Ted Bundy: La confesión final

Ted Bundy no era un genio, era un pobre hombre y un psicópata

“No estoy loco”, dice el asesino todo el tiempo y mira fijamente al agente especial del FBI Bill Hagmaier, el que recibe la “confesión final”.

Ciudad de México, 13 de agosto (MaremotoM).- Una de las cosas que desmitifica a Ted Bundy la película La confesión final (El título original es No man of god) es precisamente a Ted Bundy, ese asesino serial, con cara de rockero, que recibía fotografías de mujeres desnudas todos los días en la cárcel, por las que obtenía la simpatía de los otros presos y que trata de llevar a las personas que están a su lado a su universo oscuro.

“No estoy loco”, dice el asesino todo el tiempo y mira fijamente al agente especial del FBI Bill Hagmaier, el que recibe la “confesión final”.

Entre 1974 y 1978, Bundy secuestró, violó y asesinó a numerosas mujeres jóvenes y niñas. Recibió tres condenas a muerte por los asesinatos en Florida de 1978 de Kimberly Dianne Leach, 12, Lisa Levy, 20, y Margaret Elizabeth Bowman, 21, y fue ejecutado el 24 de enero de 1989.

La película Ted Bundy: La confesión final se basa en las transcripciones reales de las entrevistas en el corredor de la muerte entre Hagmaier y Bundy, que tuvieron lugar durante los cuatro años anteriores a la ejecución de Bundy. También incluyen los recuerdos personales de Hagmaier y sus propios escritos.

Ted Bundy: La confesión final
Ted Bundy: La confesión final, una película que te dejará reflexionando. Foto. Cortesía

Es curioso porque uno empieza a preguntarse qué es realidad, qué es ficción, porque en el documental sobre Bundy, el asesino no había quedado tan claro y desnudo como en esta película donde la ex estrella de El señor de los anillos Elijah Wood hace un rol excepcional. Deja sin sus argumentos a Bundy, a pesar de que él lo manipula en unas cuantas ocasiones, pero le mantiene la vista en los ojos y cuando cuenta uno de sus crímenes, él llora, lo que lo hace tan distinto al depredador.

Elijah Wood es un actor admirable, no sólo ha sabido despegarse de El señor de los anillos, sino que ha elegido con más o menor suerte aquellos filmes pequeños, donde se luce su calidad actoral. En Ted Bundy: La confesión final (Netflix) todo pasa por sus enormes y expresivos ojos, que permiten traspasar ese personaje del asesino e ir a verlo como una persona desnuda, sin valores, no loco claro, pero sí psícopata.

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Ni hablar de Luke Kirby, que lo primero que pensó cuando le ofrecieron el papel fue decir: “Por favor, Dios, no”.

Por suerte para la directora Amber Sealey el actor que hace de Leeny Bruce (un papel nada fácil) en Marvelous Mrs. Maisel, dijo que sí.

“Cada uno tiene su propio gusto. Este tipo de material es ciertamente el tipo de cosa que tiene más allá de un factor de “asco”. Tiene un factor de repulsión y me refiero específicamente al personaje porque sé que la historia, escrita en grande, es más grande que eso”, dijo Kirby.

Amber Sealey es británica y una de las cosas que le preocupaban era precisamente endiosar a Ted Bundy: “Me preocupaba eso. No lo vi como un personaje romántico, sino como un patético e inseguro incel. Elegí a Luke para la película porque es un gran actor. Y luego me di cuenta de que Luke era más encantador. Me preocupaba por Luke. Es encantador, guapo. Le pedí que bajara un poco el tono [risas]”, dice la cineasta en entrevista de Matheus Man, el director de Filmelier.

También se hizo muy buena amiga de Hagmaier. Lo llamaba y le preguntaba: “¿Cómo se siente esto?’ Podría preguntarle sobre las cosas emocionales, las cosas familiares, y luego todo el camino hasta, ‘¿De qué color de cinturones usarías?”

“No veo a Bundy como este genio. Por supuesto que estaba por encima del promedio en inteligencia, sabía mucho sobre crímenes y cómo cometerlos, pero creo que su principal característica fue la inseguridad, la necesidad, la desesperación por ser respetado”, dice la directora. “Preferí centrarme en eso, ya que todo estaba allí, en las conversaciones reales”, agrega la directora.

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