Trino

¿Trino ya no se había ganado este premio? ¿Lo recibirá con Jis o lo recibirá con El Santos?

Otros pensaban que Trino recibiría el Premio durante la Feria al lado de Jis, el gran monero que es además su amigo y con el que hizo la tira Santos. Pero tampoco no. Pronto tendremos que hacer otra fiesta y está bien . Lo importante es hacer fiesta en Guadalajara y fiesta con los amigos. Aquí, una nota que escribí para El Santos, festejando el merecimiento de nuestro querido Trino Camacho.

Ciudad de México, 4 de noviembre (MaremotoM).- El otro día, muy sorprendida, la directora de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, me comentaba que ella creía que ya había ganado Trino la mención de los historietistas. Pero no.

Otros pensaban que Trino recibiría el Premio durante la Feria al lado de Jis, el gran monero que es además su amigo y con el que hizo la tira Santos. Pero tampoco no. Pronto tendremos que hacer otra fiesta y está bien . Lo importante es hacer fiesta en Guadalajara y fiesta con los amigos. Aquí, una nota que escribí para El Santos, festejando el merecimiento de nuestro querido Trino Camacho.

_Qué onda, Santos. ¡Aprovecha orita que estamos en tu sueño!

–Ya lo arruinaste todo. ¡Nos vemos mañana en la realidad!

A eso precisamente se han dedicado los autores Jis y Trino desde que en una época remota, esa cuando existía el diario Unomásuno y no había fraudes electorales sencillamente porque no podían denunciarse: a crearse una realidad dentro de la realidad.

Su propio “Big Brother” dentro de una isla súper poblada, con personajes que hasta podían psicoanalizarse en un diván, siempre y cuando permitieran que el “profesional y licenciado Santos” les explicara, con todas las letras claras posibles, que “- Lo que pasa que usted es un imbécil”.

¿Qué hace una niña cuando sus padres no le compran una Barbie? ¿Qué hace un niño cuando no tiene el último camioncito eléctrico porque los mayores decidieron esas navidades regalarle cosas “útiles” como calcetines y camisetas de algodón?

Trino
El caricaturista tapatío, cuyo trabajo abarca desde el chiste infantil y el futbol hasta la crítica política, recibirá el homenaje el sábado 3 de diciembre en el Auditorio Juan Rulfo de la FIL Guadalajara. Foto: Cortesía

Pues se inventa sus juguetes con las cosas que tiene a la mano.

Y eso hicieron los moneros más delirantes del México que fue, del que es y del que, por lo que vemos –merced al éxito, la fama y la fortuna que acompañarán a estos artistas inclasificables luego de que se estrene la primera película del Santos- será: jugar con las cosas que tenían a la mano aun cuando eso implicara ver las cosas realmente como son, un gesto que en nuestro país –hay que admitirlo- puede resultar suicida.

Así, desde una esquina en la colonia más popular de Tapatilandia, ahítos de caguamas heladas y humos dulces de alguna hierba fresca del Oriente, aprendieron a bailar con la más fea poniéndole unas chichis descomunales y creando con el cerebro quemado del antihéroe de sus descontentos una filosofía extraordinaria y ordinaria, muy a tono con nuestras alegorías esenciales.

Después de todo, entre un volcánico Malcolm Lowry, regiones más transparentes, tantos laberintos y tantas soledades, ya había habido demasiados pensamientos sesudos en torno a “lo mexicano”, con esa tendencia a la solemnidad azotada con que se permite que otros nos definan y a la que tanto nos ¿gusta?, adscribirnos, tal vez de puro flojos o quizás porque cuando finalmente nos dieron nuestra Barbie, estaba más fea que La Tetona y se reía a cada rato, bien mensa.

Feos pero graciosos, machistas por imbéciles, flojos por filosofales, curiosos siempre y cuando no haya que caminar mucho, gozosos en la falta de ejercicio y bien valientes a la hora de ingerir sustancias prohibidas (¿hay otras?), los Santos, las Tetonas, los Zombis de Sahuayo, aprendieron a definirnos con lo que había a la mano en una tierra donde, como bien dice el cuate Juan Villoro, “ya pasó el Apocalipsis” y seguro nos agarró dormidos.

Es lo que hay, se suele decir: y con esto nos reímos, fundamentalmente de nosotros mismos, porque somos la materia preclara de nuestro humor patriótico.

Somos nuestro Groucho Marx implacable y no nos gustan las Barbies ni los Sapos institucionales. Vamos, que si a una compañera de la escuela se le hubiera ocurrido venir con trenzas y trajes de tehuana, nos la hubiéramos acabado en un santiamén y todo eso, claro, porque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Ya lo aclararon Jis y Trino en numerosas conferencias de prensa: no somos pachecos ni tan valemadristas como nuestros personajes.

Es lo que hay: para ser esencialmente mexicano es necesario crearse una realidad virtual. Ni en nuestros peores sueños ni en nuestras mejores pesadillas tendríamos tanta valentía como para mirarnos de frente en un espejo.

Y por eso vuelve el Santos. Así es de azotado el güey: él hará por nosotros la tarea, mientras nosotros nos jugamos una cascarita en los campos verdes del Atlas, campeón de primera división en alguna liga extraterrestre que no pasan en la tele, al cabo que ni los dólares de Azcárraga alcanzan para pagar los derechos de transmisión.

Trino
¿Lo recibirá con Jis? Foto: FIL en Guadalajara / Cortesía

Los fantasmas ilustres

“La verdad es que todavía siento que está raro. ¿De verdad es que se va a hacer una película del Santos?”, dice Jis, acusando a la amistad de Trino Camacho con la productora Lynn Fainchtein el hecho de que las aventuras de su antihéroe estén a punto de abordar el territorio de la pantalla grande.

“Conocí a Lynn en el estreno de la película Todo el poder. Luego de la función nos quedamos hablando un buen rato en su coche. Tiene un Beetle color verde mayate. Comenzamos a hablar de la posibilidad de hacer una película y decidimos hacer el doblaje de El vampiro, una con Germán Robles. Margarita (Carmona, la mujer de Trino) me ayudó a hacer el guión y cuando ya la íbamos a hacer, resulta que todavía viven los hijos del guionista original y creyeron que íbamos a echar a perder ese gran trabajo que su padre había hecho con ese churro. No se pudo. Entonces Lynn y su socio Daniel Birman me preguntaron si tenía guionistas que pudieran hacer una eventual película del Santos. Te estoy hablando del 2003, más o menos. Comenzamos entonces a ver guionistas y en eso nos llega una demanda del Hijo del Santo, porque en una tevéynotas amarraron navajas publicando que “Trino y Jis preparan una película sobre el papá del Hijo del Santo”. Algo que no era cierto”, cuenta Trino.

–¿Y qué pasó con los guionistas?

–(Trino) Tuvimos muchas vicisitudes. Primero convocamos a Gerardo Lammers pero no funcionó. Luego vinieron Totó y Omar, guionistas del Güiri Güiri y tampoco cuajó la cosa. Luis Uzariaga, otro cuyo nombre no puedo recordar y que le decían El Pato…

–(Jis) Ha sido un camino tortuoso. Honestamente a mí ya se me perdieron muchísimos detalles, porque ha sido como una especie de extraño sueño por el que van atravesando posibles guionistas, posibles directores, se suspende el proyecto por un rato, cada cual vuelve a sus chambas…incluso pensé por un momento que la película ya no se iba a armar.

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–¿Y quién quedó al final como guionista?

–(Trino) Augusto Mendoza, el guionista de Abel, la película de Diego Luna. Y antes del “Patas” (Alejandro) Lozano que quedó finalmente como director, estaba Toño Urrutia, que es nuestro cuate…

– (Jis) A la hora de que no funcionara un guionista o un director podía ser por muchas causas, desde aspectos creativos como la sintonía con el humor o la manera de ver las cosas, hasta algo de puro temperamento y química, como que no se llevaran bien con Lynn, por ejemplo. Había por ahí pleitos, incomprensiones, portazos y – ¡Chin!, mano, que ya se pelearon…

–Uno de los mayores desafíos es pasar el humor de la historieta al cine…

–(Trino) Bueno, nosotros ya la vimos y definitivamente es una película que va a hacer reír, porque tiene muchos gags. No faltará el que diga a lo mejor que está muy chafa y que no le hizo reír nada, pero…

–(Jis) Quizás en algunas cosas sientan que no se trata estrictamente del humor de las tiras del Santos, porque nosotros dimos un voto de confianza a un guionista que toma nuestros personajes y la atmósfera pacheca del Santos y los transforma de alguna manera con su rollo. Hay que entender y saborear esta cosa: se trata de una adaptación.

–¿Por qué no quisieron hacer ustedes el guión?

–(Trino) Es una mezcla letal de flojera e ineptitud (risas). La verdad es que cuando ves un guión terminado, te das cuenta de que hay que tener una gran capacidad para ese trabajo.

– (Jis) Se trata de un talento y del manejo de ciertos tecnicismos específicos que, honestamente, no tenemos. Delegamos en casi todo. Por un momento, éramos como una especie fantasmas ilustres que miraban como detrás de un vidrio, deseándole suerte a todos los que estaban haciendo la película.

–El personaje del Santos sigue con una vigencia extraordinaria…

– (Trino) Bueno, creo que estamos hablando de un asunto generacional. En realidad, los chavos que van a ir a ver la película no tienen una referencia real de los personajes, salvo por la que les haya dado un hermano o un primo mayores. Va a ser una onda padre que el cine los acerque el Santos y que luego se den cuenta de que hay libros…

–(Jis) Quiero pensar que el personaje tuvo algo que por su estilo, su pachequez, su identificación con la cultura popular mexicana, pudo pervivir hasta nuestros días. Porque de eso se trata. Cuando comenzamos a hacer la tira con Trino le dejé bien claro una cosa: ¡Quiero que hagamos algo que sea eterno! (risas)

–(Trino) En las tiras nunca hablamos de política, sino de la pareja, de sexo, de drogas, de diversión…son dudas existenciales que traspasan la barrera del tiempo.

–Queremos enarbolar la bandera del desmadre y ojalá la película transmita ese espíritu libertino que nos caracteriza.

Ciento por ciento mexicano

Pocas cosas como las tiras del Santos o las canciones de Botellita de Jerez para pintar con los colores verdaderos los cuadros del México contemporáneo. A la luz del inminente estreno de la primera película en torno al Santos y a la Tetona Mendoza, ¿habrá claves que podrían decodificarse en otros territorios? No es una gran preocupación para Jis y Trino acceder a la internacionalización mediante los mágicos kilometrajes que suelen recorrer las películas cuando son afortunadas, se rueden donde se rueden.

Sin embargo, su mirada está puesta en la comunidad latina de los Estados Unidos. Tal como pudo escucharse en un enorme salón colmado de la reciente Feria del Libro en Español de Los Ángeles, las risas estruendosas de quienes asistieron a la presentación de un libro que Trino escribió con el poeta mexicano Luigi Amara y en la que también estuvieron los “botellos” Paco Barrios, Sergio Arau y Armando Vega-Gil, el filme, del que en esa ocasión pudo verse el trailer, funcionará allí donde la frontera norte se funde y se confunde.

Por eso, está el actor chicano Cheech Marín, integrando un elenco luminoso encabezado por Daniel Giménez Cacho, quien personifica al Santos.

José María Yazpik, Andrés Bustamante, Julieta Venegas, Joaquín Cosío, Los hermanos Bichir, Irene Azuela, Jesús Ochoa, Cecilia Suárez, Héctor Jiménez, Regina Orozco, Dolores Heredia, Rocío Verdejo y hasta el cineasta Guillermo del Toro también pusieron las voces y el corazón en una producción de Lynn Fainchtein, Fernando de Fuentes, José Carlos García de Lotana y Francisco Arriagada.

Se trata de una película que, queriéndolo o no (o tal vez, muy a lo Chavo del 8, sin querer queriendo), recupera la línea cultural establecida por ese humor de la calle que suele ser hilarante siempre y extremadamente crudo todas las veces.

Un humor para el que hay que tener mucha valentía e ingenio y, a la vez, una gran indiferente frente a las obsesiones políticas que suelen esgrimir casi todos los humoristas mexicanos.

–(Jis) Definitivamente, nosotros rechazamos o siempre tratamos de ponernos al margen de ese humor súper politizado que es tan característico en nuestro país. Si hiciéramos humor político, perderíamos mucha libertad de acción y eso no nos interesa. Nuestra política es anárquica, irresponsable y veleidosa.

– ¿Cuesta hacer humor en la cultura mexicana? Todo resulta tan trágico y melodramático a veces, a pesar de que la gente en la calle es muy ingeniosa…

– (Trino) Es que se trata de una imposición cultural. Todo tiene que ser muy trágico en las películas de Pedro Infante, por ejemplo. Al final, siempre ganan los otros, pero el pueblo es bueno, se queda con la esperanza de que alguna vez las cosas cambiarán. Llega la señora rica a pedir asilo entre los pobres porque se siente sola con sus millones y Pedro Infante le dice: – Véngase, aquí hay corazón pa’usté…ay, qué flojera…

–¿El Santos conserva ese carácter feminista y al final la que gana siempre es La Tetona?

– No lo podemos decir. El Santos al final puede ser muy misógino y La Tetona muy feminista, pero ambos son como nosotros, políticamente incorrectos en todo. Nos pueden acusar de machistas o de que las mujeres son las que nos dominan, esto último totalmente cierto, y no pasa nada…

– Pero La Tetona siempre deja en ridículo al Santos…

– (Jis) Nosotros no lo queríamos poner así, pero son nuestras esposas las que nos obligan…

– (Trino) Efectivamente, somos abusadas sexualmente por ellas.

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