Daniel Saldaña París

Tengo una relación muy tensa con el escritor mexicano: Daniel Saldaña París

Me gusta la fealdad de la Ciudad de México: Daniel Saldaña Paris

Esa es la prosa de Daniel Saldaña París, en su nuevo libro Aviones sobrevolando un monstruo (Anagrama). ¿Crónicas de escritor? ¿Las técnicas de periodismo aplicada a la literatura?

Ciudad de México, 12 de mayo (MaremotoM).- Un libro que sobrevuela aviones sobre la Ciudad de México. Unos aviones que parecen ser bombas. El libro Erotismo, de Georges Bataille. Una Cuernavaca más acá y más allá de Malcolm Lowry. Un escritor que no es literato. “No tengo más que un puñado de recuerdos propios, pero puedo señalar la casa de la avenida Humboldt donde murió Charles Mingus, consumido por la esclerosis lateral amiotrófica o el hotel donde unos nazis agredieron a Neruda o la calle por la que Howard Fast vio bajar a Cristo montado en un burro o la funeraria donde descansó el cuerpo de Manuel Puig, rodeado de sus propios libros, antes de que se lo llevaran de regreso a la Argentina”. Esa es la prosa de Daniel Saldaña París, en su nuevo libro Aviones sobrevolando un monstruo (Anagrama). ¿Crónicas de escritor? ¿Las técnicas de periodismo aplicada a la literatura?

“Creo que me da un poco igual si se la llama crónica o ensayo personal o autobiografía. Son textos con ciertos matices entre el narrador y lo narrado. Hay un poco de modulaciones, esa distancia varia un poco a lo largo del libro. Hay cierta voluntad de estilo, de atención al lenguaje, a la prosa y creo que eso le da unidad más allá del género”, dice Daniel Saldaña París en entrevista.

“Es cierto que he leído bastante crónica últimamente, traduje el libro de Jon Lee Anderson y algo quizás de ese ejercicio de traducción permeó. No tengo las herramientas y ojalá pudiera hacer periodismo, pero no sabría cómo hacerlo”, agrega.

­–Claro, presentar estos relatos como simple autobiografía me resulta un tanto equivocado…

–Sí, entiendo por qué lo dices. Me pasa con el tema de la autobiografía es que es una categoría suficientemente holgada. En la autobiografía caben la crónica, la ficción y es una etiqueta en la que estoy muy cómodo. Hay algunos textos que parece una crónica retrospectiva, como el que dices de la orgía.

Los críticos que hay tampoco ayudan mucho, es una crítica muy prescriptiva, como si hubiera una sola manera de hacer la literatura

–Hablas también de la característica del escritor, te sales un poco de lo que la gente cree que es un escritor

–Sí, me parece un poco extraña esa disonancia que hay entre la imagen del escritor, que todavía se sostiene en los medios, en la cultura popular, que es muy visible y nunca está escribiendo, tengo una relación muy tensa con el escritor particularmente mexicano. Quería hablar desde otro lugar, estamos como 17 horas al día mandando recibos y esas cosas…

–La incertidumbre del siglo XXI…

–Estoy de acuerdo con eso, hay una sensación de falta de horizonte. Me cuesta mucho trabajo imaginar un futuro muy adelante.

Daniel Saldaña París
Libro editado por Anagrama. Foto: Cortesía

–Tu libro me hizo pensar mucho acerca de la literatura, como que la literatura viene siendo otra cosa

–Yo también he sentido una especie de tensión irresoluble entre el mundo literario y la literatura. Son actividades antagónicas, el acto de escribir y todo lo que está alrededor. Las entrevistas, incluso. Tener que tener un discurso acerca de tu propio libro. No tengo idea de qué es mi libro, es completamente ajeno como ejercicio metaliterario al acto de escribir. Yo trabajo como editor, como traductor, ese ejercicio de hacer libros, es donde me siento más lejos de la literatura. Al mismo tiempo es una profesión fascinante, te pagan por leer y por hacer esas. En México hay una especie de consenso de que hay ciertos libros que a todos nos tienen que gustar.

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–Uy, lo que le pasa a un periodista, cuando dices que no te gustó tal libro, te bloquean

–Es una locura, no se entiende el valor de la crítica para nada. Yo mismo como autor me violento cuando se dice algo malo del libro. En México hay un problema, se confunde la reseña con el texto que leyeron para presentar el libro, no hay ninguna noción de lo que significa ser crítico. Los críticos que hay tampoco ayudan mucho, es una crítica muy prescriptiva, como si hubiera una sola manera de hacer la literatura.

–¿Estos rasgos de identidad con que se presentan a los escritores hoy y que devienen en la cultura de la cancelación, cómo los ves?

–No estoy muy seguro. No sé cómo responderte a eso, la verdad. Para mí la lectura es un espacio de libertad, mucho más que la escritura. No hago caso a los libros de moda ni a la de la cancelación. Mi antojo y mi curiosidad son mis guías. Estoy fuera de twitter, me da una distancia saludable, no me entero de muchas cosas que son polémicas. Hay que leer todo, incluso cosas que no me gustan, es ir ampliando mi conocimiento sobre la literatura. Hay una exageración en torno a las cosas de no leer lo que no me gusta. Esto de no veo ni oigo no me parece enriquecedor para la cultura.

Daniel Saldaña París
No he ido al Zócalo de la Ciudad de México sino hasta los 15 años. Foto: Cortesía Charco Press

–¿No crees que hay como una gran ignorancia? Tú lo decías con respecto a México en la conferencia de prensa

–Sí, eso desde luego. México no es sólo lo contemporáneo, puedes leer libros de cualquier época. Me parece muy interesante el ejercicio de rescate que hace Vindictas, desde la UNAM, con Socorro Venegas a la cabeza. Eso de ampliar el canon y releer una historia que ahora se puede leer de otra manera, un ejercicio crítico que no se centra en las novedades. Echo de menos en las editoriales independientes, que me parecen maravillosas, más allá de publicar autores de presente, me gustaría ver más ese tipo de gestos de rescate. Es algo que hace Eterna Cadencia en Argentina, por ejemplo, hacen ese trabajo crítico y los ponen a dialogar con el presente.

–¿Los escritores que han escrito sobre México han inventado su lugar?

–Me gusta y me incomoda esa mirada extranjera sobre México. Desde Artaud, desde Arthur Cravan, es un territorio y una zona que me da como un cierto morbo y no es lo mismo a ciertos escritores mexicanos, como Daniel Sada, que escriben desde México mismo. Me gusta mucho pensar en torno a la ficción, en el caso de Lowry es que no escribe sobre Cuernavaca, escribe sobre su ciudad ficticia y que de alguna manera se superpone como en un plano metafísico a la ciudad física de Cuernavaca. Me gusta la ciudad con sus fantasmas.

–Amo con locura la ciudad de México, dices en un momento

–Yo creo que no es potestad de los extranjeros esa crítica feroz a México. Cito el poema de Efraín Huerta, que tiene esa sensación de odio y de amor a la Ciudad de México.

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