Florence Cassez

Sobre la serie Una novela criminal 

Desde luego en un caso tan complejo quedan algunas oquedades: quizás falta subrayar una mayor responsabilidad tanto de Felipe Calderón como de Genaro García Luna, quienes no sólo crearon las condiciones de que el crimen y la corrupción permearan toda la estructura de procuración de justicia, sino que prácticamente hicieron un cogobierno con la delincuencia.

Ciudad de México, 29 de agosto (MaremotoM).- La serie de Netflix basada en la novela de Jorge Volpi Una novela criminal (Premio Alfaguara 2018) dirigida por Pablo Cruz, cumple con el propósito original del libro, que es exhibir la corrupción de los órganos de procuración de justicia mexicanos, las policías y las agencias de inteligencia, que por años han sido las cabezas de crímenes atroces (véase Ayotzinapa).

La producción es buena, la narrativa y la manera en que va tejiendo la trama mediante entrevistas. Para el público (sobre todo de otros países) que desconocía el papel de las policías mexicanas en los tiempos del calderonato y que no tenía noticia del caso Cassez, el documental es bastante ilustrativo. La coordinación de secuestros por parte de las autoridades, la inculpación de inocentes, la tortura, la corrupción de jueces y ministerios públicos, los montajes en complicidad con las televisoras, es apenas una muestra de este terror.

Desde luego en un caso tan complejo quedan algunas oquedades: quizás falta subrayar una mayor responsabilidad tanto de Felipe Calderón como de Genaro García Luna, quienes no sólo crearon las condiciones de que el crimen y la corrupción permearan toda la estructura de procuración de justicia, sino que prácticamente hicieron un cogobierno con la delincuencia.

Que el caso Cassez no fue aislado, que  García Luna comandaba el secuestro en la Ciudad de México (según arrojan investigaciones como las de Francisco Cruz) y que Calderón no sólo fue omiso ante las arbitrariedades, sino autor de este gobierno criminal.

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Que el montaje de Cassez no fue el único que se maniobró con la complicidad de los medios masivos (fueron muchas las detenciones, incautaciones y operativos creados para justificar la “guerra” contra la delincuencia), aunque sí el más oprobioso y que deja en un mal lugar al de por sí ya bastante defenestrado Carlos Loret de Mola (aunque ahí se aproveche para decir, de nuevo, que no sabía nada y que fue el día “más terrible de su vida”, que es desmentido por su propio equipo).

Una novela criminal
Una novela criminal: El caso Cassez-Vallarta: Season 1. (L to R) Florence Cassez: Acusada y condenada por secuestro (Liberada), Israel Vallarta: Acusado por secuestro (Preso) in Una novela criminal: El caso Cassez-Vallarta: Season 1. Cr. Courtesy of Netflix/Netflix © 202

Calderón queda también muy mal parado, sobre todo porque es exhibido por el hoy presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, quien fue el responsable entonces de armar la carpeta con la cual se liberó a Florence Cassez en 2013. Zaldívar cuenta cómo fue presionado e intimidado por Calderón, incluso con comandos armados.

No queda tan clara la verdadera responsabilidad de ese personaje oscuro que es Eduardo Margolis (un viejo agente del Mossad en México y proveedor de autos blindados para el gobierno) y su relación con García Luna y Calderón. Por último, tampoco queda del todo claro si Israel Vallarta es inocente, no del caso Cassez, sino de otros dos  secuestros con los que se le relaciona y por lo cual hoy sigue preso. Aunque Volpi defiende la tesis de que esos casos también fueron sembrados para obstaculizar su libertad.

Al final, es infame la manera en que la familia de Vallarta fue torturada y presentada como parte de una banda de secuestradores. En suma, es una buena serie, en momentos en que urge reformar el aún turbio sistema de justicia mexicano.

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