Todos los libros, todas las rosas, en la Feria del Libro de la UNAM

A ritmo de música cubana, la 11ª edición de la Fiesta del Libro y la Rosa cerró sus actividades. Con gran afluencia de público infantil y jóvenes, un ambiente familiar arropó las actividades culturales y académicas.

Ciudad de México, 7 de mayo (MaremotoM).- El cartel fue impresionante. Al lado estaba la muestra de Ai Weiwei y en el medio de todos los puestos un gran jarrón con rosas. La feria de la UNAM crece. Ver cómo bajaba una pareja del Metrobús, acercarse al puesto determinado, comprar un libro y marcharse, demuestra también hasta qué punto, modesta pero firmemente, la “Ficu” se ha convertido también en un punto de ventas.

Con la presentación del grupo cubano Son 14, la Fiesta del Libro y la Rosa cerró las actividades de su 11ª edición. Cerca de 42 mil visitantes participaron en las más de 300 actividades que se llevaron a cabo en más de 15 sedes: el Centro Cultural Universitario, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, la Casa del Lago, el Museo del Chopo, el MUCA Roma, la Casa Universitaria del Libro, los planteles Sur, Naucalpan y Oriente del Colegio de Ciencias y Humanidades, así como los planteles León, Mérida, Morelia y Juriquilla, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, la Unidad Académica de Estudios Regionales de Jiquilpan y el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de Morelos. Por primera vez se sumó el Museo Nacional de Culturas Populares.

50 años de la llegada a la Luna. Foto: UNAM

Una de las líneas curatoriales de la Fiesta fue la equidad de género, la cual se manifestó no sólo en la temática de varias presentaciones y mesas, sino también en la participación de 127 mujeres y 124 hombres como ponentes o moderadores de las mismas. Igualmente, fue destacada la presencia activa de jóvenes universitarios en los foros, debatiendo, realizando lecturas e interactuando con los autores.

La inauguración estuvo a cargo de la periodista Leila Guerriero, acompañada por la incansable Rosa Beltrán y con foros llenos y públicos participativos, Valeria Luiselli, Fernanda Melchor, Magali Tercero, Martha Anaya y Luisa Iglesias, entre otras de las autoras invitadas, conversaron sobre la crónica literaria, política y periodística como un género imprescindible para mirar nuestro tiempo, incidir en la reflexión colectiva y proponer nuevos acercamientos, comprometidos y responsables, a la realidad.

Este año se celebraron los centenarios luctuosos de Amado Nervo y Emiliano Zapata, el 80 aniversario de José Emilio Pacheco y del exilio español, 50 años del primer alunizaje y 30 de la muerte de Inés Arredondo. El Año Internacional de las lenguas Indígenas fue, así mismo, uno de los ejes del programa que contó con presentaciones de libros en distintos idiomas originarios, talleres de aproximación y sensibilización lingüísticos y lecturas en su idioma original con Natalia Toledo y Nadia López García.

Muchas editoriales y artistas independientes en la Feria. Foto: UNAM

Los más de 400 sellos que ofrecieron 75 expositores fueron muestra de la diversidad editorial que se puso a disposición del público que pudo encontrar libros de literatura, teatro, cine, ciencia, fotografía, ecología, novela gráfica, cómic, derechos humanos, política, economía, filosofía entre muchas otras materias.

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Los cibernautas también disfrutaron de las actividades organizadas por la Fiesta del Libro y la Rosa; algunos eventos se transmitieron vía streaming, logrando más de cinco mil vistas, principalmente en Facebook.

Actividades como cuentacuentos, talleres, obras de teatro, charlas y presentaciones editoriales convocaron a miles de niños a la literatura, la ciencia, el teatro, las artes, la música y las lenguas originarias que se hablan en nuestro país, con actividades lúdicas que les enseñaron desde cómo hacer un libro, cómo expresar sus sentimientos en otros idiomas, hasta cómo se integró el universo.

La obra de teatro El diccionario tuvo llenos totales en el Auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, así como los recorridos por la exposiciones Ai Weiwei, restablecer memorias y El Libro y la Rosa, actividad esta última que tuvo más de 2500 visitantes.

La Mega historieta Mi Batman y el Mural del Cómic con el que se celebró el aniversario 80 de este personaje, reunió a personas de todas las edades, que no perdieron la oportunidad de dibujar con gis al hombre murciélago.

Lee donde puedas. Foto: UNAM

El último día de actividades inició a las diez de la mañana con la presentación que hizo El Carro de Comedias de la obra teatral El cornudo imaginario, de Moliere, en la explanada de La Espiga. Enseguida, uno de los escritores mexicanos más reconocidos del género de novela negra, el sinoalense Élmer Mendoza, habló de su reciente publicación, No todos los besos son iguales, cuyo personaje principal es una bella durmiente nada sumisa, de un fuerte carácter y decidida a cumplir sus más caros anhelos.

Más tarde, en el mismo foro, se congregaron al menos doscientas personas para atender los comentarios y opiniones de dos jóvenes novelistas, que cuentan con muchos seguidores y asiduos lectores: Fernanda Melchor y Luis Jorge Boone. Ambos disertaron sobre el periodismo literario y precisaron sus alcances, virtudes y exigencias. Dejaron en claro que el periodismo que se hace en México requiere de herramientas literarias que lo enriquezcan y le den un valor agregado, más allá de la consignación de datos duros y la presentación de una información estrecha.

Cada lector encuentra su libro. Foto: UNAM

Luego de eso, se presentó Maremoto, la revista editorial que lees, con el poeta Gerardo Grande y la directora Mónica Maristain.

La presentación de Plagio y ética, donde se dio a conocer el material informativo realizado por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM para combatir el plagio y estimular la ética profesional, devino un diálogo intenso y fructífero que puso en el centro del debate un tema imprescindible para la creación y la investigación.

Además de los espacios de lectura destinados al público, las áreas verdes y espacios abiertos del Centro Cultural se transformaron en salas de lectura y convivencia para miles de familias. Esta fue una edición que se caracterizó por la cercanía entre el público y los participantes, los libros con los lectores.

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