Santiago Solari

Santiago Solari, nuevo entrenador del Club América: ¡Viene el Indiecito!

Santiago Solari, el heredero de Jorge Valdano, ahora es el entrenador del Club América. ¿Quién es el nuevo entrenador?

Ciudad de México, 29 de diciembre (MaremotoM).- Santiago Solari regresa a los banquillos. El que fuera técnico del Real Madrid en la temporada 2018/2019 es el nuevo entrenador del Club América de México. La entidad mexicana ha hecho oficial su llegada este martes 29 de diciembre. El argentino actuaba como embajador del club blanco hasta ahora, pero con esta contratación volverá a dirigir un equipo de fútbol, algo que no hacía desde que dejó el de la entidad madridista tras caer eliminado frente al Ajax en Champions y dejar su puesto a Zidane.

Solari, de 44 años, regresará al balompié mexicano tras 10 años. El oriundo de Santa Fe jugó en el Atlante durante el Apertura 2009Clausura 2010 y Apertura 2010, tiempo en el que disputó 38 partidos y marcó cinco goles, además de ir al Mundial de Clubes 2009.

Santiago Solari viene de una familia de futbolistas y él es distinto. “Es un hombre que lee”, han dicho para presentarlo cuando fue técnico del Real Madrid y Martín Caparrós se rió por esa caracterización: “Parece ser algo rarísimo”, expreso el escritor.

Sergio Rek, presentador de noticias en FOX Sports, cuenta que conoció a Santiago Solari en River (sí, ¡es gallina!), “es un hombre muy educado, es distinto al resto. Él y Sorín estaban por encima de la media. Quizás lo más interesante de Solari se dio cuando fui a Madrid. Fui al entrenamiento, sin acreditarme, lo único que tenía era la acreditación de FOX, fui a la avenida Castellana. No me dejaban entrar y dije que era amigo de Santiago Solari. Después de esperar un rato largo, él me hizo pasar”, recuerda.

“Me llevó en su automóvil, lo que era raro, para una estrella como él que me llevara en su auto. Era un AUDI TT, me explicó muchas cosas del Real Madrid. Me dijo entre otras cosas que cuando fuera al entrenamiento no me quedara viendo a las figuras, sino que pusiera atención en Makelele. ‘Ese negro corre por todos nosotros’, dijo. Efectivamente, Makelele era el único indispensable del equipo, todos jugaban para adelante y él era el único que hacía el trabajo sucio. Ese es Solari”, afirma Sergio.

Santiago Solari
Heredero de una familia de futbolistas que ya va por la tercera generación. Foto: Cortesía

“Heredero de una familia de futbolistas que ya va por la tercera generación y que tuvo como cabeza de la misma a su tío el auténtico “Indio” Solari, Jorge Raúl, que jugó en River en las décadas del 60 y 70 y jugó el Mundial 66 con la selección Argentina y que siguió su padre Eduardo, un mediocampista de mucha personalidad y marca, con poco gol”, recuerda Juan Roberto Presta, periodista del periódico Ámbito Financiero.

“Santiago fue el más “habilidoso” de una familia de obreros del fútbol. Carrilero por izquierda y hasta delantero por ese sector, mostró su calidad desde su debut a los 20 años en River, donde compartió plantel con Enzo Francescoli, al que llamaban el “príncipe” por su calidad y a él le pusieron el “principito”. Deslumbró por su categoría, pero duró muy poco porque en 1999 fue vendido al Atlético de Madrid, en un equipo muy malo que descendió de categoría, pero él ascendió porque pasó al Real Madrid recomendado por su cuñado Fernando Redondo y por Jorge Valdano donde jugó cinco temporadas con mucho éxito, pero será recordado por iniciar la jugada por izquierda junto al brasileño Roberto Carlos del gol de Zidane que le dio el 2 a 1 ante el Celtic de Glasgow que le da la novena Champions al Real Madrid en el año de su centenario”, dice.

“Pasó por el Inter y tiene un regreso a la Argentina, llevado por Marcelo Tinelli para jugar en San Lorenzo, pero al año se va porque no le podían cumplir el contrato y juega un año en Peñarol de Uruguay donde se retira en 2010 con 34 años.

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Allí decide volver a Madrid, su lugar en el Mundo, para estudiar la carrera de entrenador y en 2013 ficha en las divisiones menores del Real Madrid, llegando a dirigir al Real Madrid Castilla, la filial en Segunda B.

Como técnico es de la escuela de Valdano y no la de su tío Jorge, ni su padre Eduardo que prefieren “la garra y el corazón” a la técnica depurada.

“Mejoró la especie de los Solari. Su padre (Eduardo) y su tío Jorge fueron reconocidos futbolistas. Jorge jugó el Mundial de 1966, fue una especie de inventor del puesto de carrilero porque ocupaba toda la banda, jugando como lateral o puntero en el arranque. Eduardo era un volante central, raspador, rústico, de poca elegancia pero mucha firmeza en la marca”, dice Juan José Panno, el decano de los periodistas de futbol de Argentina.

“Santiago, pinta de actor de cine, mucha presencia, alto, elegante, jugaba acompañando su figura. Zurdo, de buen manejo, muy inteligente para ubicarse y para “leer” los partidos como se dice por aquí. Arrancó como clásico enganche en River Plate (antes había jugado en Renato Cesarini, un semillero de cracks en Rosario) y llegó con 15 años, ya medio formado. Era 10. Lo hizo debutar Ramón Díaz. pero después cuando lo vendieron a Europa (Atlético, después Real Madrid) lo usaron más como carrilero y no parecía sentirse tan cómodo. Igual no le fue mal y ganó un par de títulos con el Real Madrid. Ramón Díaz lo trajo de nuevo para acá y estuvo un año en San Lorenzo. Es un tipo que escribe bien (cuentos), un Valdanito”, afirma Panno.

“Santiago Solari es un tipo humilde. Cuando Zidane llego al Real Madrid dijo que siempre había jugado con la camiseta 21. Solari era el que la tenía y por supuesto se la ofreció. Zidane dijo que no y agarro la única que había libre que era la número 5. Solari y Zidane tienen una muy buena relación”, concluye.

“La diferencia es que Zidane, luego de años en la cantera del Madrid, llegó a tener una experiencia como ayudante de Ancelotti y Rafa Benítez y Solari llega directamente a Primera, pero creo que suple esa inexperiencia de ayudante con su sentido común para ver el fútbol y una extraordinaria capacidad para despojarse de su carácter de ex jugador para tener una mirada tal que le permitió por años ser columnista de El País, con gran claridad y absoluta imparcialidad. Pocos madridistas pueden darse el lujo de declararse abiertamente admiradores de Lionel Messi sin ser cuestionados y pocas veces en la historia del Madrid un DT interino tuvo semejante éxito (no sólo ganando todos los partidos, sino con su equipo metiendo tantos goles luego de meses de sequía) y también pocas veces, el Real Madrid llegó a sacar un comunicado diciendo que el club “desistió de buscar un entrenador” para el primer equipo ante los buenos resultados del interino (que ahora deja de serlo). Solari siempre fue un tipo especial: de familia de futbolistas por su padre, tío y hermanos (y Redondo, su cuñado), siempre le interesó la cultura, estar cerca de la gente y no tomar distancia como la mayoría”, dice el periodista Sergio Levinsky, colaborador de Infobae y de La Nación.

“Uno de los sellos distintivos el ex “Indiecito”, su marca en el orillo, pongamos, se corresponde con cierta aureola de inclasificable. Cuando soñaba con ser futbolista profesional también brillaba como ajedrecista aficionado y cuando alternaba con el equipo “Galáctico” de Zidane, Ronaldo, Figo y Beckham solía confesar que una de las cosas que más disfrutaba de vivir en Madrid era pasar las tardes libres en el Museo del Prado. Demasiado intelectual para mero futbolero, demasiado futbolero para intelectual hecho y derecho, a los 44 años el rosarino Solari da un paso al frente, se expone al rigor de las lupas más exigentes y algo nos dice que sabrá dar la talla”, dice Walter Vargas, de Radio Continental y de ESPN.

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