Antonio Calera-Grobet

Sed Jaguar, el nuevo libro de Antonio Calera-Grobet, sale a la otredad mexicana

RESEÑA | Sed Jaguar, de Antonio Calera-Grobet

Antonio quiere salir a la otredad mexicana. A Indios Verdes, a Azcapotzalco, a Clavería y difundir su libro allí. Un viejo, un niño, una señora de 80 años, una ama de casa, todos han recibido Sed Jaguar, en presentaciones para los que el autor ha elegido a poetas y escritores que lo acompañen.

Ciudad de México, 6 de junio (MaremotoM).- Antonio Calera-Grobet no quiere que su libro recorra los caminos habituales. No quiere que sus amigos, que sus admiradores, que mucho han comentado el nuevo libro de poesía Sed Jaguar (Bonobos), sean los únicos que disfruten ese segundo libro del género para él, con ilustraciones de Demián Flores y con la posibilidad –no sé por qué- que se expanda hacia una novela, hacia un tratado sobre los muertos.

Decía la otra vez el escritor español Manuel Vilas que ya nadie lee los libros de poesía, pero si los leyeran uno descubriría ahí lo predicho antes en este caso de su novela, Ordesa. Algo parecido pasa con este libro del también promotor cultural, editor y novelista, siempre muy preocupado por lo que pasa en México y hacer cosas que creen una manchita, un sello, para cambiar algo.

Antonio quiere salir a la otredad mexicana. A Indios Verdes, a Azcapotzalco, a Clavería y difundir su libro allí. Un viejo, un niño, una señora de 80 años, una ama de casa, todos han recibido Sed Jaguar, en presentaciones para los que el autor ha elegido a poetas y escritores que lo acompañen.

Sed Jaguar, editado por Bonobos en 2018, pertenece a una camada de libros de un año que amerita desmenuzarse en afinidades temáticas, en búsquedas y rupturas estilísticas, en frondas semánticas y discusiones sobre la curaduría editorial; todo eso válido y puesto en la mesa (o tal vez no puesto lo suficiente entre la crítica de los que debieran refinarse en la crítica de la poesía contemporánea). Yo quisiera traer a la conversación, con quien también ha sido mi editor y quien me ha convidado a la gran fiesta cívica en la que aspiraba a convertirse, (y creo que lo ha logrado), me refiero, al Festival de Poesía por Primavera, repito, quisiera, para celebrar la publicación de Sed Jaguar, 1) preguntarnos junto con José Revueltas, “¿Qué cosa es presentar a un poeta?” y 2) ensayar una respuesta a ese “Tú, ¿a qué has venido?” que nos lanza el autor de este poemario hacia el final de su libro”, dice Camila Krauss, la autora de En las púas de un teclado (Mantarraya) y del reciente Embryos (El Humo), cuando fue la presentación en Indios Verdes.

Hablar del libro también es expandirlo y responder a esa pregunta: ¿Cómo acercamos el libro al lector?

Sed Jaguar lo que hiciste fue no dejarlo en un rincón

–Sucede que las presentaciones de libros, no sólo de poesía, sino en general, necesitan de una manoseada, por decirlo de alguna manera. Es un formato en vías de extinción, un poco limitado para hacer que se encuentren lectores con los escritores. Este es un experimento para ver qué sucede cuando tú la multiplicas. No multiplicarlo en espacios convencionales, sino en salir a buscar la otredad. Llevar el libro a lugares olvidados de la oferta cultural. La casa del poeta no alcanzó a convertirse en un espacio emblemático, que tuviera por ejemplo más luminosidad. En lugar de presentarlo ahí, en espacios institucionales, he querido ir a los espacios excéntricos.

–Los libros de poesía ya no se leen mucho, me lo comentaba el escritor Manuel Vilas…

–Bueno, hay dos mundos. Una es la no lectura arraigada en la cultura de un pueblo y otro que es tal vez el que me interesa escudriñar es cuánto tiene de culpa la República de las Letras de que este libro tarde en aterrizar. O que termine de explotar como debe. Cuando los autores nos encontramos con un lector no hemos tenido la altura de nuestros propios sueños para comunicarnos con él.

–¿Cómo llego con mi libro al lector?

–Para empezar, las librerías no ayudan mucho. Es una librería que cobra porcentaje y una vez que los libros se han agotado no anuncian a la editorial que ya no tienen más. Si vas a Gandhi o al Fondo de Cultura Económica, van a decirte que te van a recibir 10 libros para una población que tiene 120 millones de habitantes. ¿Cómo podemos pensar que un libro llegue al lector? Yo siempre digo que hay que hacerlo como cuando empezamos a soñar: Como Infantería. Me interesa esta imagen porque si voy a Indios Verdes y me entero que tengo 70 nuevos amigos, que te están escuchando, que no tendrían por qué saber de ti, ellos agradecen que vayamos allá. Ahí no vamos a ver a ninguno de los escritores famosos del establishment, no se van a dirimir con los naturales. No te vuelan a Milpa Alta, Iztacalzo, a Indios Verdes, a Clavería…Sin romanticismo, no estoy siendo idealista.

Antonio Calera-Grobet
Una es la no lectura arraigada en la cultura de un pueblo y otro que es tal vez el que me interesa escudriñar es cuánto tiene de culpa la República de las Letras de que este libro tarde en aterrizar. Foto: MaremotoM

–¿No estás viendo de las autoridades presentes alguna labor que acerque al lector y al escritor?

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–Absolutamente nada. Yo soy estudioso de la promoción cultural de mi país y lo que puedo decir es que no hay ninguna idea al respecto. A alguien se le ocurrió que convirtieran a Los Pinos en un centro cultural. Reto a Alejandra Frausto, a Claudia Sheinbaum, a Andrés Manuel López Obrador, ¿cómo llegar caminando a Los Pinos? No hay ningún puente peatonal que te lleve, no están dadas las circunstancias. Necesitamos reunirnos todos en este velódromo de egos, para ponernos a pensar en cómo le damos la vuelta a las cosas. A nosotros como escritores independientes representamos una cierta faja de la escritura que no es el mainstream.

–En este momento, ¿no hay nada importante del Estado?

–Lo que pasa es que lo que hemos visto ahora es que no se nos ha dado a conocer los planes. Alejandra Frausto dijo en El Cantoral que quería a un montón de gente que la ayudara a ver. Fue una propuesta interesante, pero no sabemos nada. Lo único que sabemos es que designaron a María Novaro para el cine, a Laura Esquivel para la literatura y si bien las respeto mucho, no hay asambleas profundas. Podría hacerse una red de distribución. Los gobiernos como este suelen ser muy relativistas. Cuando les conviene la explosión demográfica y la extensión del país le dificultan mucho las cosas. No les conviene compararse con la China, con India, con Brasil. Ellos lo ocupan como un pretexto. Nosotros lo hicimos hace 100 años con Vasconcelos, la explosión demográfica y la extensión del país no es un problema, sino un problema de voluntad política. Nosotros, los escritores independientes, no podremos publicar más de 1000 o 2000 ejemplares. Me pregunto, un programa de Estado como Tierra adentro, en verdad va a publicar 1000 ejemplares para una población de 120 millones de habitantes. ¿Les parece sensato eso?.

–Me parece que Sed Jaguar anticipa la llegada de una novela, ¿es así?

–Es el libro más social que he escrito, me llamó la atención percatarme que apenas es mi segundo libro de poesía. Yo mismo hubiera pensado que serían más. Tengo 12 libros, pero es un género que es muy caro, con una voz más grave que sale en la poesía. Me aconteció este libro por el momento histórico que estábamos viviendo en nuestro país, que tiene los muertos que superan casi a una guerra. No tenemos intervención de la ONU y seguimos matando. Me parecía una actitud apestosa no denunciar eso en la poesía. Sin ser panfletario ni propagandista, pero es lo más social que he escrito. Ves bien la llegada de una novela, porque ya tengo una sin publicar, que se llama Tundra, que trata sobre un profeta falso y parodia la situación política que vivimos. México asiste a una época de oro en lo que atañe a la poesía, las mujeres de este país están escribiendo a un nivel altísimo.

Sed Jaguar
Sed Jaguar (Bonobos, 2018)

–¿Los muertos valen menos que el dinero?

–Sí y cuando Mancera decía que no mintiéramos, que los cárteles no estaban en la ciudad de México, que no había aquí asesinatos, nos dimos cuenta de que ya matan aquí, el espacio de la metrópoli está tocado. Lo que pasaba en las periferias les valió y la pobreza extrema también les valió. Ahora les debería importar y parece que tampoco.

–¿Qué te ha gustado de las diferentes presentaciones de Sed Jaguar?

–La gente. Ver a madres de familia, estudiantes de niveles socioeconómicos bajos, siempre he criticado a los programas que regalan libros, el libro no tiene por qué regalarse, pero ahora lo estoy haciendo y veo que cuando le das a un niño el libro o aun viejo un libro, te pones a platicar con él en una banca del plaza, es una epifanía, una revelación. No tengo problemas en llamarlo mi pueblo, porque es mi gente, es mi pueblo.

–¿Qué pasa ahora con La Chula de Libros?

–Ahora vamos a Valle de Bravo, vamos a estar en la Feria de la Merced. La Chula empezó a movernos de este espacio, en atrevernos a recorrer la ciudad, ese espíritu no se va a traicionar. Estaremos pronto en la UNAM, frente a la Facultad de Filosofía y Letras. Estamos trabajando muy de cerca con el Huerto Loma Verde, que es un espacio de conocimiento ecológico de muy alto nivel. Cómo podemos hilar el tema de la ecología con la promoción cultural, que me parece sumamente importante. Este es el año más movido que ha tenido. La idea es comprarnos otra camioneta, para poder trabajar simultáneamente en dos puntos.

–Es una pregunta tonta, pero ¿estás contento con Sed Jaguar?

–Sí, mucho. Nunca había tenido tantos comentarios de los amigos. Es un libro que va a ser lentamente aceptado, tardará tiempo en su recepción. Es un libro barroco, condensado, muy apretado y muy visceral. El silencio es un silencio insignificante, lo que la gente me ha dicho ha sido muy potente para mí.

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