Vicentico

Vicentico llena de nostalgia a Zacatecas en el FCZ 2022: Ojalá que se repita, dijo

La Plaza de Armas lució abarrotada, convertida en un mar con olas incesantes de manos en alto. El disfrute frenético llegó cuando cantó la versión de “Los caminos de la vida” y “Morir a tu lado”.

Ciudad de México, 13 de abril (MaremotoM).- “Qué bonito es todo… luego charlamos”. Esas fueron las únicas palabras que sirvieron de preludio al maravilloso concierto que Gabriel Julio Fernández Capello, mejor conocido como Vicentico, regaló a los zacatecanos y visitantes en su presentación la noche de este lunes 11 de abril en el máximo escenario del Festival Cultural Zacatecas, la Plaza de Armas, misma que lució abarrotada, unas veces convertida en mar con olas incesantes de manos en alto, otras veces vuelta en una noche estrellada, calma, entregada a la voz chillona y nostálgica del argentino.

La presencia de Vicentico en la máxima fiesta de la cultura en Zacatecas era gritada año con año y fue hasta este 2022 que por fin se logró. La emoción comenzó a manifestarse pasado el mediodía del caluroso lunes, cuando los primeros fans del frontman de Los Fabulosos Cadillacs comenzaron a llegar a las entradas del recinto. Eran pocos, pero apasionados; apenas la mercancía oficial se tendió en frente de la puerta de la Catedral y varios fueron a comprar su playera: unas con la portada de El Pozo Brillante, su álbum reciente y otras de la selección de futbol argentina con el nombre del cantante a la espalda. 

A las 18 horas se abrieron las puertas. Prohibido la entrada con botellas de vidrio, sombrillas y bebidas alcohólicas. Pero parece que la última indicación no importó para familiares de funcionarios de la Secretaría de Turismo y el Instituto Zacatecano de Cultura, pues además de que apartaron con trabajadoras de la dependencia la primera fila de las gradas delanteras, el termo decorado con animal print que se pasaron de un lado a otro no olía a café, precisamente. La tradición del apartado y ahora del alcohol, continúa con la Nueva Gobernanza. 

Luego de una honrosa participación de El Mulu, un joven chileno que llegó a México buscando el amor y encontró inspiración para componer temas entre el amor a la patria y la protesta, a las 20:30 horas salió al escenario el cantante esperado, Vicentico, quien acompañado de Mariano Otero y Benjamín Barrios, compusieron el trío que se presentaría únicamente en el escenario para regalar al público asistente la versión más chill out y lounge que se haya escuchado del argentino, pero no por eso, increíble.

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A partir del momento, el recital fue un ir y venir en la historia como solista de Vicentico. Abrió con “Quién sabe”, del álbum  reciente, una versión un tanto reggaetonera pero masticable. A esta le siguió “68” y “Las estrellas”, de corte más electrónico, para dar paso a una de las esperadas por la fanaticada “Creo que me enamoré”, con la que inició el primer viaje entrañable de la noche, pues se venía el vendaval de covers románticos a los que les ha puesto su estilo: “No te apartes de mí”, del brasileño Roberto Carlos, y “Algo contigo”, el bolerito compuesto por Chico Novarro.

Vicentico
Al músico argentino se le vio contento. Ahora no hizo falta su característico blazer para lucir elegante, bastó una campera retro de su equipo, el San Lorenzo de Almagro, y unos tenis para transmitir que la elegancia está en la voz y en la nostalgia FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ / Cortesía

Sorprendió también con una canción en inglés titulada “Smile”, con él solo sentado al piano. Se escucharon después “La carta”, “Fuera del mundo” y “Paisaje”, otra de las más coreadas por los asistentes. Pero el disfrute frenético vino con la versión de “Los caminos de la vida” y “Morir a tu lado”, paroxismo que a su vez presagiaba el final del concierto, aunque faltaba uno de los momentos más entrañables de la noche, ese en el que Vicentico, solo con la guitarra y el rasgueo de la surda, extrajo del baúl de los recuerdos “Vasos vacíos”, “Siguiendo la luna”, y una versión improvisada de “Padre nuestro”, que tocó “por respeto al señor que la pidió”.

Al músico argentino se le vio contento. Ahora no hizo falta su característico blazer para lucir elegante, bastó una campera retro de su equipo, el San Lorenzo de Almagro, y unos tenis para transmitir que la elegancia está en la voz y en la nostalgia. Conversó poco, pero atinó a decir que “no siempre se tiene la suerte de llegar a un lugar tan agradable y de tanta buena onda… ojalá que se repita”, dijo antes de despedirse. La fecha tan esperada estaba consumada y no decepcionó. 

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