Mallorca

Una noche en Mallorca, que es como en Madrid pero en México, con un jamón espectacular y una lluvia imparable

Fuimos a conocer el Mallorca, a vivir una noche con los jamones Carrasco, en una casa porfiriana donde está el restaurante en Reforma.

Ciudad de México, 28 de septiembre (MaremotoM).- Una de las cosas de Mallorca, un restaurante de la calle Reforma, es que tiene una terraza al entrar. Uno no sabe todo lo que hay adentro y a veces esa misma terraza puede hacer de cierto obstáculo. Lo cierto es que visto desde adentro, cuando uno tiene oportunidad de haber estado allí, ve cómo Madrid se acerca a la ciudad de México.

Y eso que la noche que fuimos llovía y llovía. Me iba a acompañar mi amigo Eduardo Aragón, pero al otro día la CNN hacía un especial dedicado a los 43 de Ayotzinapa, así que estuve sola. Bueno, no tan sola, con muchos colegas que comenzamos a disfrutar las instalaciones del lugar y encima me encontré a Vicente Gutiérrez, un reportero de El Economista, en el medio charlábamos de lo mal que le va al periodismo y algunas cosas para ponernos al día.

La noche fue larga. Demasiado larga, había un señor que convidaba jamones Carrasco y nos explicaba todos los procedimientos del jamón. La charla era interesante, pero entre los pedazos de carne fría que tardaban y la lluvia que no demoraba su paso, a veces teníamos más ganas de estar en casa, con los pies levantados, mirando a ver qué de nuevo tiene Netflix.

Mallorca
El Pan Cristal y muchos otros panes. Foto: Cortesía

Carrasco lleva más de 120 años dedicados al mundo del jamón, en la localidad española de Guijuelo y cuando nos dijeron cuánto salía cada uno de los jamones que íbamos a engullir, algo de escalofrío nos dio. 24 mil uno y 16 mil, el otro. Lo cierto e que con ese precio, bien tenía el señor ganada la hora de su explicación, aunque en este caso, yo sigo un poco las órdenes y sugerencias de Marisa Zannie, la experta de El Universal, a quien conozco y quiero mucho, que dice: “Queridos PRs del corazón, si sus clientes quieren hacer eventos con presentaciones larguísimas, díganles que esos eventos son para especialistas en el tema y no para la prensa. La verdad es que se hacen aburridísimos y en las notas solo se puede hablar de tendencias o de lo que estén presentando en forma muy general #porsuatencióngracias”.

Más allá de estas sugerencias, las chicas de Three Monkeys (Consultoría de experiencias en comunicación), Mariana Pérez y Georgina Martín, son maravillosas y han ganado mi corazón. La lluvia, por otro lado, no daba para salirse intempestivamente.

Mallorca
Jamón Carrasco. Una delicia en el Mallorca. Foto: MaremotoM

Lo cierto es que los jamones Carrasco son deliciosos y lo sirven en el Mallorca, que recuerda a la calle Serrano (muy chic en Madrid) en pleno Reforma. El local tiene uno en Lomas de Chapultepec y allí por supuesto que es para toda la gente del lugar, donde revivir la capital del España no les resultará para nada difícil.

Aquí, en Reforma, donde pasa gente de todo tipo, el reto es distinto. Y hay que decirlo con todas las letras, uno puede comer muy bien en Mallorca, gastando poco dinero. Por ejemplo, un café delicioso y un pan dulce hecho por esta pastelería de años, no se lo pierdan.

La tradición de Mallorca se remonta al año de 1931 en la ciudad Madrid (España), donde Bernardino Moreno y su esposa María García desarrollaron un concepto culinario que décadas más tarde evolucionó y cruzó el Atlántico para compartir con México exquisita bollería, postres y platillos preparados de forma artesanal, al momento y con productos de gran calidad, dice el boletín.

Mallorca
Mil hojas con frambuesa. Foto: Cortesía

Bocadillos salados, tortilla de patata jugosa, tostadas de jamón Ibérico, tablas de embutidos, arroz a la llauna (hecho con arroz Bomba cocinado en caldo de rabo y pulpo, con champiñones y muchos vegetales) y pulpo a las brasas, chilaquiles con salsa morita o chipotle (la inspiración mexicana), se ofrecen en las mesas del Mallorca.

“En Mallorca nos enfocamos en la elaboración de alimentos que deleitan por la calidad de los insumos y por el sabor, y los cuales guían a los comensales hacia un recorrido por la cocina española, sin olvidarnos de ofrecer propuestas culinarias de esencia mexicana. Sabemos que España y México son naciones unidas histórica, cultural y gastronómicamente, por ello en Mallorca éstas cocinas tienen su punto de encuentro y expresión”, comenta el chef Alonso Cedillo.

Te puede interesar:  Daniela Tarazona recibe el Sor Juana

Por su parte, Teresa Soto, chef repostera y panadera de Mallorca, es la encargada de enamorar a los paladares con exquisitas piezas artesanales saladas y dulces, las cuales se ofrecen en el restaurante, o bien para llevar a casa y disfrutar en compañía de la familia. Tortel de mazapán, ensaimadas, caracolas y la palmera de trufa son algunos de los imperdibles.

Entrevistamos a Teresa, para que nos contara de primera mano esas delicias que hace.

–¿Qué es ser repostero?

–Yo soy la chef de pastelería del Mallorca. Me encargo de toda la parte dulce y tenemos como un espacio de pequeños regalitos, donde hacemos palitos de hojaldre con orégano, galletitas, palitos con quesos. Me encargo de toda esa parte que involucra harina, huevo, chocolate, esas son nuestras materias primas.

–¿Qué es trabajar en un restaurante español?

–El restaurante empezó en 1931 y es un poco recrear Madrid en nuestro local. Allí está cerca del Parque del Retiro. Cuando Mallorca vino a México teníamos pensado hacer las cosas tal cual se hacían en España. Empezamos haciendo bocadillos, porque la gente allá tiene mucha prisa, toma una cerveza o una copa de champán y un bocadillo y luego se va a trabajar. Por la tarde viene por un postre, otra copa y se va. Pensábamos hacer lo mismo, pero la gente comenzó a pedirnos cosas más sustanciosas y comenzamos a hacer tortilla de patatas, los huevos rotos, las papas bravas, pulpos y en la parte dulce, nos apegamos mucho a la esencia y a la tradición, hacemos todos los días ensaimadas.

Mallorca
Los mexicanos comemos mucho más. En España comen poquito, dice Teresa Soto. Foto: Cortesía

–Es importante ver qué clase de demanda tiene el cliente mexicano

–Exactamente, porque el desayuno no se parece al español. Aquí es mucho más fuerte. Son horarios los que nos distingue, pero también es cierto que los mexicanos comemos mucho más. En España comen poquito. Yo estuve allá, comía mi desayuno muy bien, luego la comida es bastante parecida a la de México, pero a la hora de la cena, tomaban una cerveza y comían un bocadillo sencillo. La verdad es que yo me quedaba con hambre. Allá desayunan con un pan dulce y el café. Acá desayunamos con el pan dulce, café y después el plato principal. Nosotros tenemos chilaquiles en el Mallorca y están muy ricos, los hacemos con chile morita. Vienen también muchos españoles al Mallorca mexicano que se adaptaron a la forma de comer en México.

–¿Podríamos decir que Mallorca es una pastelería un poquito mexicana aquí?

–Sí. Nos hemos adaptado. La verdad es que hay cosas de la esencia del Mallorca que no hemos cambiado. Tenemos una vitrina de bocadillos, que tienen siempre el pancito con jamón serrano, el pancito con tortilla de patatas y tenemos por supuesto el Pan Cristal, que es un pan que se hace en Madrid, tiene mucho aire adentro y es muy crujiente afuera. Tenemos por la tarde en la sucursal a gente que termina el trabajo y viene a consumir tapas, la tabla de quesos, la tabla de jamón, todo acompañado por Pan Cristal. Eso ha funcionado más en Reforma.

Mallorca
Los torteles deliciosos. Foto: Cortesía

–¿Qué es lo que mejor te sale a ti?

–En la parte de panadería, torteles (un bollo hojaldrado, laminado con manteca de cerdo y adentro tiene mazapán de almendras) y ensaimadas. En pastelería, lo que más me gusta es el mil hojas con frambuesa. Y en la parte de pan salado, el Pan Cristal. Es muy difícil de hacer, casi nadie lo hace en México.

–¿Cómo te hiciste pastelera?

–Estudié en el Claustro de Sor Juana y trabajé en restaurantes. Luego me fui a Los Alpes a hacer práctica. Hice de mesera, de pastelera y de cocinera. Cuando comencé a trabajar en pastelería, supe que eso era lo que quería hacer. Todo está muy sistematizado ahora, lo puedes lograr, las cosas tienen cierta lógica y si te vas familiarizando con esa lógica, con ese orden de ideas, no es tan complicado.

–Pero hay que tener mucha imaginación, como Jordi Roca

–Me encanta Jordi Roca. Es un mago. Tiene muchísimas ideas, su heladería, Rocambolesc, es increíble.

Comments are closed.