SEX AND THE ZÓCALO | Buen sexo feminista

Ciudad de México, 8 de mayo (MaremotoM).- En una terraza de un hotel en cierta playa brasileña, me encontraba con un grupo de mujeres bebiendo cervezas y disfrutando la tarde. Habíamos terminado un encuentro de cuatro días entre más de dos mil mujeres de todo el mundo. Todo encuentro feminista es tan intenso como el camino a Santiago de Compostela, así que una chela para finalizar es más que necesaria.

A manera de charla casual –y no tanto¾ escupí la siguiente afirmación:

Una mujer feminista es MEJOR amante que una NO feminista.

Es importante comprender la circunstancia; tú no puedes soltar una premisa relacionada con las mujeres como género enfrente de un grupo de feministas y esperar que no pase nada. Las feministas necesitamos discutir, reflexionar, dilucidar, disentir, discernir, de la misma manera que necesitamos respirar, por lo tanto, si alguien suelta una idea medianamente provocadora, mordemos el anzuelo sin chistar.

La provocación fue todo un éxito, tres horas de una de las discusiones más divertidas de mi historia personal, porque discutir una sandez con mujeres brillantes, luchadoras, ex guerrilleras, perseguidas políticas, líderes religiosas, es decir, con súper heroínas, es francamente delicioso. Y sí, para esas mujeres, discutir una sandez después de cuatro días de intensidad es un divertimento muy tentador.

La verdad es que no llegamos a ningún consenso, pero varias ideas ¾ ya en serio ¾ son interesantes de pensar un poco más.

Mi afirmación sin duda, parte de la experiencia personal. El feminismo me ayudó a irme quitando miles de ideas castrantes y mutiladoras que tenía yo sobre mi cuerpo y eventualmente estar más dispuesta al placer, después aprender a prodigarlo, dejar de sentir culpa por eso, ser una amante más consciente, más solidaria (sorora) con mis parejas, más ocupada del vínculo y más alejada de las expectativas del amor romántico. Es decir, si soy buena amante o no, lo dirán las señoritas que me han hecho el favor de su presencia, pero lo que sí sé, es que hasta el día de hoy y gracias al feminismo, soy la mejor amante que YO puedo ser.

Y en este momento podría yo decir: vamos por partes como dijo el destripador de Boston, pero como soy feminista, el destripador de Boston puede ir mucho a chiflar a su padre, sobre todo porque el infeliz, destripaba más bien mujeres. O sea, el destripador de Boston era un feminicida cualquiera, no un personaje interesante de la narrativa universal.

Pero sí, vamos por partes:

–Las ideas sobre el cuerpo: ¿cuántas somos barbies? Para mí fue importante aceptar que no lo iba a ser, pero más importante entender que eso no era necesario para pasársela bien. Ahora, no es lo mismo entender con la cabeza a que lo asuma por entero el aparato cachondatorio. Que la idea llegue al cuerpo tarda, intervienen un montón de prejuicios, recuerdos de la infancia, bullying escolar, expectativas familiares y el incesante ataque mediático y cultural que hay sobre nuestros cuerpos. Como cuando el mesero del restaurante lo primero que te ofrece es una coca light o cuando volteas ¾ en el mismo restaurante¾ y ves parejas heterosexuales compuestas por señores panzones con cutis de llanta y mujeres delgadas con buena piel. Y esta bonita idea del físico está sin duda acompañada de una raíz romántica: para las mujeres el físico no es importante, lo que importa es el amor… ¡Nel! Si hay algún hombre heterosexual panzón, leyendo esta columna, por caridad y por el bien de las señoras que le hacen el favor de acostarse con usted, le suplico que deje de creer esta estupidez. Su panza no es agradable y el amor no la hace mejor. Para colmo, usted ni pretexto tiene, porque no parió. además de que puede ser síntoma de pre diabetes y eso hace todo más catastrófico. La panza no es sexi señores, no se engañen.

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–Dejar de sentir culpa: como en Guadalupilandia crecemos pensando que la virginidad es una virtud, se nos hace costumbre aprender a mentir sobre lo que deseamos, tanto, que acabamos creyendo que no deseamos y que ser cachondas se nos sale por borrachas pero que sobrias, el diablo no se nos mete (sin albur). ¿Usted ha sido testigx alguna vez de la explosión sexual de una mujer poderosa, dueña de su cuerpo, con libertad para gritar lo que desea y sin pudor alguno para expresar la sabrosura que siente? El día que dejemos que eso ocurra, sin calificarnos de zorras, putas y anexas, me cae que se cambia el movimiento de traslación de la tierra. Ora, no es enchílame esta, para que una mujer se sienta segura y en confianza toma tiempo. Más que nada porque el acoso y la violencia sexual son el pan nuestro de cada día, tons es como pedirnos que juguemos futbol a gusto, cuando cada que pateamos el balón nos dan un batazo en las espinillas. La confianza sexual es el mejor terreno para crecer, explorar, ejercitar. Por alguna razón que no alcanzo a comprender, las mujeres somos esas bestiecillas de la creación que tenemos la capacidad de sexuar muchas horas y sentir muchos orgasmos, largos, múltiples, grandiosos y exuberantes. ¿No deberíamos entonces, en tanto humanidad, proveer de todas las condiciones para que esa herrrrrrrmosa capacidad se desarrolle en libertad, seguridad y plenitud? No permitir que una mujer disfrute de su cuerpo es como tener al Chicharito trabajando de director de ventas de una mueblería y no de futbolista.

(No sé por qué estoy hablando tanto de futbol, a lo mejor es porque de verdad quiero que los hombres heterosexuales me lean y bajen la panza).

–El vínculo. Con el feminismo he aprendido a que agarrar a la otra persona de objeto hace que te pierdas de mucho. La cosa con la objetivación es que entonces estas cogiendo con tu ego y tu adicción al poder y eso eventualmente se siente feo en el pechito. Si en cada relación sexual pones al servicio del evento un genuino interés por la otra persona, la tratas con amabilidad, atiendes sus necesidades y le hablas con claridad aquello puede ser lo más amoroso del mundo, dure una noche o tres mil quinientas. Feminismo 1: colocarnos en tanto objetos, aunque seamos el objeto más preciado, caro y bonito del mundo, nos deshumaniza y maltrata. Nunca sale bien. Eventualmente nos tiran a la basura en un tweet.

Estimadx lectxr, la verdad es que no sé si las personas feministas somos mejores amantes o no, porque mis investigaciones son poco ortodoxas y puede ser que nada científicas. Pero vale la pena preguntárselo, ¿no cree?

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