Eduardo Punset

“Te echaremos mucho de menos, despeinado y sonriente, Eduard Punset”, dijo Andreu Buenafuente

Ha muerto, para nuestro mundo en español, el divulgador de la ciencia más conocido y entrañable que existía. Tenía 82 años.

Ciudad de México, 24 de mayo (MaremotoM).- Andreu Buenafuente siempre imitaba su manera “tan catalana” de hablar y decía que Eduardo Punset “tenía la vida eterna”.

Sin embargo, ayer, en el inicio del programa, Late Motiv, inició de manera de diferente, con la cortina de Redes, el programa señero de Punset. “Me vas a permitir que mis primeras palabras sean para Eduard Punset, que ha fallecido en las últimas horas y creo que vamos a echarlo mucho de menos. Creo que también podríamos aplaudirlo”, dijo con pesadumbre el conductor.

“Tuve la suerte de entrevistarlo, bueno, más bien de escucharlo, porque era ese tipo de personas que le preguntabas algo pero te contestaba lo que a él le daba la gana y normalmente siempre era mejor que la pregunta. Tuve la suerte de hacer varios programas con él y de captar que era de esas personas que captaban la atención como nadie. Era un escogido y nosotros unos afortunados por coincidir con él. Entraba por la puerta y sabías que los próximos 10 minutos iban a ser divertidos e interesantes. Una vez, no sabía ya que preguntarle y entonces le dije ¿qué le diría a Dios en el caso de que existiera y pudiera hablar con él? Le diría: ¿por qué se manifiesta usted tan poco? Espero que esté en una realidad paralela, me lo explicó mil veces pero nunca lo entendí y que en esa realidad paralela siga tan despeinado, tan sonriente, como siempre. Hasta siempre, Eduard”, agregó Andreu Buenafuente.

Ha muerto, para nuestro mundo en español, el divulgador de la ciencia más conocido y entrañable que existía. Tenía 82 años y el boletín de su editorial Planeta, no puede ser más justo: “Tenía el don de contagiar su curiosidad a través de sus investigaciones en torno a la felicidad, el amor y el poder, las tres claves que mueven el mundo. Estudió a profundidad el funcionamiento de la mente humana; una de sus principales cruzadas fue hacer entender a la gente que puede cambiar de opinión.

A través de su obra explicó la complejidad del cerebro, cómo enfrentar la incertidumbre en la vida, brindó sencillas fórmulas para ser más felices en un mundo mejor, profundizó en las emociones humanas, así como en los secretos de la Tierra.

En su obra más personal, Carta a mis nietas. Todo lo que he aprendido y me ha conmovido (Booket), habla de temas como la plasticidad del cerebro, del potencial de las redes sociales, hasta del azar y el surgimiento de la vida, siempre transmitiendo al lector su enorme confianza en el futuro”, dice.

“Antes, la esperanza de vida era de 30 años. Uno paría, tenía hijos y se moría. Entonces era lógico que la gente pensara qué había después de la vida. Ahora, con la esperanza de vida que ha aumentado notablemente, lo que la gente quiere es vivir antes de la muerte”, dijo Punset.

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Nacido en Barcelona, 1936, Punset erael autor de numerosos libros, con más de un millón de lectores y había recibido, entre otros, el Premio Rey Jaime I de Periodismo 2006.

Para el pensador, “un 25 % de la gente está angustiada por la tristeza, el estrés y la soledad y nadie se ocupa de ello”. Según su visión, todos estos males se pueden prevenir.

“Otra cosa que está demostrando la ciencia en la irrupción de la cultura popular es que la empatía, preocuparse por ponerse en el lugar del otro, aumenta de un modo increíble en nuestra sociedad. Los índices finales de la violencia, incluido el siglo XX cuando hubo dos guerras mundiales, disminuyen, por lo que puede decirse que el mundo actual es un mundo mucho más preparado para la felicidad de lo que la gente cree”, aseguraba.

“A los jóvenes siempre les digo que viajen, que nadie tiene un domicilio fijo. Vivimos en un planeta que va a 240 kilómetros por segundo. No estamos nunca en el mismo sitio. La innovación es el fruto del contacto con otras personas, ha descubierto la ciencia, con otras culturas, incluso con otras lenguas”, expresa.

Punset contó el caso de una amiga científica que estaba desesperada a causa de un mal de amores. Su novio la había abandonado y sólo quería suicidarse. Logró juntar a su amiga con el científico portugués Antonio Damasio, quien le aconsejó que se mudara de casa, de amigos, de lugares, si podía incluso de país. “Me di cuenta entonces de que mucha gente no quiere cambiar, que lo considera una traición a las tradiciones heredadas por su familia. Sin embargo, es buenísimo cambiar en todo, iba a decir que también de marido y de mujer…”, bromeó.

“La vida es una equivocación, Eduard, solía decirme el científico estadounidense Ken Nilsson. A menudo pienso en él. Es verdad, todo esto empezó hace muy poco. Las hormigas, por ejemplo, nacieron hace 60 millones de años antes que nosotros. Hemos nacido apenas anteayer, acabamos de aparecer”, precisó.

Para el divulgador científico, el amor, la sonrisa, el cuidado de los demás, son valores que acrecientan y aseguran la pervivencia de la especie. No hay más. No hay otras cosas. La felicidad es un asunto que se cuece en nuestro corazón y no en una vitrina de objetos caros.

“La esperanza de vida de los maltratados fue netamente inferior a la esperanza de vida de los lamidos permanentemente por su madre”, dijo al referirse a un experimento científico llevado a cabo en dos grupos de ratones.

“¿Qué es la muerte? ¿Qué se muere cuando te mueres? Somos átomos en un 90%. Y los átomos son eternos. O sea, que yo probablemente no muera.”

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