Suburra, la sangre sobre Roma: ¿Se viene la tercera temporada?

Es de lo mejor que pasa Netflix, con esa onda de transmitir lo mejor de cada país. Viene de Italia, trae a un protagonista ambiguo y sumamente sugestivo y seductor: Alessandro Borghi. El resto del elenco está a tono y lo malo de las dos temporadas es que las ves hasta que termine en un fin de semana.

Ciudad de México, 15 de marzo (MaremotoM).- La cifra dice mucho: Al 96 % le gustó el programa Suburra, la sangre sobre Roma, que Netflix transmite hasta la temporada 2 (la última), revelando entre otros casos cómo la política y la iglesia piden y dan poco a la delincuencia, demostrando también de lo mal que va Italia en estos tiempos, donde ya no es voz cantante en el mundo, ni siquiera en su patio.

No es lo mismo que ver Gomorra o leer el libro homónimo, escrito por Roberto Saviano, que transcurre en una parte de Italia, en el norte, en Nápoles, una zona conocida porque allí opera la Camorra (la voz de la mafia) y uno se espanta hasta las lágrimas pero no siente que esa podredumbre vaya a manchar “lo bueno de la sociedad”.

No es cierto. La corrupción ocupa toda Italia y hace poco también vimos Fariña, cómo la mafia domina gran parte de España, teniendo que pensar que cuando Europa mira a Latinoamérica por sobre el hombro, acusándola de corrupta, bien tendría que verse al espejo.

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¿El tema de los migrantes?, un problema que hace centro en la temporada 2 de Suburra, demostrando que es un gran negocio para mucha gente que se enriquece “defendiendo a los pobres” y que el tema migratorio “trae más negocio que la droga”, como dice uno de los protagonistas.

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LOS TRES MUCHACHOS

Suburra está inspirada en la novela homónima de Giancarlo De Cataldo y Carlo Bonini, desarrollada por Daniele Cesarano y Barbara Petronio para Netflix. Cuenta la historia de tres muchachos, enfrentados entre sí (uno es gitano, el otro hijo de un policía y el tercero, el protagonista, miembro de una familia delictiva pero blanca), que conforme a las circunstancias siempre están juntos y terminan queriéndose mucho.

Hay homosexualidad por parte del chico gitano, que está enamorado de Aureliano Aldatti, un papel que ha recaído en Alessandro Borghi, un hombre nacido en Roma en 1986, que al principio destaca por su presencia física, pero poco a poco demuestra hasta qué punto es un actor inconmensurable. En él vemos lo que vemos en casi todo el elenco: hay gestos que nos obligan a pensar que son héroes y que pronto pondremos un poster en nuestra pieza, pero al segundo, una acción inesperada muestra la ferocidad (cuando matan a un inocente) que pueden alcanzar estas criaturas producto de un sistema podrido, donde nada alcanza, donde todo es el futuro, nunca el presente.

Netflix, mientras tanto, ha producido y presentado en el Festival de Cine de Venecia, la película Sulla mia pelle, los últimos días del preso Stefano Cucchi, interpretada magistralmente por Alessandro Borghi.

El 15 de febrero de este año se estrenó la segunda serie y ahora todos nos obligamos a pensar si habrá una tercera temporada. Es verdad que hay programas que no admiten prosecución, pero tal vez una vuelta de tuerca que muestre cómo se muere Samurái (“el hombre más malo de Roma”, se dice), convenga y nos haga felices.

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