Alejandro Zambra

Una belleza de historia de Alejandro Zambra: Poeta chileno

Zambra replantea en una divertida, inocente y sutil historia la masculinidad y la paternidad, ¿qué significa al final de cuentas ser padre?, ¿qué es lo que cuenta al final del camino?, ¿con qué clase de padres biológicos o no crecemos? ¿cómo fue, es, la relación con nuestros padres? ¿nos enseñaron a manejar nuestras emociones? ¿cómo abordaron sus fracasos y los nuestros?

Ciudad de México, 20 de agosto (MaremotoM).- Por fin acabé Poeta Chileno, es una belleza de historia de Alejandro Zambra. Sencillamente es un libro genial y divertido.

La proyección de paternidad que la novela deja ver es de lo más hermoso y uno se queda con la sensación de que así deberían ser algunas cosas en la relación padre-hijo, una relación basada fundamentalmente en el deseo voluntario, consciente y amoroso de educar, con todo lo complejo que eso implica, incluso para quién no es el padre biológico.

La paternidad nunca ha significado nada solo por el hecho de depositar la simiente, los genes, eso es simple y burda biología.

En todo el mundo se ha cuestionado a la figura paterna, el actuar de los hombres en las relaciones, en la familia y desde entonces todas estas interrogantes no han dejado de crecer y Chile no es la excepción. En México, la ausencia del padre marca su literatura y por ende su cultura. De Pedro Páramo a No contar todo.

Alejandro Zambra
La nueva novela de Alejandro Zambra. Foto: Cortesía

Esto es lo que formula en una narrativa poética Zambra en Poeta chileno. Y sin ser el motivo central de la novela son esos cambios los que rodean a los personajes principales. Gonzalo es un poeta chileno que DECIDE adoptar al hijo de su novia, en acuerdo común. Y lo cría, lo educa. Es su padrastro, dicho así de seco porque no hay otra palabra en el español para nombrarlo, una palabra hosca, agresiva, pero eso es.

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Zambra replantea en una divertida, inocente y sutil historia la masculinidad y la paternidad, ¿qué significa al final de cuentas ser padre?, ¿qué es lo que cuenta al final del camino?, ¿con qué clase de padres biológicos o no crecemos? ¿cómo fue, es, la relación con nuestros padres? ¿nos enseñaron a manejar nuestras emociones? ¿cómo abordaron sus fracasos y los nuestros?

A su vez en Poeta chileno deambula la poesía chilena, como si fuera parte del PIB de ese país, al grado que el propio Zambra ironiza con ello y nos abre el panorama a paisajes, comida, olores y personajes tocados en su cenit por la profundidad de la poesía.

Zambra ubica un Chile global, uno que recuerda más a la generación McOndo que a Víctor Jara o Violeta Parra. El soundtrack de la novela oscila entre Amy Winehouse y Los tres, va de Technotronic a Los Prisioneros, pasando por Nirvana y bandas de rock chilenas. Esos ‘sudamerican rockers’ refugiados en la poesía, descreídos de su neoliberalismo rampante instaurado por la dictadura, que apenas se les nombra como ocultándola por venganza.

Alejandro Zambra
Necesitaba eso sí conocer a los personajes, no tenían que ser igual a mí. Foto: Cortesía

Pareciera que Zambra coloca en a la poesía chilena a la sombra de la orfandad, pero también de una gran comunidad endogámica, con voces críticas de mujeres, de mapuches o de homosexuales, ¿por qué será que Zambra nunca menciona a Pedro Lemebel? Son claros los homenajes a Nicanor Parra, a Gonzalo Millán o Enrique Lihn.

Y como todo la poesía a la par de esta novela toca el coraje, las determinaciones irrevocables, el fracaso, la consagración, la sexualidad y los vínculos interpersonales, el enamoramiento, la esperanza de un mundo país mejor con educación pública y de democracia real.

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