Daniel Rodríguez Barrón

Sobre el capitalismo, los chamanes y la vida íntima de las lombrices

Ciudad de México, 24 de diciembre (MaremotoM).-No leí todos los que se publicaron, así que sería una falacia decir son los cinco mejores libros de divulgación científica y filosofía del año. Fueron, entre los que leí, los que más me entusiasmaron. Eso es todo.

Biografía de la humanidad

José Antonio Marina, Javier Rambaud, Biografía de la humanidad. Historia de la evolución de las culturas, Ariel, Barcelona 2018.

Daniel Rodríguez Barrón
Biografía de la humanidad. Historia de la evolución de las culturas, Ariel, Barcelona 2018. Foto: Cortesía

Empiezo mal: el colofón dice claramente, Barcelona octubre 2018. Pero no llegó a nuestro país sino hasta este año. En todo caso es insoslayable. Biografía de la humanidad de José Antonio Marina y Javier Rambaud, propone una “última oportunidad” de comprender la historia de nuestra evolución. Última porque los autores suponen que ante las novedades científicas y tecnológicas, y el surgimiento de una era transhumana, se dejará de lado esta historia para inventar un futuro a tabla rasa. ¿Qué propone su libro, frente a los clásicos como Armas, acero y gérmenes de Jared Diamon o los más recientes tomos de Yuval Noah Harari? Marina y Rambaud buscan rescatar aquello lo que nos hace humanos: “el pensamiento simbólico”, es decir “la habilidad para manejar representaciones, imágenes, ideas y signos”. Para los autores somos “animales espirituales”, y esta ficción (creer que además de ser máquinas complejas, tenemos alma o espíritu) nos puede salvar de apocalipsis que se ve a la vuelta de la esquina. Es un libro escrito casi contra la teoría de Yuval Hoah Harari quien opina que ya no es hora de creer en ficciones y que muchas de ellas nos han llevado al desastre político, religioso y social del mundo actual.

Para una comprensión de las creencias

Nils J. Nilsson, Para una comprensión de las creencias, Fondo de Cultura Económica, México 2019

Daniel Rodríguez Barrón
Nils J. Nilsson, Para una compresión de las creencias, Fondo de Cultura Económica, México 2019. Foto: Cortesía

Y hablando de ficciones, este libro de Nils J. Nilsson (quien murió en abril de este año), uno de los primeros investigadores de la Inteligencia Artificial, propone en este libro que no existe una sola cosa que llevemos a cabo a lo largo de nuestro día, ya sean tareas sencillas como el uso de utensilios de cocina o las maneras en la mesa, o complejas como participar en elecciones políticas y votar, que no estén estragados por creencias. Nilsson señala que incluso cuando imaginamos ser muy racionales y conducir nuestras ideas basándonos en teorías científicas, estas no pueden evitar estar fundadas en creencias. Y ya que no podemos evitarlas, lo que el autor propone es evaluarlas, reconocerlas para no caer en sus trampas. Es un pequeño manual que deberíamos tener a la mano, no tanto para señalar las faltas y las fallas de los demás, sino para entender hasta qué punto lo que uno mismo piensa y cree tiene que ver con nuestros miedos y nuestros prejuicios, “creencias” de las que nadie está a salvo.

Chamanes y robots

Roger Bartra, Chamanes y robots. Reflexiones sobre el efecto placebo y la conciencia artificial, Anagrama Argumentos, Barcelona 2019.

Daniel Rodríguez Barrón
Roger Bartra, Chamanes y robots. Reflexiones sobre el efecto placebo y la conciencia artificial, Anagrama Argumentos, Barcelona 2019. Foto: Cortesía

Este libro de Roger Bartra nos pone al centro de un problema muy complejo: el sufrimiento, y otra vez, su relación con las creencias, las ficciones. Chamanes y robots reflexiona sobre el efecto placebo, las creencias que nos permiten, a veces, sanar, física e intelectualmente. Los chamanes desarrollan cantos, rituales, historias que acompañan a las personas en situaciones de crisis y las ayudan a salir de ellas; para Bartra, lo mismo sucede con nuestra práctica del psicoanálisis: el uso de las palabras y la catarsis para aligerar nuestros miedos, nuestras angustias. Hasta aquí, nada que no nos hayan enseñado otros antropólogos, pero luego Bartra se lanza a la aventura y propone que la Inteligencia Artificial no será posible sin estos efectos placebos, sin que un robot pueda acceder al placer y sobre todo al sufrimiento. Ambos efectos nos llevan al conocimiento, al centro de lo que nos hace humanos: la compasión, la comprensión; afectos, que no podrían ser posibles sin esos dos sistemas que interrelacionan efectos físicos con ideas, símbolos y creencias.

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Los tres libros anteriores se relacionan íntimamente, y en cierto modo plantean las mismas preguntas, ¿cómo vamos a crear o a aspirar a una inteligencia tan potente como la del ser humano o más potente, si es posible, sin los escollos de las ficciones?, ¿liberaremos a nuestros robots de ellos y al hacerlo los convertiremos en, literalmente, inhumanos, sin pizca de empatía, o bien los dotaremos de esas ficciones y por tanto tendrán, como cualquiera, la capacidad de fracasar?

Realismo capitalista

Mark Fisher, Realismo capitalista. ¿No hay alternativa?, Caja negra, 2019

K-Punk
Un libro imprescindible. Foto: Caja Negra

Los libros anteriores son una llamada de atención sobre los peligros y las posibilidades del futuro, pero existe un problema acaso más urgente: el presente. Realismo capitalista de Mark Fisher nos invita y nos da herramientas para descubrir la ideología dominante en nuestras estructuras sociales, las relaciones de trabajo, incluso las familiares. El capitalismo, la creencia o la ficción, de que el progreso tecnológico es inagotable, casi tanto como los recursos humanos y naturales, exige al individuo exponerse a una competencia feroz y condescender a una suerte de autoexplotación interminable que se presenta bajo figuras de home office, de eternos los posdoctorados, y las renovadas capacitaciones laborales para, al final, cubrir trabajos cada vez más precarios, eventuales y mal pagados; todo ello combinado con unas altísimas dosis de redes sociales que amenazan la estabilidad psicológica. Fisher te hace sentir que la vida cotidiana es un riesgo, y que parece imposible revertir o al menos combatir esta ideología, entre otras razones porque cada uno de nosotros contribuimos activamente a reforzarla, o para ponerlo palabras de Wendy Brown: “Tanto intelectuales de la escuela de Frankfurt como Platón, habían teorizado sobre la compatibilidad abierta entre la elección individual y la dominación política. Estos filósofos presentaron descripciones de los sujetos democráticos dispuestos a soportar la tiranía política o el autoritarismo precisamente porque están insertos en un dominio que les provee distintas opciones en el plano de la satisfacción de necesidades y que erróneamente identifican como la libertad”. Si bien el libro me entusiasmó mucho mientras lo leía, ahora pienso que Fisher es más inteligente y acucioso cuando se trata de descubrir las ramificaciones del capitalismo en nuestra vida cotidiana, pero mucho menos seductor y creativo a la hora de proponer soluciones prácticas para el aquí y ahora. Todo lo cual no impide que sea uno de los libros más importantes, provocadores y contestatarios que se han escrito en este siglo. Si hay un libro de lectura urgente para comprender nuestro mundo, es este.

El río de la conciencia

Oliver Sacks, El río de la conciencia, Anagrama Argumentos, Barcelona 2019

Oliver Sacks
El libro sale en Compacto, como uno de los 50 para festejar el aniversario de Anagrama. Foto: Cortesía

El gran Oliver Sacks pudo dejar preparado para su publicación este libro donde da cuenta del amplio registro de sus intereses. Con frecuencia, se utiliza el epíteto “hombre renacentista” para cualquiera que pueda cantar y bailar al mismo tiempo, sin embargo, habría que echarle un ojo a estos ensayos que van desde la evolución de las plantas, las experiencias cercanas a la muerte desde el punto de vista no metafísico ni religioso sino neurológico, nuestra percepción de la velocidad y el tiempo, pasando por la vida “mental” de las lombrices, para, quizás, exigirnos a nosotros mismos un poco más antes de llamar “hombre o mujer renacentista” a cualquiera. Sacks no solo es fascinante, además te hace avergonzarte, no tanto de lo que uno no sabe (personalmente, soy un hombre bastante limitado y me cuesta trabajo seguir algunos de sus razonamientos), sino de nuestra completa indiferencia ante el mundo que nos rodea. La luz, el tiempo, las plantas, los bichos, todo cobra interés y complejidad en manos de Sacks, son universos que la mayoría de nosotros pasamos sin ver.

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