Sandra Lorenzano

“Un miedo hace presente todos los miedos”: Sandra Lorenzano

Leo El día que no fue y leo mucho a Sandra, sobre todo porque como argentina que es, a veces no coincidimos en las miradas que tenemos sobre el mundo. En otras coincidimos totalmente: el nuevo presidente de Argentina, las nostalgias que siempre decimos que nunca nos doblegan, pero ahí están.

Ciudad de México, 6 de noviembre (MaremotoM).- Este jueves, junto a la periodista Gabriela Warketin, la escritora Sandra Lorenzano presentará su nueva novela, El día que no fue (Alfaguara).

Es un poco raro decir nueva novela, toda vez que este trabajo parece ser la expulsión poética de una noche con miedo. “La literatura vence al miedo”, dice con sonrisa en su ordenadísimo departamento de Parque Hundido, donde ha decidido dar las entrevistas.

Leo El día que no fue y leo mucho a Sandra, sobre todo porque como argentina que es, a veces no coincidimos en las miradas que tenemos sobre el mundo. En otras coincidimos totalmente: el nuevo presidente de Argentina, las nostalgias que siempre decimos que nunca nos doblegan, pero ahí están.

Sandra Lorenzano
El día que no fue, la nueva novela de Sandra Lorenzano. Foto: Cortesía

Conozco a Lorenzano. Sé de qué amor proviene este libro. Sé de qué miedos tremendos surgen estas palabras y sé también de otros miedos, como el de los judíos durante la época del nazismo, el feminicidio en Ciudad Juárez, la dictadura argentina, esos temblores que siempre nos dejan hechos casi un cadáver en medio de la sala, esos miedos que no son inherentes al hombre, pero están en su vida todos los días.

La anónima protagonista de esta novela ha sido expulsada de la vida del ser amado. Viviendo una relación feliz y estable con un hombre, descubrió el verdadero y más completo amor en una mujer.

Sin pensarlo dos veces, tomó el riesgo y se lanzó hacia un romance que duraría más de una década. Pero la felicidad no le dejó ver que llegaría el día de la ruptura y que ésta no traería únicamente soledad, sino un profundo miedo. Miedo porque la persona amada ahora puede transformarse en su peor enemiga. Un miedo presente que le recuerda miedos más antiguos: exilios, desapariciones, violencias. Miedos suyos y miedos que son de otros. Esa es la sinopsis, esta es la entrevista.

–¿Fue una escritura casi catártica El día que no fue?

–No necesariamente, porque en los momentos más terroríficos no podía escribir. Fue una escritura que me ayudó a entender el miedo, los miedos, que me ayudó a entender qué me pasaba y que me ayudó a recordar que vengo de otras historias de miedo. No sólo yo, sino mucha gente que me acompaña, mi abuela, mi madre, y que finalmente hemos sobrevivido a esos miedos. Estamos hechos de episodios, de amores, de desamores, de resistencias, supervivencia, tanto en lo íntimo, personal, como en lo más social y colectivo.

Sandra Lorenzano
Todo cambio tiene su parte de miedo. Foto: MaremotoM

–¿El desamor trae miedo?

–Todo cambio tiene su parte de miedo. Todo cambio implica una parte de miedo. El desamor es una transformación, algo que tú crees que puede ser para toda una vida, de pronto se quiebra. Claro que eso provoca miedo, porque entonces cualquier cosa puede quebrarse. Hay un momento de miedo, de inseguridad. Es un poco como el exilio, de pronto sales de una situación de mucho miedo, pero no llegas y bailas en una pata. Hay un momento de reacomodo, de sensación de fragilidad. El miedo del desamor es como esos miedos, te estructura pero de pronto puede romperse.

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–También hay una cosa de sorpresa, cuando dices que se convierte en tu enemiga

–Sí. Me da la sensación de que el desamor siempre es no previsto, como un temblor de tierra. Uno después, a posteriori, puede leer ciertos signos. Esta historia de desamor tal como la cuento yo suma otras historias. Cuando compartes historias de miedo, la gente cuenta su propia historia. Cuando no prevés las cosas, te asustas mucho. Cuando no te imaginas lo que pueda pasar, esas cosas que de pronto te cambian la vida…

Sandra Lorenzano
El olor, las costumbres, cuento esas cosas que eran como un golpe de realidad en un momento dado. Foto: MaremotoM

–Para mí el desamor fue casi una muerte…

–Hay un extrañamiento básico y un extrañamiento en el sentido de que se vuelve extraña la otra persona, se desfamiliariza, extrañas a esa persona que creías conocer y te extrañas a ti con esa persona que creías conocer. A mí todavía me pasa. El olor, las costumbres, cuento esas cosas que eran como un golpe de realidad en un momento dado. Decía: –Estoy volviendo a casa y de pronto preguntarte ¿A qué casa?

–Despertaron todos tus miedos, uno siente esos miedos en la noche

–No sé si era en la noche nada más. Es cierto que un miedo hace presente todos los miedos. Esa sensación de que han pasado otras personas esos miedos. El miedo de Tanya y su bebé, la hija de un desaparecido mexicano de los ’70. El miedo de mis primos, hijo de una madre desaparecida, metidos en un orfanato, los restos del padre de mi primo Pablo nunca se ha encontrado…por eso es el día que no fue, que viene de mis primos, eran muy chicos cuando secuestraron a su madre y luego le preguntaban por el día…todos los chicos que vivían en esa casa eligieron un día y llaman a esa fecha “el día que no fue”. ¿Qué es lo que no fue? ¿El miedo, la muerte que te amenaza, la sensación de amenaza, el que alguien te pueda clavar un picahielo en las costillas?

–La lucha de la vida es contra el miedo

–Sí, me parece que somos supervivientes. Esto no va a acabar conmigo, yo voy a sobrevivir. Por otra parte pensé que cuando escribí mi primer libro se llama precisamente Escrituras de sobrevivencia, finalmente esa línea ha estado siempre presente en lo que hago. La novela Saudades tiene que ver con la dictadura, el exilio, después en Fuga en mi menor, es un hombre que se queda sin el padre y pierde la posibilidad, es un sobreviviente de esos miedos de la guerra en Italia. La estirpe del silencio ni se diga, las chicas que son prostituidas, la locura…evidentemente yo proceso mis miedos y logro sobrevivir gracias a la escritura.

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