Spike Lee

Spike Lee, por la defensa del cine en el Festival de Cannes

Su obra es la viva imagen del hombre con aspecto de eterno adolescente que no se separa nunca de sus zapatillas y su gorra: burlona y turbulenta, voluble y provocativa, en ocasiones furiosa, siempre comprometida.

Ciudad de México, 10 de julio (MaremotoM).- El Festival de Cannes ha sido anunciado como el primero de la normalidad, pero mientras van transcurriendo los días, las cosas pasan de menor a mayor y nada indica que los contagios no se den en este ambiente de tanto glamour.

Las estrellas han dado su presencia, desde Marion Cotillard hasta Isabelle Huppert, desde Diane Kruger hasta Eva Herzigová, para apoyar sus películas y entre los directores, Leos Carax, François Ozon y el llamativo para la prensa, el coreano Bong Joon-ho, armaron el gran escenario para uno de los festivales de cine más antiguos del mundo.

El hecho de que haya sido elegido Spike Lee como el presidente del Jurado Oficial, demuestra hasta qué punto Pierre Lescure y Thierry Frémaux (las dos autoridades del encuentro), revelan su defensa por el cine. Nadie más jugado por el séptimo arte que este director que ganó el Oscar por mejor película por El infiltrado del KKKlan.

“El presidente del jurado más carismático y universal”, ha dicho Euronews, dando cuenta de las “aventuras” de este cineasta único, que desde Haz lo correcto, en 1989, es el representante del “otro” cine estadounidense.

El director había prometido venir cuando hubiera “cierta normalidad” y aquí está, con su traje fucsia y sus declaraciones, entre ellas la de que Jair Bolsonaro “es un gánster”.

“A lo largo de todos estos meses de incertidumbre que han transcurrido, Spike Lee no ha dejado de alentarnos. Por fin, este respaldo se ha materializado y no podíamos imaginar una figura más influyente para analizar esta época tan convulsa”, dijo Pierre Lescure, presidente del Festival de Cannes. “Su entusiasmo y su pasión por el cine nos transmiten una energía intensificada para hacer este gran Festival que todos esperamos desde hace mucho tiempo. Será una gran celebración”, dijo Thierry Frémaux, delegado general.

Spike Lee
El eterno adolescente rodeado del jurado. Foto: Cortesía

Nacido en Atlanta en 1957 pero educado en Brooklyn, Shelton Jackson Lee se considera ante todo un autor, como demuestra el hecho de que normalmente solo ruede sus propios guiones. El francotirador del cine estadounidense impuso su firma ya desde sus inicios: personajes fuertes o audaces, una puesta en escena aguzada, diálogos contundentes, un control del ritmo constante y una banda sonora a la altura.

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Una mezcla de géneros apasionante de la que su filmografía se hace eco desde hace casi 30 años y que ya se podía percibir en su primera película en 1986, She’s Gotta Have It (Nola Darling). Sátira sentimental con tintes de documental sociológico, este tesoro de imaginación impuso su estilo precursor.

Anclados en la cultura urbana neoyorquina, sus siguientes largometrajes (Do the Right Thing – Haz lo que debas- en 1989, seguido dos años después por Jungle Fever – Fiebre salvaje-) hicieron acto de presencia sobre la alfombra roja de Cannes e impresionaron definitivamente a los espectadores por su brillante ingenio y su humor corrosivo.

En 2018, tras 22 años de ausencia, Spike Lee, un neoyorquino de Brooklyn, regresó a la Competición con BlacKkKlansman (Infiltrado en el KKKlan) y demostró de forma esplendorosa que su ira y su virtuosismo seguían intactos. Por momentos comedia mordaz, thriller y panfleto político, la película fue premiada con el Grand Prix del Jurado y posteriormente con el primer Oscar que el director recibía por una de sus películas.

Spike Lee
Detrás de sus gruesas gafas, la mirada determinada de Spike Lee capta los desafíos de su época. Foto: Cortesía

Detrás de sus gruesas gafas, la mirada determinada de Spike Lee capta los desafíos de su época, como el machismo y el instinto gregario (Summer of Sam – Summer of Sam: nadie está a salvo de Sam), la representación de los negros en los medios de comunicación (The Very Black Show – Bamboozled) o la pérdida de los valores morales (She Hate Me – Ella me odia). Aunque sitúa sus historias en la sociedad estadounidense, trascienden sus particularidades para traspasar las fronteras y ofrecer un discurso universal sobre la tolerancia, la fraternidad (Get on the Bus – La marcha del millón de hombres) o el perdón (He Got Game – Una mala jugada). Sea en un biopic (Malcom X), un poema (25th hour – La última noche) o un thriller de la más pura tradición hollywoodiense (Inside Man – Plan oculto), Spike Lee demuestra su saber hacer tanto en la ficción como en el documental (4 Little Girls – Cuatro niñas-, Katrina, Da 5 Bloods).

Su obra es la viva imagen del hombre con aspecto de eterno adolescente que no se separa nunca de sus zapatillas y su gorra: burlona y turbulenta, voluble y provocativa, en ocasiones furiosa, siempre comprometida.

En sus últimos trabajos, carece de esa frescura que mostraba cuando inició, pero nunca sus películas pasan de largo.

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