Mónica Brozón

Siempre tuve esa facilidad para contar, hasta que lo tomé seriamente: Mónica Brozón

“Puedes escribir ciencia ficción donde haya fantasmas, porque es literatura escrita por mujeres”: Raquel Castro

Publicado por primera vez en 2000, este volumen reúne catorce cuentos de una de las autoras más emblemáticas de la literatura infantil y juvenil mexicana y realmente pionera en este ámbito, que cuando uno la pregunta qué cosas hay para ser escritora de estos géneros, ella dice: “No lo sé, hay que tener algo”.

Ciudad de México, 3 de diciembre (MaremotoM).- La narradora Mónica Brozón ha sacado un libro verde, con una margarita que parece una bombilla en la mano de una adolescente. Se llama Famosas últimas palabras y sus cuentos tienen humor, sueños y a veces planes frustrados.

Comenzó a escribir desde muy chica, tiene esa facilidad para el humor y su libro, perteneciente a la colección Hilo de Aracne, de la UNAM, trae a una entusiasmada chica que prepara un último encuentro con su exnovio antes de que el fuego de la pasión que ambos aún sienten los consuma del todo, a tres amigas van de viaje de compras y reciben el encargo de recoger un enigmático paquete del cual ignoran el contenido pero del que están seguras que algo huele muy mal y a un chico que quiere suicidarse en una escuela porque todo le sale mal.

Publicado por primera vez en 2000, este volumen reúne catorce cuentos de una de las autoras más emblemáticas de la literatura infantil y juvenil mexicana y realmente pionera en este ámbito, que cuando uno la pregunta qué cosas hay para ser escritora de estos géneros, ella dice: “No lo sé, hay que tener algo”.

Según Socorro Venegas, la editora, este libro representa el rescate editorial de una obra que se mantiene vigente por la fuerza de su estilo y el característico espíritu que distingue la producción literaria de M.B. Brozón.

“La colección la coordina Socorro Venegas, con la que yo había trabajado en el FCE, se les ocurrió hacer libros para los jóvenes. Famosas últimas palabras se habían editado hace 20 años, en una colección que se llamaba ¿Ya leíste?, que hacía el ISSTE. Yo tenía esos cuentos, me pareció que se acomodaba bien”, dice Mónica.

“Yo estoy contenta de que se vuelva a editar, porque el tiempo ha cambiado mucho. Ya conozco ahora la opinión de los lectores”, agrega.

Te puede interesar:  Entre el horror y el humor negro: Dross escribe Escape

Brozón se anima a hablar del suicidio, de los complejos, de cosas que los chicos hablan ahora con mucha naturalidad.

Mónica Brozón
El libro forma parte de la colección Hilo de Aracne. Foto: Cortesía

“Lo que pienso es que un libro como este, lo pueden leer a partir de cierta edad. Los jóvenes pueden leer lo que sea. Hay algunos cuentos que tocan estos temas y me asuste un poco por la corrección política que parece pesar tanto en la sociedad”, afirma.

“Una mujer muy fea que acaba atacando a los hombres, me parecía que iba a hacer levantar alguna ceja, pero decidí dejarlos. Creo que es importante hablar de esto, los cuentos que tocan el tema de la religión son pertinentes y necesarios”, agrega.

“Yo hablo de la pedofilia porque es uno de los temas que más me preocupan y me desagradan, por eso es necesario ponerlo sobre la mesa y discutirlos”, expresa.

Mónica Brozón
Yo hablo de la pedofilia porque es uno de los temas que más me preocupan y me desagradan. Foto: Cortesía Facebook

Mónica Brozón empezó a narrar desde muy pequeña. Mis padres guardaron algunos cuentos que ella escribió desde chica. Durante la secundaria escribió, por supuesto, poemas de amor. Las redacciones de la escuela eran muy chuscos y humorísticos. “Siempre tuve esa facilidad para contar, hasta que lo tomé seriamente, ya saliendo de la universidad me inscribí en la SOGEM, mandé mi novela al concurso Barco de Vapor y ganó. Al año siguiente gané el concurso A la orilla del viento y me sentí muy cómoda escribiendo para niños y jóvenes”, dice.

¿Qué tiene que tener un escritor para niños y jóvenes?

“Creo que hay que tener cierta facilidad. Ni siquiera que te gusten demasiado los niños. Es una especie de facilidad, qué tanto chiste les encuentras a los libros para niños. No es tan fácil escribir para niños. Hay que tener ese espíritu proveniente de qué fresco tienes ese niño interior”, dice.

Acordarse de Mark Twain, que “es un autor que tiene una propuesta narrativa y temática muy interesante, muy crítica, para gente de cualquier edad”.

Mientras Raquel Castro va por los zombies (la otra autora en Hilo de Aracne, junto con Antonio Malpica), los cuentos de Famosas últimas palabras, tienen el humor.

“Sí, eso se lo aprendí a Mark Twain y a Jorge Ibargüengoitia. Mis padres lo leían mucho y en mi casa estaban sus novelas, los libros de cuentos, las crónicas que publicaban en los periódicos y con él aprendí que uno puede aprender a escribir como habla”.

Comments are closed.