Gabriel Puentes

“Toco la música que me gusta y donde más desafiado me siento”: Gabriel Puentes

El músico chileno cumple 20 años de vivir en México, donde entre otras cosas ha grabado y tocado con Eugenio Toussaint y Agustín Bernal. Hoy toca en el CCEmx, a las 21.

Ciudad de México, 10 de septiembre (MaremotoM).- Hace mucho tiempo que conozco a Gabriel Puentes, casi como los 20 años que lleva en México y que yo cumpliré en noviembre 11. Al principio me llamaba mucho la atención como en esa época tocaba todo como si fuera una batería, como si estuviera siempre ensayando, como si estuviera siempre conectado a su instrumento.

No sé si seguirá haciendo esos ejercicios, pero me gusta recordarlo así, tan atado a su música, un arte que celebraremos este 11 de septiembre, con un concierto especial en la Terraza del Centro Cultural de España en México. Lo acompañará el maestro Agustín Bernal en el contrabajo y Paquito Cruz en el teclado. Gabriel Puentes es un baterista nacido en Santiago, Chile y radicado en la Ciudad de México desde 1999. Colaborador imprescindible, por más de diez años, del recordado pianista y compositor Eugenio Toussaint. Su sonido, sensibilidad musical y amplio conocimiento del lenguaje jazzístico lo han convertido en uno de los músicos más reconocidos a nivel nacional y de los más requeridos por artistas internacionales que visitan nuestro país. Como educador, ha sido invitado a impartir cursos, clases magistrales, talleres y seminarios en varios lugares de la república.

Gabriel Puentes
Francisco Cruz, Gabriel Puentes y Agustín Bernal, por los 20 años. Foto: Cortesía

Su primer disco como líder, Simple (grabado en New York junto al pianista Leo Genovese y el contrabajista Chris Lightcap), fue editado en Barcelona por el destacado sello independiente Fresh Sound New Talent. Su reciente producción discográfica No Somos Dos, también lo grabó a dúo con Leo Genovese.

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–¿Crees que tu carrera de músico depende en parte de México?

–Sí, totalmente, porque fue aquí donde me desarrollé como músico. En Chile estaba bien, pero no hubiese ni en 50 años alcanzado la experiencia que logré en México en 20 años. Para mí es determinante haber llegado acá y por eso no me fui.

–¿Qué cosas se complicaron más para entender México, fue en lo musical o en la vida cotidiana?

–Sí, fue por la cotidianeidad. En la parte musical fue increíble, porque cuando llegué acá conocí a un montón de gente que se había establecido acá, con un nivel altísimo y con la plataforma para desarrollar la música. Lo que me ha costado es lo otro. La comida me acostumbré enseguida, me encanta. La gente, me encanta. Lo que más me ha costado es el nivel de corrupción. Esa es la parte de México que es la gran piedra en el zapato que le baja mucho al nivel de vida. Todo se ve afectado. Cuando vas a pedir una fecha para el lugar, cuando necesitas cobrar, por ejemplo, Tónica de Guadalajara me pagó tres años después. No es la falta de dinero, es un manejo de poder. Ni siquiera tiene que ver con mala administración o burocracia, sino con ejercer ese poder que da la corrupción.

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–Como baterista, ¿hay alguna influencia mexicana?

–En mi caso es distinto. He aprendido mucho de música mexicana. En el tiempo que trabajé con Eugenia León, donde había mucho repertorio que para mí era completamente desconocido. Desde Cri Cri hasta Los Huapangos, hubo mucha información, he conocido más música y eso siempre va sonando. En la parte formativa no.

–A 20 años, es inevitable que hagas balance…

–Hay proyectos que fueron importantísimos para que yo me quedara en México, obviamente haber tocado con Eugenio Toussaint fue una etapa importantísima de aprendizaje y de trabajo. Haber conocido a Agustín Bernal, a Mark Aanderud, que es contemporáneo mío y lo he visto hacer un montón de cosas.

–Tal es así que rescatas a Agustín Bernal para tu concierto de aniversario…

–Sí, por supuesto, porque Agustín Bernal es por una parte el gran referente de los contrabajistas mexicanos, uno de los músicos más respetados de la comunidad jazzística, reconocido internacionalmente, es el músico con que más he tocado. Paquito Cruz, forma parte de la nueva generación. Es un músico xalapeño. Él tenía pocos años cuando yo llegué a México. Estoy en el medio y el concierto será de tres generaciones.

–¿Cuántos discos en México?

–Llevo grabados 48 discos. Tuve que hacer un conteo para un concierto que di en la Fonoteca Nacional. Hay otros que no existen en forma física, son unos 20 más. Muchos estilos de música, pero sobre todo jazz. El Simple que lo grabamos en 2008 y salió en 2010, fue para el sello catalán Fresh Sound New Talent, propiedad de Jordi Pujol, un tipo que tiene esta disquera con un catálogo increíble. El segundo disco es No somos dos. A ambos lo grabé con Leo Genovese.

–¿En qué momento decidiste no hacer hueso?

–Yo pensaba dedicarme a otra cosa, no a la música. Nunca vi a la música como un medio para ganar plata o para salir en la televisión. Siempre sentí que el hueso no era para mí. En primer lugar porque no es lo que me motiva musicalmente, no tengo nada en contra. Hay proyectos de altísima calidad, pero no me interesa tanto la música. Trato de desarrollarme en la música donde más me gusta tocar y donde más desafiado me siento.

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