Supernova

Una película más o menos que tiene a dos actores geniales: Supernova

Si tienes a dos estrellas en una casa rodante, hablando tonterías, es porque sabes perfectamente que cualquier gesto, cualquier acción que hagan, tendrán a todo el público atento.

Ciudad de México, 18 de febrero (MaremotoM).- Supernova más que una película de amor parece el duelo tremendo entre dos actores maravillosos, Colin Firth y Stanley Tucci.

Si tienes a dos estrellas en una casa rodante, hablando tonterías, es porque sabes perfectamente que cualquier gesto, cualquier acción que hagan, tendrán a todo el público atento.

Una de las cosas por las que el director y guionista Harry Macqueen hizo esta película es por contar con esos dos actores y todo esto a pesar de que Colin Firth mostró arrepentimiento por haber trabajado con Woody Allen, junto con Emma Stone en Magia a la luz de la luna.

“Todos los actores que han trabajado conmigo han sido buenos y talentosos. Lo único que puedo decir frente a sus actitudes es que están errados”, dijo el gran cineasta neyorquino.

Todo este lío nos deja de todos modos mirar la excelente performance que realiza Colin, al lado de otro grande, Tucci, con quien dan vida a una pareja, Sam y Tusker, que decide tomarse unas vacaciones para emprender un viaje a través de Inglaterra a bordo de su vieja caravana, visitando a amigos, familiares y lugares de su pasado.

Una pareja por una carretera, con su perro hermoso atrás, parece la imagen de la felicidad y es probablemente eso, salvo que el suicidio, la eutanasia, la enfermedad en la que Tusker olvidará todo, incluido su gran amor Sam, se yerguen como un gran fantasma entre ellos.

James Dreyfus, Pippa Haywood, Sarah Woodward, Ian Drysdale y John Alan Roberts, entre otros, acompañan a Colin Firth y Stanley Tucci en el reparto y es ahí, cuando ingresan otras personas a la escena donde Supernova abandona la relación íntima que tienen Sam y Tusker y empieza a adquirir un costado cinematográfico.

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Hay algo de artificial entre los amigos, probablemente porque no sabemos nada de ellos y la fiesta que planeaba Tusker para despedirse tiene algo de falso, no así la charla que mantiene el enfermo con una de las sobrinas cuando le dice que él será una estrella, aficionado como es al cielo, igual que Sam, que viajan con un telescopio.

Sam lee un diario, escucha una cinta grabada, todo se descompone cuando Sam se entera de los planes de Tusker, conversan y el final es abierto. ¿Se matarán los dos? ¿Se volverán locos los dos? ¿Vendrá una estrella a llevárselos al Cielo?

Supernova
Supernova, una película para ver. Foto: Cortesía

La película no es absolutamente buena. Tiene esos baches y la demencia senil de Stanley Tucci a veces cuesta creerla, no por la actuación de él, sino por la actitud de la familia y amigos que parecen no hacerse cargo. Y hay otras cosas, como la exploración del carácter de Sam, que se vuelve cada vez más enigmático al espectador y su aspecto de oso perdido por esos paisajes maravillosos, muy bien fotografiados por Dick Pope, pareciera a veces que está en otra película.

Tusker es escritor, Sam es pianista, ambos están con el arte a su servicio, pero en estos momentos es cuando eso también pierde su influencia, su sustancia, algo para pensar que deja la película de Harry Macqueen.

Sólo por eso y por la actuación de Tucci y Firth (un serio candidato al Oscar, que ya ganó por El discurso del rey) vale la pena verla.

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