Mapa de escritoras

“Sororidad es un paso más allá de la simple solidaridad”: Esther M. García

La coordinadora de Mapa de Escritoras, un proyecto que abarca a las autoras de los 32 Estados de México, ella misma además escritora de narrativa y poesía, habla sobre la violencia de género que se vive en el país y establece en esta entrevista cómo está su proyecto de sororidad.

Ciudad de México, 8 de julio (MaremotoM).- Esther M. García ha pasado por situaciones difíciles, pero de cada una de ellas ha salido victoriosa y más fuerte que nunca. En el 2017 fue víctima de un intento de feminicidio, su caso hizo eco en redes sociales y sembró en ella la necesidad de crear algo para evitar que les sucediera a otras mujeres. Con el tiempo y en colaboración con algunas escritoras, surgió el movimiento #metooescritoresmexicanos, una cuenta que denunciaba acoso en el mundo cultural de la literatura, a través de Twitter. Feminista activa, Esther M. García es una mujer dispuesta a crear proyectos que aporten a la lucha por la igualdad. En el mundo de las letras se le considera un referente para entender la lírica contemporánea en México, ya que  habla sobre la violencia de género que se vive en el país. Su último proyecto visibiliza el trabajo de las mujeres escritoras en los 32 Estados. Su voz siempre fue  amable, en las fotos su mirada resalta, es fuerte y determinada, igual que sus respuestas durante la entrevista.

–¿Qué significa para ti la sororidad?

–Sororidad es el apoyo entre todas las mujeres, es un paso más allá de la simple solidaridad. Yo no te conozco pero te creo, te ayudo y te apoyo pero sin dejar que el altruismo, la generosidad y la bondad se vuelvan algo ingenuo que termine por destruirme. No es cualquier cosa ofrecer ayuda o apoyo cuando hay víctimas de violencia de género, violación, abortos o situaciones complicadas. Debe existir sororidad hacia ellas, pero sin olvidarte nunca de ti, antes que las demás está el bienestar individual.

Mapa de escritoras
Recuerdo que cuando estudiaba Letras Españolas ya se veía que en la literatura mexicana no se conocía a nadie más aparte de Sor Juana o Rosario Castellanos. Foto: Cortesía

–¿Cómo surge  la idea de hacer el mapa de escritoras?

–Ya estaba cansada. Recuerdo que cuando estudiaba Letras Españolas ya se veía que en la literatura mexicana no se conocía a nadie más aparte de Sor Juana o Rosario Castellanos. La literatura escrita por mujeres no existía o esa era la percepción general. Me formé en un ambiente machista. En todos los años que llevo escribiendo me han dicho incontables veces que soy diferente porque tengo mentalidad de hombre y sólo consideran que eres buena si escribes como hombre. Cositas que te dicen y repiten hasta que uno se pregunta ¿Por qué si soy buena me tienen que hacer a un lado para que el lugar lo ocupe un hombre que tiene una carga literaria pomposa? Hay muchísimas mujeres con bastante currículum. De alguna manera todo se originó primero con el hashtag y cuenta de Twitter @metooescritoresmexicanos; al principio éramos tres poetas del norte viendo las denuncias día y noche, orientando a las chicas con la ayuda de expertos en temas jurídicos y psicológicos. Se tornó en algo muy pesado por la carga negativa que conlleva una denuncia, lo que me hizo cuestionar el tópico de sororidad, la escritura, cómo hacer que no se quedara sólo en redes. Cómo hacer para que trascienda más allá de estos núcleos de poder que al final terminan consumiéndote, convertirlo en una herramienta, en algo tangible para ayudarnos. El mapa de escritoras parte del amor, del cariño, de la necesidad de visibilizar que no hay sólo tres autoras o escritura hecha por mujeres que viven en el centro, somos 32 Estados. A partir de esto me surgió la idea de crear algo perdurable, no sólo una conversación que se quedara atrás. No tenía idea de lo que surgiría, pero siguen llegando correos y hasta el momento ya van más de 400 y faltan muchísimas autoras por nombrar de todos los Estados. Yo hice una invitación directa a los Institutos de Cultura con los que tengo contacto, pero no mandaron sus listados, no tienen actualizadas sus bases de datos y eso también da mucho que pensar sobre la administración de información y la burocracia cultural; sobre sus artistas y los involucrados, sobre cómo está estructurado todo.

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Mapa de escritoras
Una poeta y activista. Foto: Cortesía

–¿Qué le debes a las mujeres de tu vida?

–Muchísimas enseñanzas las he aprendido de mi madre, mis hermanas, mis tías, amigas. La fortaleza es una de ellas, siempre van a pasar cosas terribles y una tiene que resarcirse y seguir adelante. Otro sería resistir, en mi vida han pasado cosas muy fuertes pero siempre persiste la esperanza de que vendrá algo mejor, nunca dejarte vencer por el sufrimiento, sí reconocerlo, verlo y palparlo, pase lo que pase debes mantenerte fuerte. Mi libro, Bitácora de mujeres extrañas (Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2014), habla sobre las mujeres que me he topado a lo largo y ancho de mi vida, el libro versa sobre ellas, sobre las historias que me han contado, que me marcaron y me inspiran a seguir.

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La palabra me lleva al pensamiento de lo sublime, algo que te trasciende como persona y perdura más allá de tu muerte, más allá de que te conviertas en polvo. Foto: Cortesía Facebook

–¿Qué sentimientos despierta en ti la palabra trascender?

–La palabra me lleva al pensamiento de lo sublime, algo que te trasciende como persona y perdura más allá de tu muerte, más allá de que te conviertas en polvo. Quedarán tus acciones, tu obra, lo que has hecho y construido. Siempre que hago algo pienso mucho en esa palabra, tanto en lo literario como en lo personal, cómo va a repercutir en el otro. Pienso en procesos de transformación; es una palabra que lleva a muchos cauces, cómo transformas lo que piensas, dices y haces para lograr esa trascendencia.

–¿Qué disfrutas más, ser poeta o narradora?

–Son experiencias distintas, generalmente la narrativa es más un reto, requiere de una construcción más minuciosa en cuanto a los ambientes, los personajes, la trama. Debe estar muy finamente hilvanada para que no se noten las costuras. Me llama más la narrativa, a pesar de que la he practicado más lentamente porque tengo más libros de poesía.

–¿Cómo haces para transformar algo terrible, como la violencia intrafamiliar, en algo hermoso a través de la poesía?

–Partí de una experiencia propia y de otras que conocí en el camino de esta problemática que experimenté hace muchísimo tiempo, además me nutro de autoras como Esther Seligson, Dulce María  Loynaz, Chantal Maillard, y todas esas obras crudas pero con un fuerte sentimiento poético, que transformen lo negativo en algo positivo y que logran trascender más allá del dolor.

Esther M. García acaba de ganar con su libro Arco de Histeria, el Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2020, otorgado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

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