Tijuana y su Feria del Libro

“El perfume de las cosas buenas para comer se eleva en ofrenda hacia las mesas y las estanterías, donde meditan las cosas buenas para saber, el concilio de los libros.

Me ofrecen una silla, husmeo las últimas novedades.Espero que, bien encerrado en su plástico, mi pescado no invada la tienda”.

Claude Roy, El amante de las librerías.

Tijuana, 18 de marzo (MaremotoM).-Hemos repetido que esta Feria es la más antigua del Noroeste y probablemente de las más sólidas del país. Apenas interrumpida en dos ocasiones por falta de recursos; que el CODIECLI, el Cotuco y luego el Ayuntamiento a través del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) y, en el último lustro, el Centro Cultural Tijuana (Cecut) han contribuido en su desarrollo y crecimiento; que el programa literario ha mejorado sustantivamente desde que se integró un comité ciudadano y que la publicidad ha sido nuestra oportunidad más desatendida.

Como ciudad de transeúntes y de paso, desde su origen la Feria se definió callejera. El lugar más eficiente para azuzar el temor a la cultura impresa es el espacio público abierto, sin otra restricción que el acaecer de la noche y el cansancio. Acceder al recinto ferial no tiene costo al público; tampoco la variedad de actividades literarias, artísticas y pedagógicas; mucho menos el intercambio de saberes y experiencias que resulta lo más enriquecedor de una Feria realizada en la frontera, prisma multicultural de esta época.

Para muchos visitantes, los libros son sólo el pretexto para acercarse a la convivencia y socialización discursiva que en el siglo veinte tijuanense no existía en la oferta cultural. Y aunque ahora los espacios para leer y dialogar en público -fuera del aula y de los templos- han crecido, la Feria del Libro recoge el ejercicio de búsqueda de títulos y temas que dan respuesta a las necesidades e intereses locales en términos de conocimiento y estéticas. De este modo, el programa literario se ha impregnado de experimentación poética y crónica, literatura pop e historia regional, pero también de novelas de largo aliento y ensayo político.

El Comité de Contenidos -antes Comité Literario- funciona oficialmente desde enero de 2012 y, para la edición 37 de la Feria, desde junio de 2018. En el rigor que ha adquirido en su evolución ha mejorado la respuesta de sector literario de modo que al momento del cierre de la convocatoria para conformar el programa el número de libros enviados al Comité llegó a los 90 títulos, sin contar las propuestas de charlas y mesas temáticas. En su estructura, el Comité comprende una veintena de colaboradores que leen y dictaminan las obras recibidas guiados por una rúbrica que limita los juicios subjetivos. En el Comité también hay redactores de contenidos para el sitio web y, sobre todo, un núcleo de personas que se reúnen varias veces por semana con el propósito de ordenar y analizar las propuestas, organizar el calendario de eventos y comunicar sus resultados a otras áreas del comité organizador de la Feria, al que nuevo personal del Centro Cultural Tijuana se sumó en enero pasado.

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Las convocatorias de concursos, por su parte, alimentan áreas dirigidas a poblaciones específicas: Cartas al Autor, del Fondo de Cultura Económica, invita a estudiantes de secundaria y bachillerato a la lectura y escritura y otorga tres premios en libros;  como acompañamiento, ofrecemos asesoría y talleres para la redacción de las cartas que serán entregadas a concurso. El premio de Ensayo sobre Ética, de la Fundación para la Ética, llama a jóvenes a escribir sobre temas contemporáneos con las herramientas aportadas por la filosofía aplicada. Otras actividades en beneficio del público infantil se despliegan en la interacción de librerías con escuelas, previa a la Feria. Y otras más, para las practicantes universitarias que se ha sumado a los trabajos preparativos de la Feria desde enero.

Desde el oficio librero, también por meses revisamos catálogos y gestionamos títulos. Sortear el costo de los fletes sujeto a la inflación es una tarea que a veces soslayamos con la intención de traer a la Feria variedad de títulos y sellos. A fin de cuentas, aceptamos que la empresa librera y la organización de una Feria es, frecuentemente, un despropósito económico o un grave esparcimiento al que apostamos arraigar en la ciudad la Feria como matriz de ideas y participación y un lugar más habitable.

One Comment

  1. Gracias a todos los que hacen posible traer este importante evento a Tijuana. Es un esfuerzo que apreciamos enormemente.