Brenda Navarro

Si hay alguien a quien quiero parecerme en los procesos de ficción es a Kieślowski: Brenda Navarro

Le digo que entre los dos hermanos, es probable que ella se aferrara a la vida, porque las mujeres por una razón genética, somos vida, tenemos más valentía. Ambas sonreímos recordando a uno de nuestros cineastas favoritos, Krzysztof Kieślowski y ella dice: yo quisiera escribir como él hace su cine.

Ciudad de México, 5 de mayo (MaremotoM).- ¿Cómo se escribe un libro que será publicado? Al menos, con cierta tranquilidad, aunque con más responsabilidad por eso de que uno ya tiene un puñado de lectores.

Eso le pasó a la escritora Brenda Navarro, quien después de su éxito Casas vacías, vuelve con Ceniza en la boca (Sexto Piso), a poner el dedo en la llaga violenta de un país que no alcanza a vislumbrar un futuro.

“Diego salta desde un quinto piso y desde entonces esa imagen no deja de taladrarle la cabeza a su hermana: seis segundos y un cuerpo estrellándose contra el suelo. Es ella quien echa la vista atrás y cuenta la historia de los dos hermanos. Su llegada al mundo en un hogar en el que la vida nunca fue justa. Los años que pasaron en México con sus abuelos, mientras su madre se buscaba la vida en España y era ella, aún niña, quien se hacía cargo de Diego. La etapa en Madrid, una ciudad que no entendían y que tampoco los entendía a ellos. La primera separación, cuando ella se marchó a Barcelona a abrirse camino y su hermano se quedó en el lugar que más odiaba. Y el regreso de ella, cargando las cenizas de Diego, a un México muy distinto al que recordaba”.

Esa es la sinopsis de un libro universal, aunque parte desde México, llega a España y vuelve a tratar de encontrarse a sí misma, una narradora marcada por las separaciones y los abandonos.

Le digo que entre los dos hermanos, es probable que ella se aferrara a la vida, porque las mujeres por una razón genética, somos vida, tenemos más valentía. Ambas sonreímos recordando a uno de nuestros cineastas favoritos, Krzysztof Kieślowski y ella dice: yo quisiera escribir como él hace su cine.

Ceniza en la boca narra el viaje emocional de una joven que intuye las razones del suicidio de su hermano adolescente y plantea la dolorosa pregunta de qué vida merece la pena ser vivida.

Brenda Navarro
Ceniza en la boca, editada por Sexto Piso

Esta segunda novela de Brenda Navarro tiene un cuidado mucho más objetivo en la prosa. “La trabajé mucho más, a la hora de los personajes. Tiene una apuesta hacia el lenguaje, un trabajo que disfruté mucho como escritora, a sabiendas de que iba a ser publicada. Cuando tienes esa seguridad te permite más tranquilidad”, dice la autora.

“Yo cuando escribí Casas vacías ni siquiera sabía si alguien iba a leer esta novela. Todo lo demás vino solo, sin que nadie lo buscara. En esta novela estaba buscando un reto literario, en tanto que yo pudiera cambiar el lenguaje. Sigo en ese aprendizaje, por supuesto”, agrega.

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El desarraigo no es solamente no compartir los códigos culturales, “sino en esas pérdidas, las muertes nunca terminan de ser muertes, las distancias nunca acaban de agrandarse, las cenizas son importantes porque muchas veces como extranjera de mi propio país, hay cosas que se viven en mi tierra que ya me son distintas”, dice.

“Migrar en la adolescencia puede beneficiar a la larga, pero es mucho más complejo”, agrega.

“Kieślowski es mi maestro, con su decálogo y con Azul me han marcado la vida. Todavía me acuerdo de la película y sigo trastocada. El director con Azul lograr entender que hay dolores explicados en lo femenino. Si hay alguien a quien quiero parecerme en los procesos de ficción es a Kieślowski, más que a cualquier otra persona”, afirma.

¿Por qué a las mujeres nos matan si las mujeres siempre vivimos? “Nos matan porque les recordamos que estamos sosteniéndoles la vida, si fuéramos vengativas a nivel humano, estaríamos haciendo lo que el patriarcado hace. Lo que hemos demostrado es sostener la vida de otras personas. Hablando de México, ellas empiezan a querer vivir, a darse cuenta de que están en círculos de violencia y se dan cuenta que hay otros mundos. Los hombres prefieren acabar con estas vidas, antes de que ellos se den cuenta de que son inservibles. El patriarcado es inservible porque nos está destruyendo a todas las personas”, expresa.

Brenda Navarro
México es un país feminicida. Foto: Cortesía

“Recuerdo que conversaba con un colega tuyo y me decía que estaba retratando al México de hoy, pero yo le decía que retrataba al México que me fui. Ahora veo a un México más inteligente y consciente, sobre todo entre las mujeres, las madres buscadoras, esas mujeres que le han violentado sus derechos, pero generan lazos de ternura y amistad. Tengo derecho a hablar de un México que me hirió profundamente, me dejó muy marcada, tengo derecho de hablar de ello para problematizar lo que me interesa como persona y como escritora”, afirma.

Casas vacías representaba un estado de shock frente a las desapariciones en México y “no es gratuita la violencia que hemos vivido. He tratado de ser muy cuidadosa del lado de las personas que son testigos de los hechos. Ha sido mi experiencia vivir en un Estado feminicida”, dice.

Muchas escritoras latinoamericanas son llamadas el “boom”. “En Barcelona Negra nos preguntaban esto, a Fernanda Melchor y a mí. Nos encanta que sepan que somos la bomba, pero en todo caso nos encantaría tener la cartera que tenían esos escritores, sobre todo para marcar la gran diferencia que existe en el dinero. Y no sólo de los escritores, sino de todas las mujeres. El ámbito cultural sigue siendo muy desigual”, afirma.

“Yo quiero que se hable de mis libros y no de mí como escritora”, concluye.

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