Daniel Sada

Una década sin Daniel Sada

Provocaba sin querer queriendo y subvertía el orden establecido con esa imagen de hombre bonachón que lo preservaba de todas las furias estilísticas a que son tan afectos los que abominan del estilo pues nunca tuvieron uno.

Ciudad de México, 18 de noviembre (MaremotoM).- Se sabía todas las fórmulas habidas y por haber escritas sobre las piedras sagradas de la literatura y que hacían referencia a cómo debía escribirse un cuento. Las violaba todas. Creía que el cuento había caído en fórmulas cerradas, lo típico del planteamiento, desarrollo y desenlace y buscaba escapar de ellas.

“El cuento es un género anquilosado porque hay demasiadas fórmulas. En cambio, la novela ha sido un territorio de libertad. Como dice Milan Kundera: “Cada novela es una refutación contra el arte de novelar”. Y en el cuento no sucede esto. Hay exégetas del cuento defendiendo las fórmulas y quise romper con eso y buscar una nueva manera de contar un cuento.”

Provocaba sin querer queriendo y subvertía el orden establecido con esa imagen de hombre bonachón que lo preservaba de todas las furias estilísticas a que son tan afectos los que abominan del estilo pues nunca tuvieron uno.

“No soy un provocador por naturaleza, simplemente no obedezco los parámetros naturales de la literatura”, aseguraba.

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Daniel Sada
El eternamente extrañado. Foto: Cortesía

“El cuento es como la ópera en la música, que tiene al público más conservador que existe. Me gusta mucho Julio Cortázar, por ejemplo, en cuyos cuentos las cosas parten de la normalidad, se complican y arriban a la anormalidad; pero eso también se convirtió en una fórmula.”

Veía a su obra con una lupa circular que todo lo abarcaba. Y por eso escribió la compilación de cuentos Ese modo que colma (Anagrama 2010): para contrapesar masculinamente la esencia femenina de su novela Una de dos, que el cineasta y ajedrecista Marcel Sisniega (1959-2013) llevó al cine, en un poderoso filme protagonizado magistralmente por Tiaré Escanda.

Daniel Sada era un hombre que amaba a las mujeres, porque “la mujer lo es todo, la fertilidad, la inspiración, la paz, la sensibilidad… algo extraordinario y enigmático siempre.”

Las más importantes de su vida fueron su esposa, Adriana Jiménez, sus hijas Fernanda y Gloria y su madre, quien a los 87 años lo lloró sin consuelo, “porque mi hijo siempre fue muy bueno y cariñoso conmigo”.

Curiosamente, Daniel amaba a su progenitora, “porque me ha tratado siempre muy bien y fue muy cariñosa conmigo”.

Daniel Sada nació en Mexicali en 1953. Falleció el 18 de noviembre de 2011 en Ciudad de México.

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