The Fallout

The Fallout: el drama de los que sobreviven

Y entonces, una tarde tranquila en una prepa gringa se transforma en una sucursal del infierno. Los muros del baño retumban, detonación tras detonación Vada tiene la seguridad de que va a morir. Un tirador acaba de tomar los pasillos de la escuela y nadie está a salvo.

Ciudad de México, 2 de marzo (MaremotoM).- Es una tarde tranquila en una prepa gringa. Vada recibe un mensaje de su hermanita, Millie: le acaba de llegar la menstruación -le dice- y no es lo que esperaba. En idioma adolescente, la hermana mayor tranquiliza a la chiquita. “Vamos a ir a cenar hoy, tú y yo y te voy a contar todos los detalles pegajosos y asquerosos”. Dicho eso, se va al baño.

Y entonces, una tarde tranquila en una prepa gringa se transforma en una sucursal del infierno. Los muros del baño retumban, detonación tras detonación Vada tiene la seguridad de que va a morir. Un tirador acaba de tomar los pasillos de la escuela y nadie está a salvo.

The Fallout: la vida después (disponible en HBO Max) es un retrato honesto, aunque no crudo, de esa realidad estadounidense que, de todas las realidades estadounidenses, es una de las más sórdidas, los niños y adolescentes con la suficiente furia para sembrar un polvorín en sus escuelas. El acceso fácil a armas de fuego es, claro, una razón, pero las demás razones son todavía más inquietantes, son las que menos se discuten y las que solo algunos de los sobrevivientes a los tiroteos escolares han llevado a la agenda pública. Estados Unidos ha abandonado a su adolescentes.

Si bien la cinta no tiene respuestas a quién o por qué hay tiroteos entre niños, pero nos otorga una mirada que bien puede ayudarnos—sobre a todo a los que vemos desde lejos— qué significa sobrevivir a ese trauma.

The Fallout es escrita y dirigida por la debutante Megan Park, una película intimista sobre un tema que la rebasa. El guion es sólido, pero lo mejor son las actuaciones. No hay paso en falso en la dirección de los actores, es en particular un gran trabajo puesto que implicó a artistas tan jóvenes.

Jenna Ortega protagoniza como Vada, quien sobrevive al tiroteo y siente ¿qué? ¿Culpa? Algo hay de eso. No deja de preguntarse por qué precisamente ella sobrevivió, cuando el hermano de su amigo Quinton fue asesinado. (La actuación de Ortega es un incendio, puede estar en llamas y momento siguiente es sarcástica y después está sinceramente conmovida; una actriz a seguir).

The Fallout
The Fallout, por HBO. Foto: Cortesía

La historia se anima en su exploración de las amistades que se hacen en la trinchera. Quinton, Vada y Mia (la actriz y bailarina Maddie Ziegler) se escondieron en el mismo baño y ahora se ha creado un lazo que los pone incómodos, pero que es sólido como solo puede serlo todo lo que se deriva de cuestiones de vida o muerte.

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Mia y Vada en especial crean una relación extraña. Vada es más bien del tipo mal vestido y uncool de los adolescentes que dicen no hacer caso a la presión escolar; Mia es más del tipo popular, una fuck-princess (la definición es de Vada) que sube videos de baile a su Instagram. Ambas están descubriendo algo y la trama nos permite irlo desvelando con ellas.

Pertenezco a una generación que creció con el ruido de fondo de los tiroteos en Estados Unidos. Tenía 14 años cuando Columbine. Recuerdo nuestra conmoción desde este lado de la frontera: las víctimas y los asesinos podían haber sido nuestros compañeros de escuela. Películas como Elephant, de Gus van Sant, o Tenemos que hablar de Kevin, de Lynne Ramsay, vinieron pronto como respuesta. Pronto el tema se enfrió, aun cuando los tiroteos seguían sucediendo. Hubo una especie de adormecimiento del que solo se despertaba con casos como el tiroteo en Virginia Tech (2007) o el más terrible de ellos, el de Sandy Hook (2012), cuando Adam Lanza entró a una escuela primaria y cebó su saña con niños de 6 años.

En The Fallout el tiroteo sucede en segundo plano porque lo realmente le importa es contar la historia de los sobrevivientes. Vada y Mia pasan por varias fases del duelo, un dolor que solo ellas conocen y del que solo pueden experimentar alivio cuando están juntas.

La cinta hace un gran trabajo recreando el mundo de los adolescentes contemporáneos, con su lenguaje particular y cómo se relacionan a través de Instagram. Es sobresaliente al actuación de Lumi Pollack, la hermanita menor de Vada, que aparece como una forma de recordarnos que por muy cruel que sea la vida esta siempre sigue su curso. La escena final de las dos hermanas es entrañable.

Un día Vada se siente lo bastante fuerte para regresar a la escuela y Mia para volver a bailar. Pero de nuevo una mañana otra escuela retumbó con el sonido de balas de asalto. Y de nuevo y de nuevo. El dolor seguirá continuando mientras las armas lleguen a manos de los niños furiosos. Todo lo demás es pura masturbación política.     

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