Salvador Novo

Un Narciso fascinado de mostrarse: Hoy se presenta Sátira, de Salvador Novo

Salvador Novo, homosexual, combinó como nadie una prodigiosa sensibilidad con una originalidad transgresora, que lo llevó a incorporar a su obra elementos sucios, plenamente viscerales, que a través de su precisa escritura resuenan en lo más hondo de nuestros anhelos y miedos más soterrados.

Ciudad de México, 15 de octubre (MaremotoM).- Detrás de todo esto está Luis Felipe Fabre, ese poeta y ensayista que siempre causa revuelo y dotado de talento y audacia suele poner las cosas en su lugar.

Antes de esta novela que obtuviera premios y donde se metiera con San Juan de la Cruz en la Declaración de las canciones oscuras (Sexto Piso), Fabre hizo Escribir con caca, la literatura de Salvador Novo (1900-1974), una de las figuras más fascinantes y enigmáticas de las letras mexicanas contemporáneas, al grado de que ha merecido la atención crítica de personajes de la altura de Octavio Paz, Carlos Monsiváis y Guillermo Sheridan, por mencionar sólo unos cuantos.

Fue precisamente nuestro Premio Nobel el que dijo que Novo “escribía con caca”, a través de su poesía y de sus sonetos escatológicos, mordaces, inmisericordes principalmente consigo mismo, que pueblan su libro Sátira, cuya primera edición está inhallable.

Salvador Novo, homosexual, combinó como nadie una prodigiosa sensibilidad con una originalidad transgresora, que lo llevó a incorporar a su obra elementos sucios, plenamente viscerales, que a través de su precisa escritura resuenan en lo más hondo de nuestros anhelos y miedos más soterrados.

Cuando Luis Felipe Fabre elige a una persona de la cultura, sabe bien por qué lo hace. En el caso de Salvador Novo, fue porque “él se prestaba, tenía algo de exhibicionista, creo que le gustaba gustar y le gustaba horrorizar. Me parece en esta sociedad tan pudorosa como la mexicana que le tocó vivir gozó siendo un impúdico. No hay quien se le compare en impudicia, pero incluso la literatura de la época pocas se le comparan en el grado de crudeza, en el poder decir determinadas cosas. Si uno lee la Estatua de sal, tiene poco de esteticista; si pienso en Cocteau, con el Libro Blanco, me parece bastante fresa en comparación con la Estatua de sal y con los poemas de Novo. Agrupados en el espacio de lo satírico, pero de un grado de crudeza, exhibicionismo, ¿autodegradación…? A veces Monsiváis decía que la supervivencia gay consistía en autodegradarse para evitar la degradación, será porque estamos en otra época, pero yo leo en Novo a un Narciso fascinado de mostrarse”, decía por entonces Luis Felipe.

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Salvador Novo
Una edición de Alias. Foto: Cortesía

“A veces cuando leo a Salvador Novo no puedo dejar de pensar en Divine y en John Waters. La más desagradable del mundo, una lucha de antivalores, a veces noto eso en Novo, un gesto “divine”. En el aspecto político no se lo puede agarrar ni la izquierda, ni la derecha. En la derecha tiene algo disruptivo que no le permite ser tomado y en la izquierda ve su costado conservador y lo hace aparte. No puede ser tomado por ninguna bandera y eso lo convierte en algo totalmente desagradable, queda en un espacio así extrañísimo, donde probablemente quede solo, su única causa era él”, agregaba.

Lo cierto es que después de ese libro, que volvió a poner a Novo en el centro, en una conversación con Damián Ortega, el dueño de la editorial Alias, salió la posibilidad de reeditar Sátira, el libro que despertó el ensayo de Fabre.

“Digamos que la aparición de Escribir con caca tuvo mucho que ver y hasta fui yo quien propuso la foto de portada: la idea original era que yo escribiera el prólogo, pero después de muchos intentos renuncié al asunto porque sentí que lo que tenía que decir de Novo ya lo había dicho y no quería repetirme. Creo que fue la mejor decisión, porque así Jaime se lanzó ese prólogo con una súper investigación editorial”, dice Luis Felipe en un correo personal.

Salvador Novo
El interior del libro. Foto: Cortesía

Lo cierto es que cuando dice Jaime, se refiere al editor Soler Frost, quien estuvo a cargo de la edición de Sátira para Alias. El libro reúne los poemas “secretos” de Salvador Novo, parcialmente publicados en 1955 y editados con integridad en 1970. Sonetos tan injuriosos que provocaron la bilis del mismo Octavio Paz, quien contra Novo articuló: “Tuvo mucho talento y mucho veneno, pocas ideas y ninguna moral. Cargado de adjetivos mortíferos y ligero de escrúpulos, atacó a los débiles y aduló a los poderosos; no sirvió a creencia o idea alguna, no escribió con sangre sino con caca. Sus mejores epigramas son los que, en un momento de cinismo desgarrado y de lucidez, escribió contra sí mismo. Eso lo salva.”

Esta es la nota con el editor Jaime Soler Frost, que hoy presenta con su hermano Pablo, en la Kurimanzutto, su enorme trabajo.

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