precisamente hoy murió Gabriel Ruiz Díaz, cofundador de Catupecu Machu. Su hermano, Fernando, puso un mensaje en las ruedas sociales: “Amores, hoy se fue Gabi, se fue tranquilo, en paz. Gabi el amigo, el hermano, el bajista, el científico, el músico, el hijo… un ser amoroso, generoso, bueno, brillante, y sobre todo un guerrero”, escribió el actual líder de Catupecu y Vanthra. Un guerrero que siempre dio todo y un poco más. Gracias hermano mío por todo. Te fuiste hoy, en el Día del Músico Argentino… un día, en una entrevista, le preguntaron cuál era el disco que más le gustaba de la historia de nuestro amado rock argentino y Gabi dijo Artaud, de Luis Alberto Spinetta. Seguramente te debe estar esperando para que con tus cuatro cuerdas mágicas hagas lo que más amaste en tu maravillosa e increíble vida: el bajo y la música”, dijo.

Y cuando tuvo que decir su disco preferido dijo esa tremenda máquina verde que nos abrió la cabeza y el corazón.

Siempre lo escucho en tiempo presente. Algo me dice: la nostalgia no debe de ser la única vía por la que oigas una música, pero no sé por qué hoy me veo en ese tocadiscos portátil que mi padre, en lugar de comprar comida, nos regaló tan alegremente. Escuchamos ahí por primera vez a Jovita Díaz con su dulce tereré y cuando ya fuimos más grandes volvíamos loca a nuestra madre con esos discos “raros” que escuchábamos ahí.

“De nada sirve”, de Moris, las canciones de Maria Bethania y por supuesto tú, siempre tan maestro.

Escribía por entonces mis primeros poemas, buscaba por todos lados quién había sido Antonin Artaud, claro, en estos tiempos no había google ni computadora ni nada de esto, pero siempre aparecía alguien que tenía más información que uno y como esa zanahoria para los burros iba donde estaba la información.

A veces creo que Leopoldo María Panero, ese poeta que tanto me gusta, se había vuelto loco por Antonin, más allá de esos “poetas malditos” con que la literatura saca de vez en cuando una nota. Digo esto y no puedo ser más testigo de mi pereza. Eso es lo que la gente no dice: para ser artista hay que ser trabajador, todo el tiempo.

Te puede interesar:  Los comentarios sobre la apariencia
Luis Alberto Spinetta
La capilla de Mark Rothko. Foto: Cortesía

Ayer miraba un documental de Mark Rothko y lo veía pintando esos colores grises en su inmensa capilla (que creo que alguna vez estaré allí invocándote, llamándote, a ti, a Leopoldo, a Antonin): vivía en el taller, se separó de su esposa y cuando la terminó, se mató.

Siempre está la obra por delante. Siempre está eso que tienes que terminar. Creo que la gente vive más de la cuenta porque todavía no ha terminado “eso”.

Luis Alberto Spinetta
Qué increíble ser de luz fue Spinetta. Foto: Cortesía

No lo sé. Digo tonterías en este sábado que me levanté tarde, que no me han salido las crepas de espinaca (una cosa verde desparramada en la sartén, pero que igual me comí), mientras tomo mate y pienso en tu alma, tan generosa, tan de nosotros.

Ayer, en el insomnio leí un mensaje que me había mandado un amigo: “Apenas comienzo Rompan todo y sólo quiero decir esto: qué increíble ser de luz fue Spinetta”. Me encantó eso. Él vive en Mexicali, donde descubrí los chocolates de vainilla de Milky Way, algo que al menos no he descubierto en la ciudad. ¿Cómo será cuando todo lo que comes son esas cosas tan ricas de los Estados Unidos? ¿O ese Topo Chico que antes se hacía en Monterrey y lo tenías al alcance de la mano? Pienso esas cosas, como cuando mi amiga Vianett me regaló un chocolate gigante, ¿dónde hacen esos chocolates gigantes? Mi amiga vive en Tijuana y recuerdo eso diciéndome: Tú no puedes comer chocolate.

Voy a decir otra cosa: el disco que me gustó de una manera demencial fue Durazno Sangrando, de Invisible. Cuando barría mi casa al compás de esas canciones, cuando mi madre Blanca le gustaba mucho “Pleamar de águilas” y creo que comprendí mi verdadera edad con “Dios de la adolescencia”, cuando me pintaba las uñas con las manos incluidas y cuando me sacaba todas las cejas con la pinza de depilar, cuando ni siquiera sabía como ser una mujer y mucho menos un ser humano.

Luis Alberto Spinetta
Un descubrimiento en Mexicali. Foto: Cortesía

Claro que para morirse estaba ese tema “Encadenado al ánima”, que alguna vez pensé que podría hacerse una ópera, me imaginaba el escenario del teatro El Coliseo, con una orquesta debajo y cantores arriba, porque todas tus canciones son el motor de algo, nos llevan a un grado de creatividad que no tenemos, pero que adoptamos de tu inmenso río.

Hay alguien que escribe: ¡Felicidades, papá! Y pienso en esos padres que hemos tenido en el rock (ni siquiera latino, por favor), cuando íbamos descubriendo las fosas de los desaparecidos, cuando caminaba descalza por Retiro, cuando fuimos a la presentación de El jardín de los presentes y tú dijiste, este es para mi primer hijo: Dante.

https://www.youtube.com/watch?v=AQNe_O8kGgQ

Nada, eso. Que voy a escuchar todos esos discos hoy. No con auriculares porque tengo el oído izquierdo herido, de tantas reuniones de zoom. Salve, Luis.

Comments are closed.