Nora Coss

“Tuve que tomar cierta distancia y ciertos años para poder hablar de mi lugar de origen”: Nora Coss

Nubecita (Nieve de Chamoy) ganó el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2018, con un jurado integrado por Ave Barrera, Luis Jorge Boone y Javier Castellanos.

Ciudad de México, 3 de febrero (MaremotoM).- ¿Hay un nuevo sistema narrativo entre los jóvenes que escriben? Por lo pronto, la coahuilense Nora Coss escribe como en tiempos de rap, como si al contar la historia de la adolescente oyera música constante que también le hace oír al lector.

Nubecita (Nieve de Chamoy) ganó el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2018, con un jurado integrado por Ave Barrera, Luis Jorge Boone y Javier Castellanos, que dijo en su dictamen: “Por la consistencia en el tono, el uso de la oralidad para transmitir elementos de identidad, la consideración de problemáticas en torno a la frontera, el cuerpo y la infancia”.

Nora Coss
Nubecita (Nieve de Chamoy) ganó el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2018. Foto: Facebook

Nora dice que admira a esos escritores que hacen una novela por año, que a ella le cuesta una novela y que tal vez dentro de cinco años dé a conocer la próxima. Dice también que es dramaturga, que todo su trabajo está en el teatro, pero no entiendo bien si rescata para sí ese oficio o si se llama novelista. Lo que es cierto es que a la hora de escribir no le sale cuentos ni poesía: sólo novela. Tampoco cree en la división de géneros. “Aprendí que una novela es buena y no tiene nada que ver con el sexo de quien la haga”, dice con su voz dulce, vía telefónica.

Nubecita es la historia de una adolescente que pierde la voz a raíz de que se da cuenta que su papá “ya no la quiere como antes, que su atención se centra ahora más en su hermana, quien entra también en la adolescencia. Ella cree que entre ambos hay ‘un amorío’, como lo hubo antes entre ella y su padre, pero ahora se siente rechazada, siente una decepción al no tener ya su amor”.

“Las familias tóxicas que tienen como base los valores de la competencia, las normas, el hecho de ser mujer y que para ser exitoso necesariamente se debe ganar mucho dinero es un poco el reflejo de mi propia experiencia en la infancia y adolescencia”, dijo en el momento de enterarse del Premio Juan Rulfo.

Nora Coss
Yo soy dramaturga, no soy de cuentos, no escribo poesía, el aliento que tengo es más de novelas. Foto: Facebook

–Ha ganado el premio Juan Rulfo, es una novela que tiene un gran precedente, ¿verdad?

–Sí, fue una novela que me tomó casi cinco años en darle como el punto final. Yo soy dramaturga, no soy de cuentos, no escribo poesía, el aliento que tengo es más de novelas. Resultó ganadora y eso sí abre las puertas. En teatro es muy distinto, no necesitas un premio para montar una obra. En la narrativa, sí ayuda muchísimo estar cobijado por una distinción, por una beca.

–¿Escribiste en Coahuila, en Sabinas?

–Yo nací ahí, viví durante 18 años allí, pero viví en Monterrey y ahora vivo en la ciudad de México, haciendo mis obras de teatro. Para mí fue importante porque no había explorado mi lugar de nacimiento, esa nostalgia de la infancia, de la adolescencia, siempre abordaba la realidad desde otro lado. Era necesario abordar el lugar de origen. La novela me permitió desahogar todo eso.

–Pareciera ser que nuestros años más marcantes son la adolescencia y la infancia

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–Tuve que tomar cierta distancia y ciertos años para poder hablar de mi lugar de origen. Estaba muy consciente que Sabinas era muy inmediato, sobre todo cuando empecé a escribir y todavía vivía en Monterrey. En esta época de mi vida, cuando tengo 20 años de distancia de Sabinas, era tiempo de madurar el tema, madurar el lenguaje, ya no hablo así ni escucho esas voces en mi día a día. Desenterrar esas voces con las que crecí, irlas anotando palabra por palabra, para recrear lo que ya no está en mi cotidiano.

Nora Coss
El lugar de origen siempre va a tener sus peros, siempre vamos a verlo con una mirada fatalista. Foto: Facebook

–¿A qué cagadero viene a caer?, dices en la novela

–El lugar de origen siempre va a tener sus peros, siempre vamos a verlo con una mirada fatalista. El personaje no tiene tanta distancia como la tengo yo. Ahora me reconcilié con el lugar de origen, pero Eliana claro que lo ve como un cagadero. Por todo lo que transita, lo ve como un infierno.

–¿Crees que son diferentes el padre y la madre?

–Sí, sobre todo en la novela me gustó explorar esta idea, no sólo deshacerse de la figura patriarcal del padre, sino también desprenderse de la figura de la madre, para encontrar esa individualidad. No quería explorar la relación con el padre, sino la relación con ambos.

Nora Coss
Pareciera que no podemos soportar la verdad y vamos creando capas de mentira. Foto: Facebook

–¿Qué piensas de la doble moral?

–Funciona, creo que es un método de convivencia implícito. Pareciera que no podemos soportar la verdad y vamos creando capas de mentira. Tapamos la realidad que está bastante aparente. Si nos dijeran la verdad así como es no sabríamos qué hacer con ella. Esta es una novela bastante estridente y quise llevarla hacia el otro nivel, hacia la incapacidad de poder lidiar con la verdad.

­–La estridencia tiene que ver con tu edad y también con esta voz narrativa que incorpora la música

–Descubrí que la novela estaba narrada desde un silencio muy adelante. Quería explorar cómo era esa voz que sólo puede sonar en la cabeza de alguien. La voz de Eiana tiene un ritmo, una canción de fondo, ella piensa en las canciones con las que creció.

–¿Cómo te encuentras con esta novela?

–Ahora me siento más dramaturga que novelista, porque tengo más experiencia como dramaturga. Estoy en el proceso de mi segunda novela y no se me hace fácil. En tiempos, en investigación, en todo lo que implica para mí escribir una novela. Ahora desahogo mis proyectos para poder tener toda mi mente y todo mi espacio cuando escriba una novela con todo el cuerpo. No sé cómo hacen esos escritores que publican una novela cada año. Yo la presentaré mínimo dentro de cinco años. Prefiero darme el tiempo, a publicar siempre algo.

–¿Darse el tiempo es también tratar de conseguir una verdad?

–Sí, sobre todo esta novela era verdadera y era urgente. Cuando terminé la novela sentí como un alivio y una melancolía inmediata, de que esas voces ya no estaban conmigo. Hay que encontrar la verdad, la necesidad urgente de que se cuente.

–¿Qué piensas de la distinción de géneros en la novela?

–No necesariamente pienso en eso. La literatura no tiene género. Un autor es un autor. No es que venga de una mujer ni de un hombre, no empato mucho con eso.

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