Manuel Felguerez

Se fue Manuel Felguerez, el último de los maestros abstractos

Decía que el arte es deudor de su tiempo, que la pintura y la escultura pertenecen a su época, que cuando la crítica a su obra es favorable lo agradecía y que cuando alguien lo critica enseguida pensaba: “Se equivocó”.

Ciudad de México, 8 de junio (MaremotoM).- Se van los maestros. A veces, como en este caso, no tiene nada que ver la edad. Se fue después de una existencia larga, fructífera, llena de premios y de una obra eterna. El máximo exponente del movimiento abstracto en México, Manuel Felguerez, falleció a los 91 años de edad. La información fue dada a conocer por el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello.

Pintor y escultor mexicano, nació en Zacatecas en 1928. En los inicios de su educación artística se inscribió en la Academia de San Carlos de la cual salió después de cuatro meses por su desacuerdo en el énfasis que se hacía de la Escuela Mexicana de Pintura, tema caduco y demasiado explotado para la época del artista. Continuó su educación en La Esmeralda, en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y en otras dos academias parisinas gracias a una beca del gobierno francés. Durante su estancia en Francia, recibió una gran influencia del cubismo del escultor ruso Ossip Zadkine.

A su regreso a México se une primer movimiento de artistas abstractos nacionales que forma parte de la Generación de la Ruptura. En su trayectoria ha recibido como distinciones la Beca del gobierno Francés (1954); el Segundo Premio de Pintura en la Primera Trienal de Nueva Delhi, India (1968); el Gran Premio de Honor en la XIII Bienal de Sao Paulo, Brasil (1975), la Beca Guggenheim (1975), el Premio Nacional de Ciencias y Arte en el área de Bellas Artes, México (1988) y en 1993 fue designado Creador Emérito por el Sistema Nacional de Creadores de Arte de México.

En 2016 recibió la Medalla de Bellas Artes: “Es profundamente emocionante que el Instituto Nacional de Bellas Artes me dé una medalla y me preguntó por qué lo hace si yo debería dársela. Luego reflexiono y digo: ‘No es para tanto’. Pero un poco sí. Quiero decir que mi carrera, la de artista plástico, por llamarme de alguna manera, siempre ha tenido atrás al INBA. De perdida creo que ha sido siempre un cómplice”.

Manuel Felguerez
Cuando recibió la Medalla de Bellas Artes, en 2016. Foto: Cortesía INBA

Reconoció que “antes de 1947 nos la pasábamos, como grupo, siempre exigiéndole, porque queríamos hacer un arte diferente, por época, por generación, al que se venía haciendo en los últimos 50 años en México.

Nuestro país, agregó, “es claro en lo que son las rupturas en el arte. El que las describió muy bien fue Octavio Paz, pues dijo que ya habían llegado, pero nosotros no sabíamos que éramos de la Ruptura ni pensábamos romper absolutamente con nada, ni nos interesaba. Simplemente éramos los jóvenes artistas en México.

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“Desde el principio, los pintores de la Ruptura fuimos muy amigos entre nosotros y de los escritores, los músicos y los bailarines. Todos éramos amigos y toda la generación buscaba lo mismo: hacer una obra que ya no tuviera que ver con la época del nacionalismo, no porque fuera bueno o malo, sino porque ya no nos importaba; ya eran otros tiempos.

“Se trata de una generación tremendamente interdisciplinaria, es decir, nos ayudamos unos a otros y lo hicimos entre todos. Uno como pintor es parte de un movimiento general de toda la cultura nacional.

El escritor Juan Villoro aseguró que Felguérez es un artista extraordinario y una maravillosa persona, “una de las más generosas que haya conocido. La sabiduría consiste en darle nuevo sentido a la experiencia y resignificar y renovar lo que ya se posee, como en este caso homenajear a Manuel Felguérez, hombre sabio que ha sabido reinventarse en cada una de sus instancias. Pocos artistas han sido tan versátiles y tan completos como él”.

En 2015, el artista también llevó a cabo un homenaje al poeta jerezano Ramón López Velarde y a la cultura estética barroca que distingue a la ciudad donde nació, en la forma de un mural de 30 metros de largo y 7 de ancho, de hierro y vitral, que hoy engalana la Alameda Trinidad García de la Cadena.

“Mientras muere la tarde” es el nombre de la obra de este maestro que confiesa haber hecho miles de cosas para poder sobrevivir en su juventud y que hoy, “que estoy ocioso, trabajo como loco”.

Decía que el arte es deudor de su tiempo, que la pintura y la escultura pertenecen a su época, que cuando la crítica a su obra es favorable lo agradecía y que cuando alguien lo critica enseguida pensaba: “Se equivocó”.

Manuel Felguerez
“Digamos que me ha ido bien”, admitía cuando se le hacía referencia a su lugar en la cultura mexicana. Foto: Cortesía

“Digamos que me ha ido bien”, admitía cuando se le hacía referencia a su lugar en la cultura mexicana, aunque advertía con modestia que “hay cientos de pintores valiosos a los que nadie voltea a mirar”.

En su vida ha habido también suerte, “pero la suerte no es gratis”, para que eso se dé hace falta una sociedad que apoye al artista, que crea en sus locuras. “Cuando la gente cree en ti, la gente te hace”, afirma.

Entre Rufino Tamayo y Frida Kahlo se quedaba con el primero. “Claro que Frida es un personaje”, admite, mientras que “Tamayo es un pintor y pésimo personaje”, aseguraba.

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