Mauricio Montiel

Sin el apoyo del psiquiatra no hubiera podido hacer este libro: Mauricio Montiel Figueiras

“Hay que armarse de valor para alzar la voz y reconocer que se está deprimido; hablar de este trastorno es el primer paso para su tratamiento”, dice Mauricio, anunciando Un perro rabioso, edición de Turner.

Ciudad de México, 4 de marzo (MaremotoM).- Mauricio Montiel dice que este es su libro más arriesgado, toda vez que propone un diario de supervivencia acerca de los abismos de la depresión. Dice, precisamente, que de la depresión conviene hablar, conviene exponerla, para tratar de sacarla de esa ignorancia, donde las enfermedades mentales parece que la sufriera otro, nunca un mexicano.

Sacada de la salud pública, la depresión con la pandemia se está llevando mucha más gente de la que podamos ahora calcular.

“Hay que armarse de valor para alzar la voz y reconocer que se está deprimido; hablar de este trastorno es el primer paso para su tratamiento”, dice Mauricio, anunciando Un perro rabioso, edición de Turner.

Mauricio Montiel Figueiras es narrador, ensayista, traductor y editor. Textos suyos han aparecido en medios de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, España, Italia y Reino Unido. Su libro de narrativa reciente es La piel insomne (Almadía, 2020). Desde 2004 es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (México).

–Me sorprendió este libro, algo que no tiene nada que ver con la ficción…

–Es el libro más difícil que he escrito ahora. Ojalá fuera ficción u ojalá fuera autoficción: es una crónica de mi lucha a brazo partido con la depresión. En el transcurso de esta batalla más cruenta, la del 2018, comencé a escribir un diario, a través de twitter, cuando todavía creía en twitter. En ese periodo, siguiendo la recomendación de mi analista, me fue posible hablar de mi propio proceso depresivo. Sin el apoyo del psiquiatra no hubiera podido hacer este libro. ¿Qué pasaba cuando yo compartía una experiencia tan íntima y tan dolorosa? Me dije que en el momento que empiece a recibir mensajes de desprecio, agresivos, dejo, pero contrariamente comencé a ver un montón de mensajes de gente que me echaba porras. Esta enfermedad no respeta ninguna condición social o económica. Me fui encontrando con un montón de lectores y también los que me empezaban a consultar, que eran aquellos a los que mandaba a otro lado, a los especialistas.

–Tú hablas de una enfermedad que te lleva al hospital, identificas al perro rabioso que será central en tu obra y narras los suicidios de la madre de Magritte, de Hemingway…al mismo tiempo hay esperanza en tu libro para la depresión

–Sí, qué bueno que lo dices, yo esperaría que sí. El libro tiene mucho que ver con mi lectura de la Divina Comedia, de Dante Alighieri. Lo que me interesaba era ver cómo Dante y Virgilio atraviesan el infierno, que yo adjudico a un estado depresivo, pero al final tiene una salida que me parece uno de los textos más hermosos, donde ellos ven las estrellas en un cielo brillante. Esa salida al mundo claro era pertinente para mi libro, porque yo también había encontrado ese mundo claro. Cada depresión es distinta, cada metabolismo es distinto, muchas personas que han sido tratadas con medicamentos, con psiquiatras, con un mundo afectivo como el mío, no la han librado. La depresión es una enfermedad que puede resultar mortal. Ni la nostalgia ni la melancolía ni la tristeza son enfermedades, la depresión sí.

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–Cuando hablas de Hemingway, llegué a pensar en el alcohol, que propicia la depresión

–Acabas de nombrar a uno de los principales depresivos, que es el alcohol. El consumo, la ingesta del alcohol, en demasía, produce un estado depresivo, una depresión en la que te vas hundiendo. Hay muchos rasgos adictivos en personas que sufrieron depresión. Yo tuve la adicción a un ansiolítico y es terrible tener que depender de sustancias. En el caso de Ernest Hemingway o de Dylan Thomas, tuvieron personalidades adictivas. Esta idea de la ingesta alcohólica excesiva. Thomas era un hombre gallardo y apuesto y termina obeso, abotargado y se muere a los 40 años.

–También está la literatura para ti

–La creatividad no es que esté diciendo algo nuevo a la depresión. No quiere decir que todos los que se dediquen a una actividad creativa sufran de depresión, pero la sensibilidad sí posibilita esos estados depresivos. En la literatura tenemos que crear mundos que siempre tienen un pie en nuestra realidad. Ahí está el punto que la literatura puede funcionar, pero otras cosas que afecta la depresión es la práctica literaria. Cuando atraviesas pantanos depresivos, no puedes hacer absolutamente nada. A mí, agradezco mucho que haya sido lo contrario. La literatura fue una terapia que me ayudó a ver mi propia depresión.

Mauricio Montiel
Un perro rabioso, edición de Turner. Foto: Cortesía

–Las enfermedades mentales no forman parte de la salud pública

–Con Jesús Ramírez Bermúdez hablamos de este tema en nuestro espacio de YouTube. Nos pareció muy bueno hablar de este tema con una persona tan capaz como él. Sabemos que la depresión y otros trastornos mentales son sumamente onerosos, ¿cómo va a poder librar una persona que no tiene ingresos esa enfermedad? Esa fue una de mis preocupaciones cuando yo estaba hundido en la depresión.

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