Luis Felipe Fabre

“San Juan de la Cruz es de los primeros poetas trans”: Luis Felipe Fabre

La novela Declaración de las canciones oscuras (Sexto Piso) es divertida, fácil de leer, nos lleva a un estado donde miramos por un lado ese lenguaje de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, “tan llevado al límite” y por el otro vemos lo rico que es este espacio del español.

Ciudad de México, 7 de septiembre (MaremotoM).- Siempre es un gusto entrevistar a Luis Felipe Fabre (1974), quien por sufrir “la crisis de los 40” se le dio por intentar un libro en narrativa, a lo que llamó “mi primera novela”.

Es un intento, ahora dicho sin broma, por explicar y hacer poesía lejos de la poesía, esta historia que primero tiene que ver con el lenguaje, un “anti-Quijote”, esa novela heterosexual, más cerca de La Celestina que el hombre de los molinos y que -dicho por Fabre- demuestra que “San Juan de la Cruz era trans”.

La novela divertida, fácil de leer, nos lleva a un estado donde miramos por un lado ese lenguaje de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, “tan llevado al límite” y por el otro vemos lo rico que es este espacio del español, que aunque diga el novelista Eloy Urroz, “no hay que mirar por encima del otro”, tiene una sustancia especialmente dulce y armoniosa.

En agosto de 1592 arriban al monasterio de Úbeda un alguacil y sus dos ayudantes, con la secreta encomienda de trasladar el cuerpo de fray Juan de la Cruz, el gran poeta y místico carmelita, muerto el año anterior, a su morada final en Segovia. Cuando al exhumarlo lo hallan “incorrupto y tan fresco como cuando murió” se produce un fervor extático por el cuerpo del fraile, que sólo es liberado para su peregrinaje, meses después, a cambio de que una pierna o un brazo, las fuentes discrepan, permanezca en Úbeda. A lo largo del camino suceden toda clase de aventuras e infortunios, con personajes que parecen extraídos de gestas mitológicas, pues no sólo es el cuerpo un codiciado objeto de deseo o fervorosa devoción –como si fray Juan, que en vida fue un gran seducido, tras su muerte se hubiera convertido en don Juan o el gran seductor–, sino que la historia narrada por Luis Felipe Fabre se entrelaza magistralmente con los versos del fraile, como si en ellos hubiera profetizado el delirio que circundaría a su propio traslado póstumo.

Declaración de las canciones oscuras(Sexto Piso) es una obra muy propia de Fabre, en el sentido de que continúa sus obras anteriores. Aquí están Escribir con caca(su libro anterior, sobre Salvador Novo) y su ya antológico Sor Juana y otros monstruos.

Luis Felipe Fabre
Su primera novela es Declaración de las canciones oscuras. Foto: MaremotoM

–Una de las cosas más interesante es que tuviste que hacer una variación del lenguaje. ¿Cómo fue eso?

–Cuando le empecé a platicar a Eduardo Rabasa (Editor de Sexto Piso) mi intención de hacer una novela sobre San Juan de la Cruz, le comentaba que mi intención era aprender otro lenguaje. El lenguaje del siglo XVI, no quería hacer una réplica, pero sí destacar el lenguaje del Siglo de Oro porque es muy fluido, no se ha solidificado todavía, es muy maleable.

–El tema de los diálogos es impresionante

–Cuando me puse a investigar sobre el tratado del cuerpo de San Juan de la Cruz, los testimonios hablaban de que había un alguacil con dos ayudantes. Entonces comencé a pensar que en esas cosas donde no se sabía nada podía yo empezar a crear. Como San Juan de la Cruz es tan intocable, mi aproximación tenía que ser desde la picaresca. No desde las alturas no podía decir nada, sino desde la picaresca, desde los criados. La celestina conoce a San Juan era mi tesis de trabajo.

–¿Qué es lo que intentas con San Juan de la Cruz?

–En primer lugar leerlo desde otro lugar. Pensaba que la mística siempre tiene esta cosa del cuerpo. Como decía Santa Teresa de Jesús: “es un requiebro suave que sucede entre Dios y el alma, donde lo natural también participa”. Es decir, se estaba orgasmeando,claro. En esta época del manierismo, pensaba en un Miguel Ángel haciendo un Cristo desnudo, me resultaba interesante no leer a San Juan de la Cruz espiritualmente. Todos los artistas estaban humanizando las situaciones divinas. Me parecía sumamente parcial. Cuando San Juan de la Cruz explicaba sus poemas, algo que me parecía doctrinario desde mi ignorancia, después me di cuenta de que no, que cita mucho al cuerpo. En algún momento cito a algo que él llama “la lujuria espiritual”, que ellos rezaban y se les paraba el pito. “Si porque el cuerpo se mueve según su naturaleza”, dice San Juan de la Cruz. Es un síndrome que no se ha estudiado mucho, pero que habla de la excitación sexual en cosas que consideramos divinas. Por otra parte, San Juan es de los primeros poetas trans. “La amada en el amado transformada” es un verso trans. Tiene un devenir trans, escribe como mujer, lo cual me resulta fascinante, con un conocimiento de la sexualidad femenina muy impactante.

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Luis Felipe Fabre
Editada por Sexto Piso. Foto: Cortesía

–Ya sé que no te importa nada tu carrera, pero ¿por qué no poner a San Juan de la Cruz en el título?

–Lo evité también en la portada. Supongo que es congruente con el libro donde San Juan de la Cruz está muerto. No puedes ponerlo a hablar. Lo único que puedo hacer es hablar en torno a él. Está textualmente porque la frase La declaración de las cancioneses como un subtítulo de sus libros en prosa. Si hubiese sido más comercial hubiera puesto San Juan de la Cruz era trans, pero a mí me gustan los títulos que nada tienen que ver con los libros.

Escribir con cacatuvo gran éxito y me pareció definitorio con tu carrera

–El primer libro que publiqué fue de ensayos y me gustó regresar al ensayo desde otro lugar. Con Salvador Novo te puedes identificar, con San Juan de la Cruz, no. A Novo lo extraño, pero San Juan de la Cruz lo admiro pero no es “mi amiga”.

Luis Felipe Fabre
Creo que los tres por diferentes razones tocaron unos límites increíbles. Foto: MaremotoM

–Pensando en esas tres criaturas: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Sor Juana, me parecen del futuro. ¿Qué es lo que hace a su lenguaje tan impresionante?

–Creo que los tres por diferentes razones tocaron unos límites increíbles. Con San Juan de la Cruz no se llegará a escribir tan lejos, al menos en español. Con San Juan me hace acordar a The Matrix, cuando ves el código y luego no hay nada. Becket a veces me recuerda mucho a San Juan. Santa Teresa, que es el Quijote antes del Quijote. Como de repente tenemos esas lecturas pesadas, no vemos lo que están haciendo. Si el Quijote decía que las novelas de caballería lo habían trastornado, Santa Teresa también. Su formación es la misma que la del Quijote. Estar fundando conventos y teniendo ese peso, es una figura que encarnó lo que luego Cervantes va a poner en El Quijote. Esa mirada de la vida como esa batalla, pero casi generando enemigos imaginarios para poder vivir su aventura. Y Sor Juana es muy interesante, porque es una escritora ya sin Dios, una escritora modernísima. En el Primero sueñonunca se menciona a la palabra Dios. Es un poema de la mente, del conocimiento platónico como racional.

–Ahora todo esto está perfecto si hablamos de ti como poeta, ¿ahora eres novelista?

–Supongo que es una crisis de los 40. Los que se pueden comprar un convertible se lo compran, pero es mi novela porque no me alcanzaban para un auto. Tenía ganas de hacer algo distinto. Lo que intento es como hacer poesía fuera de la poesía. Incluso me interesa más el discurso de la poesía que la poesía misma. Buenos versos siempre hay, pero lo que falta es el discurso de la poesía. Parto de la idea de que la poesía es imposible, aunque haya buenos versos. Esa imposibilidad me gusta subrayarla. Esta cosa es un intento más de cómo aproximarme a la poesía sin escribirla.

Luis Felipe Fabre
En general me interesan más los poetas que lo que hacen los narradores en México. Foto: MaremotoM

–Una de las cosas pensaba que la poesía estaba de moda en México, probablemente lo que está de moda es pensar en la poesía

Los ingrávidos, de Valeria Luiselli, sobre Owen, por ejemplo. En general me interesan más los poetas que lo que hacen los narradores en México, hay gente que está haciendo cosas increíbles y más propositivas en términos poéticos. Me parece que falta el puente ese discurso que pueda sostener esos poemas. Lo que estoy diciendo es que falta crítica. Si hay un género que está en crisis, por aparición de la Internet, es la crítica. Ahora las plataformas es que todos pueden hacer sus críticas. Yo cuando leo a ciertos críticos que tenían su columna en la revista Vueltay que si te criticaban te arruinaban, eso ya no existe. Este intento de novela es como pensar la crítica y la poesía desde otro género. Lo autoritario en la crítica ya no va, queda como un gesto absurdo.

–¿Es una novela divertida y fácil de leer?

–Me encantaría que la gente me dijera que es una novela divertida, me interesó jugar con la idea de una narración. Es una especie de road movie, me interesa la picaresca, que es un género que yo disfruto mucho y me interesa que sea vista como La celestina, antes que El Quijote.

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