Xunca Para Tecas

Xunca para Tecas o la reinterpretación del huipil tradicional del Istmo

Miho Hagino, una artista visual y fotógrafa, tiene una larga historia de amistad con la comunidad Muxes desde 1999 y Xunca para Tecas es un proyecto en búsqueda de la identidad, representa la exploración creativa de mujeres y muxes independientes, donde tienen un papel muy importante dentro de su sociedad manifestando la igualdad de género.

Ciudad de México, 1 de mayo (MaremotoM).- Los huipiles, esa prenda original que tiene también cierta geografía parecida a la vestimenta de Japón, se reconstituyen con un gran respeto a las culturas originarias, mediante la marca Xunca para Tecas.

Creados por la diseñadora de vestuario Sandra Garibaldi y la artista visual japonesa Miho Hagino, en colaboración de la comunidad de mujeres y muxes de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, esta prenda despierta sin dudas la verdadera raíz mexicana, en un estilo que mucho hizo por difundir póstumamente Frida Kahlo y las miles de sus imágenes, pero que además tiene ese porte señorial, propio de la elegancia de estos lares.

“El proyecto venía desde 2017, trabajamos en colaboración con Felina Santiago Valdivieso, activista Muxe, presidenta de las “Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro” primero, vendiendo huipiles, intentanto asignar apoyos para los damnificados en Juchitán, iniciativa que la Fundación Paisaje Social lleva impulsando desde 2010 haciendo proyectos de arte para grupos socialmente vulnerables”, cuenta Sandra Garibaldi, una de las impulsoras de los huipiles.

Xunca Para Tecas
Sandra Garibaldi y Miho Hagino, Xunca para Tecas
Cortesía: Anna Saito para Fundación Paisaje Social A.C.

Miho Hagino, una artista visual y fotógrafa, tiene una larga historia de amistad con la comunidad Muxes desde 1999 y Xunca para Tecas es un proyecto en búsqueda de la identidad, representa la exploración creativa de mujeres y muxes independientes, donde tienen un papel muy importante dentro de su sociedad manifestando la igualdad de género.

“La particularidad esencial de estos huipiles es que, con base en el respeto a la forma tradicional de los huipiles zapotecas de la zona del istmo y a partir de huipiles ya existentes que en ningún momento son cortados, sólo a partir de dobleces, es que Garibaldi diseña bellas y caprichosas prendas contemporáneas destinadas al público nacional e internacional. Quien adquiera un huipil de Xunca para Tecas, en caso de así desearlo, puede descoser la prenda y de nuevo tendrá un huipil tradicional listo para heredarlo a las siguientes generaciones”, dice el texto escrito por la curadora de arte Ingrid Suckaer.

“Vino el sismo de 2017 y sobre todo afecta mucho a Oaxaca y particularmente a Juchitán, la primera cosa que hacemos es comprar huipiles, tienen una fuerza laboral muy activa, en Juchitán hay muchas variedades de huipiles, pero lo centralizan en dos: el huipil bordado a mano y el de cadenilla”, dice Sandra Garibaldi, diseñadora de vestuario, quien agrega que el huipil “tiene en su patronaje, en su línea, muchas imágenes geométricas que tienen un paralelismo con la cultura japonesa”.

Te puede interesar:  La novela y el humor materializan el duelo: Franco Félix, autor de La lengua dormida

El huipil consta de un rectángulo, en el medio hay un hoyo para la cabeza y la prenda cae en el cuerpo. “La imagen de Frida Kahlo con el huipil, con la falda, la enagua, un olán (volado) que sale de la falda, representa una de las imágenes más conocidas a nivel mundial. Es un referente cultural y sobre todo de la ropa, que es precisamente del istmo”, dice Sandra.

El huipil aparentemente no ha sido copiado por los modistas internacionales, el bordado sí y Xunca para Tecas ha empezado a vender huipiles, en un medio donde la ropa para la mujer está pensada más en el mainstream.

“El huipil pensaba la mujer que era típica, que no caía bien a la figura y lo que nosotros hacemos es fabricar huipiles un poco más atento a esa necesidad, pero sobre todo respetando la tradición. El huipil nunca se corta y solo se cose, así, en el momento que lo deseen, puedan tener un huipil tal cual. Nosotros creemos en el respeto profundo por nuestras comunidades. La segunda es la relación entre las mujeres y las muxes y cada huipil lleva el nombre de una amiga muxe. La tercera son las flores endémicas de la región, de la ciudad y del país, hechas a través del origami”, explica Sandra.

Xunca Para Tecas
Huipil Modelo “Felina”
Cortesía: Xunca para Tecas,2020.

“Al doblar la ropa, al buscar otras formas, sin cambiar el espíritu de la prenda, se consigue un huipil con ciertas variables a la tradición ya hecha”, agrega.

Los primeros 11 huipiles realizados por Xunca para Tecas fueron donados a la comunidad Muxe y Mujeres artesanas de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, por ser una opción de diseño, a fin de poder aumentar sus recursos que se encuentran en situación de dificultad económica.

Este diseño estará en condición del uso libre de derecho para las comunidades de costureras y sus negocios en la zona del Istmo, donde sigue afectada por los sismos del año 2017.

“Creemos en el comercio justo y en la colaboración y en el intercambio”, asegura Sandra Garibaldi, quien agrega “nos sentimos muy agradecidas, porque al empezar este proyecto queremos mostrar estos huipiles, nos sentimos muy honradas. Hemos hecho ya dos muestras, una en Juchitán, otra en la Colonia Roma. Es un proyecto de intercambio de saberes”, concluye.

Comments are closed.