Carlos René Padilla

“Somos básicamente una legión de superhéroes, luchando todos los días”: Carlos René Padilla

Carlos René Padilla es de Ciudad Obregón, Sonora. Escribe novela negra, novela humorística y novelas de Spáiderman, como Yo soy Araña, ahora editada por Reservoir Books.

Ciudad de México, 29 de mayo (MaremotoM).-Pedro Pérez, un joven policía del norte del país, pierde la memoria tras un accidente. Su antigua afición a los cómics lo lleva a creer que es Espáiderman y que bajo ésta identidad habrá de enfrentar a los criminales y corruptos de la ciudad. Así es la novela Yo soy Araña (Reservoir Books) de Carlos René Padilla, un hombre muy aficionado a los cómics, pero nada que ver con Pedro Pérez, sino un novelista, cuentista, que vive en Ciudad Obregón, Sonora.

Recuerda ese sitio de su infancia con gran nostalgia y un sentido de pérdida, al saber que vive en un lugar copado por los narcotraficantes, en un México profundo, alejado de este centralismo donde todo pasa por la capital y ellos, bueno, ellos a veces parecen estar más unidos a Norteamérica que a ese país del que todo es promesa.

La novela Yo soy Araña es formalmente atractiva, entretenida, en un plano donde esas novelas tienen que serlo precisamente para que todo el mundo las lea y pueda reconocer sus dramas, sus fracasos y sus alegrías en las páginas.

Espáiderman suena gracioso. Alude, por supuesto, a Spider Man, el Hombre Araña, un superhéroe apantallado (probablemente preferido por muchos que no se pliegan a la dicotomía Batman o Superman) que va a limpiar de criminales y hacer que vuelva la paz a un pueblo convulsionado.

Carlos René Padilla (1977) nació en Agua Prieta, Sonora. Es autor de Amorcito corazón, Un día de estos, Fabiola No toda la sangre es roja. Ha ganado el concurso del Libro Sonorense en los géneros novela, crónica y ensayo en diferentes años. Yo soy el Araña fue galardonada con el Premio Nacional de Novela Negra “Una vuelta de tuerca”. Es fundador de SoNoir, movimiento que busca difundir la literatura policial y negra en todo México.

Yo soy el Araña
Yo soy el Araña: la historia de un superhéroe sin poderes. Foto: Cortesía

–A veces uno tiene que hacerse un superhéroe para enfrentar todo lo que pasa en México, ¿verdad?

–Sí, creo que sí. Somos básicamente una legión de superhéroes, luchando todos los días, en el entorno en el que vivimos.

–Me encantó que eligieras al Hombre Araña, mi superhéroe favorito

–Empecé a leer cómics, que fue mi manera de acercarme a la literatura. Los cómics me enseñaron formas de estructura, el desarrollo de un personaje, el desarrollo de un conflicto. Me encanta la mayoría de los superhéroes, pero hay una empatía con el Hombre Araña. Aparte que era uno de los más jóvenes, a él de golpe le llegó la oportunidad, lo sentía muy cercano a lo que podrías convertirte. Encontrarte con una araña radiactiva y que te salieran todos esos poderes. Siempre lo veía preocupado para llegar a fin de mes, pagar la renta, ayudarle a su tía May, le iba mal en cuestión de amores, lo sentías muy cercano. Estaba en Nueva York, yo estaba en una ciudad de Sonora, pero su sentido del humor se me hacía entrañable.

–Cuando te casaste, ¿tu mujer te hizo algunos problemas con el cómic como le pasa a tu policía?

–No, fíjate que no, pero tengo a muchos amigos que sí les ha pasado. Es una locura comprar souvenir y parafernalia de los superhéroes, claro que no me permite poner la foto de Spiderman en la recámara.

–Me resulta una característica particular de los hombres

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–Mi hija ama a Batman y compra sus cositas, pero de ir a comprar el cómic no. Claro que te hablo de una época muy dorada de la historieta, el ir a comprar los cómics, conseguirlos, Marvel, Archie, La familia Burrón…marcaba sobre todo el auge de la lectura, aunque luego fui leyendo otros libros que no tenían monitos.

–Hablamos de los superhéroes, pero en realidad tendríamos que hablar de la realidad, que es muy dura

–Spiderman es un pretexto. El contexto es terrible, ¿qué pasaría con un hombre que fuera superhéroe viviendo en una ciudad del Norte? Es una novela negra, no tiene poderes el superhéroe, se enfrenta a los villanos a mano limpia. Secuestraron a su mujer, María Juana y él, aunque no tenga poderes, no va a esperar a que vengan las autoridades. Voy ahorita como una persona totalmente civil a recuperar a mi persona querida y eso lo hacen miles y miles de mexicanos.

Carlos René Padilla
¿Qué pasaría con un hombre que fuera superhéroe viviendo en una ciudad del Norte?. Foto: Facebook

–Cómo ese Liam Neeson, de las películas

–Él está solo contra esos grandes y violentos que han ido copando nuestras ciudades, donde nosotros estamos convertidos en rehenes. Usando un poco el humor, salar la risa, hacerla un poco más amarga, en mi historia.

–¿Cómo es el Norte?

–Siempre he considerado que aquí la criminalidad de vive de forma endémica. No significa que no haya narcotráfico en la Ciudad de México, claro que lo hay, pero aquí en el Norte convivimos con el narcotráfico todos los días. México son muchos Méxicos. Cuando le cuestionan a Élmer Mendoza de por qué habla de narcotráfico, él contesta que es dónde está parado, se despierta con muertos, con decomisos, vive en Culiacán. Sonora es una zona de paso para las drogas, vivo en Ciudad Obregón, una ciudad muy violenta, que poco a poco se ha ido normalizando la violencia. En el Norte te despiertas y ves que levantaron a tres personas, mataron a cierto número de gente y a través de la literatura gritas lo que sucede aquí.

–¿Eres escritor porque pasa eso en el Norte o eres escritor sencillamente?

–Uy, no lo sé. Me dejas pensando. Las historias me llaman y quisiera escribir siempre. Claro que la veta periodística que ejercí en la nota roja, me exhortan a plasmar las historias en las letras.

–Si estuviera acá Mauricio Bares me diría: Él empezó en NitroPress. ¿Qué sientes ahora tu libro por Reservoir Books?

–El camino ha sido una montaña rusa. Le agradezco mucho a Mauricio Bares, un gran amigo además, con el que seguiré editando siempre que haya posibilidad. Lo cierto es que estoy muy retirado de dónde pasan las grandes cosas culturales del país. Lograr que los periodistas volteen a ver lo que está sucediendo en el Norte es muy importante.

–La violencia ha centralizado mucho también el país

–Sí, es cierto. Te dicen que no vayas a Ciudad Obregón, a Tijuana, a Hermosillo, y a nosotros nos pasa lo mismo. Cuando vamos a la Ciudad de México nos dan mil consejos, que no nos subamos al Metro ni hablemos con nadie desconocido. Estamos llenos de recomendaciones para estar en nuestro propio país.

–¿Quién dirías que es tu modelo literario?

–Juan Hernández Luna es mi gran modelo y por supuesto Élmer Mendoza. Le aprendo a muchos y grandes escritores, a Parra, cómo crear una atmósfera, a Bef, a Hilario, a Hagenbeck, como crear personajes; a Imanol Caneyada, a escribir dentro de una ciudad para afuera. Cada día que leo aprendo algo.

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