David G.Jara

Un científico no tiene importancia cuando habla, pero tiene importancia un tenista o un youtuber: David Jara

Tratado de ciencia canalla realiza un recorrido a través de las causas y las consecuencias de algunos de los eventos más aberrantes en los que se ha empleado esta disciplina de conocimiento y que no podemos permitirnos olvidar para no vernos condenados a repetirlos.

Ciudad de México, 11 de julio (MaremotoM).- Nos reímos con el entrevistado David G.Jara no sólo porque la ciencia y su uso sin consideración ética, nos han llevado a creer míticamente que los hombres negros tienen el pene más grande que el de los blancos o creer que los “negros guineanos” de la época de Francisco Franco podrían ser mano de obra en las plantaciones coloniales.

Precisamente, España, en la época de la larga y negra dictadura, vivió “la limpieza de científicos que realizó Francisco Franco, atendiendo exclusivamente a motivos ideológicos, barrió el panorama científico español de mentes independientes y brillantes, sustituyéndolas en gran medida por individuos sumisos al régimen, que compensaban sus posibles limitaciones en el saber científico con una adhesión inquebrantable a la ideología imperante”.

 David G.Jara
Tratado de ciencia canalla realiza un recorrido a través de las causas y las consecuencias de algunos de los eventos más aberrantes en los que se ha empleado esta disciplina de conocimiento y que no podemos permitirnos olvidar para no vernos condenados a repetirlos. Foto: Cortesía

Así escribe David G.Jara en su reciente libro Tratado de ciencia canalla, con edición del Fondo de Cultura Económica, donde analiza históricamente los múltiples mitos y errores donde se ha asentado cierta ciencia falsa.

De la mano de la ciencia hemos viajado al espacio, curado múltiples enfermedades, revelado los misterios que esconde nuestro genoma y contestado a multitud de interrogantes que desconcertaban la mente humana, pero su uso sin consideración ética alguna también nos ha arrastrado hacia algunos de los episodios más oscuros de nuestra historia. Tratado de ciencia canalla realiza un recorrido a través de las causas y las consecuencias de algunos de los eventos más aberrantes en los que se ha empleado esta disciplina de conocimiento y que no podemos permitirnos olvidar para no vernos condenados a repetirlos.

David G.Jara es doctor en Bioquímica y profesor de ciencias en el CEO El Mirador de la Sierra en Villacastín (España). Es autor de Las moléculas de la vida, ganador al Premio Europeo de Divulgación Científica 2018; de El Reino Ignorado; de Bacterias, Bichos y otros amigos; de El Encantador de saltamontes, acreedor al Premio Prismas de Divulgación Científica “Casa de las Ciencias” en el 2014 y de Un zoo en casa.

ENTREVISTA EN VIDEO A DAVID G.JARA

Te puede interesar:  En las novelas no tenemos tiempo que perder: Vicente Alfonso

“El objetivo del libro es poner en el centro de mira al ser humano. Somos organismos de la naturaleza, pero tenemos un gran don que es la capacidad de tomar decisiones que no están en nuestros genes. Un gato o una tortuga no pueden. ¿Qué hacemos con la ciencia?”, dice a propósito de su libro Tratado de ciencia canalla.

“El libro está dedicado al ser humano, pero con el reino animal en general entramos en esa ética, que no corresponde a este material”, agrega.

 David G.Jara
Separar ricos de pobres, ideología de no ideología, de negros y pobres, la seudociencia se basa en eso, de gente que es diferente de mí”. Foto: Cortesía

Los mitos “seudocientíficos” están cuestionados aquí. “hay dos categorías de seres humanos, algo que es totalmente falso. Separar ricos de pobres, ideología de no ideología, de negros y pobres, la seudociencia se basa en eso, de gente que es diferente de mí”, dice Jara.

La ciencia debería tener sentido común, pero muchas veces no lo tiene.

“La definición de ciencia es una estrategia de conocimiento para todos los seres humanos. En el caso de España durante el franquismo, se relacionó a una persona mala con tener cierta ideología. Incluso la ciencia que es lo más grande que tenemos pueda ser tergiversada, manipulada y dirigida”, expresa.

La ciencia en el coronavirus, en la pandemia, revela la gran distancia que hay entre la comunidad científica y la sociedad que demanda esos conocimientos.

“Hay un salto tan increíble que ha sido difícil explicarle a la gente cómo funcionan las vacunas. También hemos visto que los científicos son personas y cómo han salido una cantidad de artículos seudocientíficos, demostrando lo malo que puede ser la ciencia”, avisa Jara.

“Un científico no tiene importancia cuando habla, pero tiene importancia un tenista o un youtuber y puede estar dando un mensaje confundido. Obviamente que una persona no va a entender un artículo científico inmediatamente, pero sí se lo puede formar para que llegado el momento le dé más importancia a la palabra de un neumonólogo que a lo que dice un tenista. Por desgracia no ha sido así”, afirma.

Comments are closed.