Gaby Pérez Islas

“Trabajar en tanatología no es vender playeras”: Gaby Pérez Islas

La escritora y tanatóloga de profesión escribe una novela donde una mujer de 81 años, se pierde tras la muerte de su marido. Una prueba a favor de la vida.

Ciudad de México, 11 de octubre (MaremotoM).- ¿La tanatología es una ciencia o un discurso vacío cuando el dolor sobreviene? Esa es la primera pregunta que le hacemos a Gaby Pérez Islas, la reciente autora de la novela Convénceme de vivir (Planeta).

Ella inmediatamente aclara que la tanatología no es esa cosa que se ofrece por Internet, luego de dar un diploma un tanto falso.

Con más de 20 años en la profesión, sabe que el dolor duele y que hay que empezar en creer en la vida más allá de las personas queridas muertas.

Luego de su libros de éxito, Como curar un corazón roto, Gaby Pérez Islas se anima con la novela para compartir la historia de Bárbara, quien sufre una gran pérdida, cuando muere su esposo.

Ella, devastada por la situación, pierde el rumbo. A bordo de un crucero, decide abandonarlo todo, incluso a sí misma. Se despide de su familia, de su casa y de los recuerdos que alguna vez la hicieron feliz.

Gaby Pérez Islas
Convénceme de vivir. Editorial Planeta. Foto: Cortesía

¿Cómo recuperar las ganas de vivir?

Bárbara pasa las tardes llorando sobre cubierta acompañada de una libreta roja, en la que escribe sus memorias. De pronto, una misteriosa mujer se acerca a ella y de manera inesperada convierte su viaje en una oportunidad para aprender que, aunque las olas golpeen con fuerza, siempre habrá una razón para llegar a la orilla.

–A veces pienso que estoy a favor de la tanatología y a vece estoy en contra…

–Mira, yo tengo 20 años de ejercicio profesional y me pasa igual que tú. Estoy a favor de la tanatología, pero estoy en contra de las personas que toman un cursito y ya lo ejercen. Trabajar en tanatología no es vender playeras. Estás trabajando con el dolor humano. Es la parte más delicada y sensible, primero que nada tienes que tener vocación y misión y además tienes que estar muy preparada. Cada vez que llega una familia nueva a mi consulta, me está invitando a que me prepare más, para que no se vuelva un apapacho barato. Decir no pasa nada, cuando en realidad cuando se te muere un ser querido pasa todo.

Gaby Pérez Islas
El duelo viene de la palabra dolor y no hay duelos indoloros. Foto: Facebook

–El dolor duele, uno no puede escaparse de él

–El duelo viene de la palabra dolor y no hay duelos indoloros. Porque si no te duele, entonces no fue una pérdida. Sentirte perdido es insoportable, también. Y es a lo que ayudamos a que encontremos a que el dolor tiene un sentido. Tener la satisfacción del deber cumplido sin estar triste todo el tiempo. ¿Qué haríamos sin la muerte? José Saramago se lo planteó, ¿con qué nos amenazaría la Iglesia no hubiera muerte? ¿Cómo haríamos un plan de vida si no hubiera muerte? Piensas, que hay más tiempo que vida y eso es absurdo.

Convénceme de vivir es sobre una persona que está perdida en una crucero…

–Es una señora de 81 años que nos va a hacer vida desde tener esa edad. No es cualquier persona, es una terapeuta que creía que tenía todas las respuestas, pero con la pérdida de su marido, la vida le cambió todas las preguntas. Es interesante ver cómo el estado de ánimo se va moviendo, así como se mueve el barco en el mar. Hay días en que parece estar mejor y luego viene otra ola y empieza a estar otra vez triste.

Te puede interesar:  La FIL abre la convocatoria para el Premio Sor Juana 2022

–A veces uno está vivo y se pregunta, ¿por qué estoy vivo?

–Claro, porque lo fácil sería morirnos con nuestros muertos. No te mueras con tus muertos, hónralos con tu memoria y siguiendo su legado. Lloramos la muerte de alguien, porque ha perdido la vida, pero yo que la tengo no la puedo desperdiciar. Bárbara va a ir cambiando todas estas ideas, pues a veces cuando crees que la vida no tiene sorpresas, todavía hay mucho por escribir.

Gaby Pérez Islas
Si hoy tengo que extrañar a mis padres, de todas maneras hubiera querido tenerlos. Foto: Facebook

–La vida dices que nada es para siempre. Pienso en un perro que regalé y es uno de los días más tristes de mi vida

–La ausencia duele, pero extrañar a alguien, como es este perro, es el precio que hay que pagar por haberlo tenido. Si hoy tengo que extrañar a mis padres, de todas maneras hubiera querido tenerlos. Los recuerdos que tienes, el amor incondicional que te dio ese perro, bien valió el precio que pagas por no poder tenerlo. Si tuviéramos a la muerte en un mejor concepto, también sabríamos que quien se muere está bien y eso nos dejaría mucho más en paz.

–¿Por qué elegiste a una novela en lugar de hacer un libro más directo?

–Mis primeros tres libros fueron justo en ese formato de autoayuda. Pero estudié Letras, soy amante de las historias y en La niña a la que se le vino el mundo encima hice un cuento largo con una moraleja. Me di cuenta de que a la gente le llegó muchísimo. Y el sueño de mi vida era hacer una novela. Hice una novela en un formato de diario, aquí Bárbara nos da ese permiso de entrar en su pensamiento. ¿Qué pasa con las mujeres de nuestro linaje, qué ha pasado en nuestra vida? La novela me tomó dos años, pero se fue escribiendo sola. Quería que la novela fuera totalmente creíble, para que cuando lo lea, la gente se identificara plenamente.

–¿Qué pasó con la muerte de José José, qué piensas?

–Uno no tiene la muerte que se merece, tienes la muerte que te toca. Es un gran mito eso de que se quedó dormidito y tuvo la muerte de los justos. No hay una relación entre la vida que tuviste y la muerte que mereces. La verdad es que hay muchas cosas terrenales, heridas no resueltas, intereses, herencias, que llevan a que se ensucie mucho el proceso alrededor. Creo que tenemos que separar esto para vivir todos los que admiramos nuestro propio duelo. Ser realistas que uno no se muere de pronto, aunque un día te dé un infarto, nos vamos muriendo poco a poco y hace rato que no teníamos a José José.

–¿Escribiste Convénceme de vivir para las mujeres?

–Escribí este libro para las mujeres y sus parejas. Escribí este libro para los hombres y sus madres. Para los nietos y los abuelos. Está escrito para todos, porque aquí los hombres, sin ser los personajes centrales, son los causantes de todo. El hombre tiene que leer este libro para darse cuenta de que hay causa y efecto en la vida de una mujer. Creo que es un libro para todas las generaciones que nos dejan diferentes mensajes. Para quien ama viajar, para quien tiene una conexión con el mar, puesto que el mar es otro personaje, todos hemos querido un salvavidas, porque este libro es justo eso.

Comments are closed.