Hanya Yanagihara

Todas las novelas hablan de dinero y de relaciones amorosas: Hanya Yanagihara

Recientemente, Hanya Yanagihara ofreció una conferencia de prensa para los periodistas latinoamericanos en donde expresó sus dudas acerca de “si la libertad personal no contradice la idea de libertad nacional”. Esta nota es parte del encuentro con la prensa.

Ciudad de México, 23 de febrero (MaremotoM).- “Una novela trascendente y visionaria, de extraordinario alcance y profundidad, con tantas capas, tan rica y llena de las alegrías y los temores que conforman la vida humana —su puro misterio— que no solo es única: es revolucionaria”, ha dicho el crítico Michael Cunningham.

Se refería a la novela publicada por Lumen, Al paraíso, de la escritora californiana Hanya Yanagihara, la autora también de la célebre revista T, el suplemento de moda de The New York Times.

En 2015 publicó Tan poca vida (Lumen, 2016), la novela con la que alcanzó el éxito internacional. Su nueva y esperada novela, Al paraíso, trae una versión alternativa de la América de 1893, Nueva York forma parte de los Estados Libres, donde el matrimonio homosexual está permitido. Un muchacho de familia distinguida se debate entre casarse con un pretendiente elegido por su abuelo o escoger a un profesor de música con pocos recursos de quien está enamorado. En un Manhattan de 1993 asediado por “la enfermedad”, un joven hawaiano vive con su pareja, cuya edad e ingresos superan con creces los suyos, y le oculta su infancia problemática y el destino de su padre. Y en 2093, en un mundo asolado por plagas y gobernado por un estado totalitario, un poderoso científico y su familia intentan encontrar las estrategias necesarias para sobrevivir sin perderse unos a otros por el camino.

Hanya Yanagihara
Una novela muy esperada, editada por Lumen. Foto: Cortesía

Como en una sinfonía fascinante e ingeniosa, estas tres partes conforman una novela monumental, histórica y distópica en la que el amor parece imposible y, sin embargo, los protagonistas, con sus limitaciones y secretos, se obstinan en buscarlo como único modo de llegar al paraíso.

Recientemente, Hanya Yanagihara ofreció una conferencia de prensa para los periodistas latinoamericanos en donde expresó sus dudas acerca de “si la libertad personal no contradice la idea de libertad nacional. Es decir, cuando adoptamos una postura o decidimos hacer algo, ¿acaso esto niega la libertad de los demás o la potencia, la empodera como nación? En los últimos veinte años, Estados Unidos ha tenido dos retos fundamentales que han marcado la historia. Uno fue el atentado de las Torres Gemelas de 2001 y el otro ha sido la crisis nacional del COVID. Así pues, tras los atentados de las torres gemelas se promulgaron una serie de leyes, se pusieron en marcha una serie de políticas y, si echamos la vista atrás, ¿qué aspecto tiene desde un punto de vista histórico?, ¿hasta qué punto ha reforzado nuestras libertades? Y lo mismo va a ocurrir con el COVID, pero tendremos que esperar unos veinte años para ver hasta qué punto las leyes adoptadas por el Gobierno fueron las adecuadas o coartaron más las libertades”.

–¿La ciencia ficción es la mejor manera de contar el mundo actual?

–En Al paraíso trato tres ramas del terror: el totalitarismo, los problemas climáticos y la enfermedad. Esto es lo que me preocupaba y lo que tenía en mente cuando lo empecé a escribir en 2018 y que, con el paso de estos años, se ha acentuado enormemente.

– La historia de los últimos cinco años en Estados Unidos —como las fake news, Trump o el asalto al Capitolio— ha influido en el proceso de la novela y el enfoque del libro. ¿Tiene esperanza en el futuro de Estados Unidos?

– Efectivamente, empecé a pensar en la novela en 2016; en 2017 me documenté en profundidad y, en 2018, la escribí. Todo este proceso se vio afectado por los problemas que había en Estados Unidos como, por ejemplo, las prohibiciones impuestas por Trump. En aquel entonces, como editora del New Yorker o del New York Times, no tenía posibilidad de expresar mis opiniones políticas —no se nos permite—, así que con la novela pude expresar ese tipo de preocupaciones de una forma que no me comprometiera como periodista. Efectivamente, la novela, además, es esperanzadora. De verdad, lo es. Sin ánimo de destripar nada, es un testimonio de la resistencia individual del ser humano, de la capacidad que tenemos, independientemente de la situación terrible en que nos encontremos —política, social o del tipo que sea— de amar, de seguir adelante. En otras palabras: la naturaleza humana, la esencia humana que ningún gobierno podrá demoler jamás. Es cierto que, si bien no es optimista con respecto a la situación actual de Estados Unidos, sí que es una novela optimista con respecto a la capacidad de los estadounidenses.

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– ¿Cuál de los tres universos en los que transcurre la novela crees que es más posible que ocurra y cuál crees que sería imposible que ocurriera y por qué?

R: En primer lugar, creo que de las tres Américas que se describen en el libro, la nuestra sería la de en medio; la menos probable sería la primera —sobre todo porque Estados Unidos es un país basado en un tipo de cristianismo, el puritanismo, que es uno de los principios fundadores del país—. Es más, hoy en día sigue siendo uno de los países más religiosos del mundo y sería prácticamente imposible imaginárnoslo sin el protestantismo, puesto que forma parte de la base del país.

– ¿Qué supuso el éxito de Tan poca vida?

– Me gustaría empezar diciendo algo: cuando escribí Tan poca vida siempre supe que sería un libro que tendría lectores. Yo lo había escrito para mí, pero supe que encontraría un grupo de lectores que conectarían con lo que yo escribía porque respondería a una serie de preguntas que yo planteaba; sabía que ese grupo de lectores sería apasionado y mostraría interés en el libro, aunque no pensé que serían tantos. Tengo que decir que fue una enorme sorpresa ver y encontrar tantísimos lectores. El éxito y la acogida que tuvo el libro fue un honor y un misterio. Uno de los grandes misterios de mi vida. Nadie sabe por qué, ni siquiera la editorial. He tenido mucha suerte.

Se ha llegado a comparar Al paraíso con Guerra y Paz, ¿qué opina?

– Creo que esa comparación —si realmente se ha hecho— se debe referir al volumen o la extensión del libro. Ahora mismo, además, este tipo de literatura va un poco a contracorriente porque la tendencia literaria en Estados Unidos y en el Reino Unido es la autoficción: novelas que interiorizan mucho en las que el narrador, si no es el autor del libro, oscila entre el protagonista y el autor, siempre cerca del protagonista. Al paraíso es anticuado deliberadamente. Más bien se basa en la literatura del siglo XIX de Europa y Estados Unidos, trata el concepto de nación, de ciudadanía, de cómo el tiempo, la suerte y los acontecimientos que le ocurren a uno en la vida nos cambian como individuos y como sociedad. Fue escrito fuera de la corriente literaria más moderna adrede. También habla de los temores, de los miedos, de la sociedad actual, de la sociedad estadounidense.

–¿Cómo crees que se ven afectadas las relaciones personales en estos casos y, a nivel de sociedad, adónde nos puede llevar la desigualdad?

– En primer lugar, me gustaría empezar diciendo que todas las novelas hablan de dinero. Por ejemplo, si uno se fija en las novelas de Jane Austen, Tolstói u otros escritores, vemos que el dinero está presente y es un punto de fricción —además del amor y la búsqueda del amor—. Esto me parece importante y quería decirlo. En cuanto a la novela, también habla de las relaciones amorosas tal y como se entienden en Estados Unidos. Es decir, trata las relaciones amorosas y, como la sociedad está formada por grupos, también habla de la permeabilidad de estas clases. Es decir, de la facilidad que hay en Estados Unidos para subir de clase social. Por un lado, es cierto que ha sido así para un grupo pequeño de personas, ya que si reexaminamos este tema —relacionado con la movilidad social— habría que tener en cuenta si subir de clase social es una cuestión de dinero o también está relacionado con la adquisición de otros privilegios que se van consiguiendo a medida que uno va ascendiendo.

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