Luis Muñoz Oliveira

“Vivimos en un mundo que tiene una velocidad que le está haciendo daño a las cosas”: Luis Muñoz Oliveira

Bloody Mary es ahora Las buenas costumbres. La editorial es Dharma Books y la colección Combate a 10. La novela reescrita, un ensayo sobre ella y el mismo fondo de un hijo que reniega del padre para luego convertirse en él.

Ciudad de México, 15 de noviembre (MaremotoM).- Una buena idea de Dharma Books es la colección Combate a 10, donde el autor toma una novela publicada hace diez años, la reescribe y hace un ensayo sobre ella. La vuelta a la publicación, con 10 años más tanto del autor como el de los lectores, el cambio hacia una obra que a lo mejor en ese momento pasó inadvertida, las transformaciones de un escritor más maduro hacia un texto con el que no se conectaba hace años…todos ganan. El lector, el escritor y por qué no la editorial que revisa textos publicados, no para hacer “refritos”, sino para profundizar en la escritura y en el público.

Una de esas obras es Bloody Mary, de Luis Muñoz Oliveira, ahora llamada Las buenas costumbres y que recrea la misma historia: el abuso y el hijo del padre que se vuelve como él. ¿Qué habrá cambiado en este proceso de reescritura? ¿Qué habrá dejado?

Dharma Books
Las buenas costumbres, de Luis Muñoz Oliveira. Foto: Cortesía

“Le cambié bastantes cosas, la mirada en la que se narra Bloody Mary. Antes lo contaba desde distintas voces, se cantaba como un coro, en esta decidí que lo iba a contar sólo el personaje principal. Obviamente implicó reescribirla totalmente. En lo formal, hay bastantes cambios, la historia es casi la misma, pero por un lado tiene cinco o seis personajes que no proponían nada y me parecieron inútiles. Escogí a otro personaje que aparece muy poco pero es muy importante, que es el Diablo. En la novela Bloody Mary, era un personaje bastante insignificante, pero en Las buenas costumbres es un personaje bastante perverso, que si bien aparece poco, se vuelve perverso para meter cierta tensión dramática en la trama. Se mantiene la historia, es un hijo que detesta a su padre pero que se convierte en él”.

–¿Por qué te sometiste a esto?

–A esta tortura. Tienes razón, visto desde ahora no lo voy a volver a hacer. Me lo prometo a mí mismo cada día, es un proceso demasiado tortuoso. Desde que se publicó la novela empecé a tomar conciencia de que no funcionaba como debería. Y ese gusano se quedó en la conciencia. Cuando llegó el vencimiento de los derechos en Random, decidí abrirla y revisarla. Frente al texto en Word, la reescribí. Como un ejercicio de estilo y un par de años después lo comenté con Jaime Mesa, en esa charla tuvimos la idea de hacer la colección Combate a 10 y añadirle un ensayo que reflexione sobre la reescritura. Pero si me preguntas un motivo, creo que fue la casualidad.

–Pasan muchos libros frente a nuestros ojos. Nos falta a los lectores darnos ese tiempo

–Y a los escritores también. Vivimos en un mundo que tiene una velocidad que le está haciendo daño a las cosas. Le está haciendo daño a la literatura. Los escritores terminamos un libro, los editores dicen está bien y se publica. Tal vez esté bien, pero podría estar mucho mejor. La pregunta es porqué Diablos seguimos publicando cosas que sólo están bien.

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–El capitalismo saca un libro tras otro

–Es de una voracidad perversa. No sé cómo enfrentar este mar continuo de novedades.

–Hay muchos escritores prolíficos, pero los que escriben poco tienen menos posibilidades…

–El mercado exige que los autores escriban mucho, los anaqueles quedan vacíos que hay que llenar. Los escritores tenemos que ponerle pausa a ese vértigo. Creo que necesitamos momentos de silencio. El capitalismo ávido de contenido siempre va a querer un nuevo libro.

El capitalismo ávido de contenido siempre va a querer un nuevo libro.

–¿Qué piensas de Bloody Mary, qué piensas de Las buenas costumbres?

–Pienso que son novelas importantes. Las buenas costumbres es una novela que puedo poner en el anaquel donde están mis novelas con tranquilidad y orgullo. Lo mismo pasa con Bloody Mary. Además sirvió como proceso de escritor, para aprender que las cosas hay que hacerlas de otra manera. Hay que terminar los libros y meterlas seis meses en un cajón. Los libros necesitan reposar.

–¿Qué cosas filosóficas y sociales te siguen preocupando de tu novela?

–Es una novela que habla del abuso y del privilegio. Eso es lo que retrata básicamente. Este hombre privilegiado tiene a un hijo que lo desprecia, pero que sin embargo, cuando prueba los privilegios, se termina volviendo igual a su padre, un abusador, por decirlo en pocas palabras.

Las buenas costumbres se ha publicado en el mismo año que la novela de Enrique Serna, El vendedor de silencio, que habla de un periodista corrupto

–Cuando estaba terminando la reescritura, salieron nuevos temas que no estaban contemplados…por ejemplo, salió el #metoo, este hombre es un violador de mujeres, las trata como mercancías. Siento que se empieza a generar un cambio, pero se tiene que profundizar, los pillos son muy hábiles para esconderse. Las denuncias tienen que ser constantes y hacerse más a fondo. Creo que el tema ha puesto en boca de todos lo sensible que es el asunto y lo importante que es enfrentarlo. Sin embargo, es muy fácil que las personas con malas intenciones se escondan en el río revuelto.

Luis Muñoz Oliveira
Vivimos en un mundo que tiene una velocidad que le está haciendo daño a las cosas. Foto: Cortesía

–¿Estás a favor del escrache?

–Bien, creo que vivimos en una sociedad donde el sistema de justicia no responde a las obvias injusticias. A veces no queda más que escrachar, hay que hacerlo con sensibilidad, pero no hay otra. Lo mismo te diría de los monumentos hechos trizas. Hay un agobio general, no hay otras maneras.

–Luchas siempre contra la ignorancia en las redes sociales

–Las redes sociales si bien permiten comunicación, son el caldo de cultivo de las noticias falsas. Le sumas una ignorancia y una mala leche tremenda y eso es lo que tenemos. He leído en redes sociales a nietos de republicanos quejarse del asilo a Evo Morales y eso es tremendo. Ya el mundo no para en ningún lado, me parece ridículo.

–Hacen falta algunos intelectuales que estén cerca del presidente, ¿cómo lo ves tú?

–No conozco al presidente. Lo veo en las mañaneras, la impresión que tengo es que no escucha. Ha cerrado los oídos, sí creo que necesita tener alrededor suyo a intelectuales que crean en la democracia. Habría que estar adentro del Palacio para ver cómo son las cosas.

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