Tedi López Mills

Yo sí tuve que escoger un idioma y también la nacionalidad: Tedi López Mills

También hablamos de la pandemia, de la poesía femenina, de las leyes de cancelación, en este encuentro virtual que pone a una de nuestras más admiradas poetas y ensayistas al frente de un libro que se llama Cascarón roto, que tiene tapa dura, cuya portada ha sido diseñada por Alejandro Magallanes y que ha sido editado por Almadía.

Ciudad de México, 8 de abril (MaremotoM).-  ¿Qué tienen en común la amistad, la mexicanidad y el miedo a volar en un avión? Muy probablemente solo compartan entre sí la dificultad radical para recibir una definición o justificación definitiva. Pero es precisamente ese umbral de incertidumbre el que Tedi López Mills elige como punto de partida para construir los ensayos que componen este libro.

También hablamos de la pandemia, de la poesía femenina, de las leyes de cancelación, en este encuentro virtual que pone a una de nuestras más admiradas poetas y ensayistas al frente de un libro que se llama Cascarón roto, que tiene tapa dura, cuya portada ha sido diseñada por Alejandro Magallanes y que ha sido editado por Almadía.

–Élmer Mendoza dice que hay dos cosas que unen a México: la religiosidad y la mexicanidad. ¿Qué es la mexicanidad para ti?

–Para mí es problemática. Tengo doble nacionalidad. Soy estadounidense y mexicana. Eso siempre ha sido conflictivo, que narro en el tercer ensayo. Es un viaje en el tiempo hasta el 1979, que es el año que estoy en la facultad de filosofía. Empiezo a pensar en eso que llaman el “alma mexicana”, frente a lo que estoy en falta pues no tengo ese pasado pertinente de la mexicanidad. El ensayo empieza con Carlos Monsiváis, que tiene unas definiciones muy buenas para la mexicanidad, con ironía, con humor, claro que él tiene ese permiso, yo no tengo ninguno. Este ensayo tiene que ver con una educación nacionalista mexicana, con una educación poética y con una educación polémica. “Por mi raza hablará el espíritu”, esta cosa tan fervorosa de los mexicanos con respecto a la mexicanidad.

–Me haces acordar a cuando le hacía notas a Betsy Pecanins, que no sabría tampoco definirse, aunque sí hablaba de los migrantes y de esa zona de frontera donde la nacionalidad se diluye

–Ella cantaba blues, yo sí tuve que escoger un idioma. Empecé escribiendo en inglés y hubo un momento que tuve que escoger. Incluso tuve que escoger la nacionalidad, renuncié a la nacionalidad norteamericana y con mucho orgullo elegí la mexicana. Siempre fue también titubeante, siempre estoy pidiendo permiso.

Tedi López Mills
Cascarón roto, de Almadía. Foto: Cortesía

–La mexicanidad la unes a esta amistad un tanto intelectual, un tanto prefabricada. Dices que la definición de la amistad no por las virtudes, sino por los defectos

–Bueno, todos prefabricamos la amistad. Claro que la amistad se hunde a partir de los defectos. Las autoridades de la amistad son Aristóteles, cuyo texto sigue vigente y mi propia experiencia, mis propios problemas con la amistad. Además de poner el ejemplo introduzco un entremés de tres amigos y de la mujer que llega a cambiar la amistad. Es la historia de la amistad como una historia de malentendidos, de interpretaciones, de metidas de pata, etcétera. Es un ensayo un poco riesgoso, pero ni modo.

–También introduces un párrafo del Ulises, de James Joyce, como una especie de Biblia, que me encanta

–Es el momento en que te pregunta cuando estás “sentido”. El sentido nunca tiene la razón y ese es el sentido de la amistad. Yo soy muy sentida. Los que se sienten y los que nunca se sienten, los que los dicen y los que nunca lo dicen.

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–Pensaba también en este sentido en la pandemia, si no hay sentido, nos vamos a morir todos

–Es que nos vamos a morir todos. Toco madera y toca madera tú. Luego está todo lo que excluyes e incluyes en tu vida. Ahora todo está excluido, pero de todas maneras estamos viviendo. La amistad en ese sentido es la inmediatez, por ejemplo, hablar contigo en la librería Rosario Castellanos, hubiera sido lo normal. Creo que vamos a regresar.

–El que ama rumia, ese pensamiento a partir del amor

–El que ama tiene más expectativas del que es amado. El que ama tiene mala suerte y el que es amado tiene muy buena suerte. Eso define las amistades, qué papel te toca desempeñar en las amistades.

–Antes no sabía en qué consistía el miedo a volar en los aviones, leyendo tu texto, lo supe

–Eso tiene que ver con los viajes de mi madre que viajaba una o tres veces al año. Antes, en el aeropuerto de México había una plataforma donde podías ver cómo se iban y cómo llegaban los aviones. Mi madre iba a visitar a sus padres, está también las historias de mi tío Mills, de mi primo Mills, mi mejor amiga también murió en un viaje de avión. Ahí meto el miedo a viajar en avión y la discusión de la muerte instantánea y de la agonía razonable. Los que te dicen que no debes tener miedo al volar, no estoy de acuerdo con que la muerte instantánea sea la mejor de todas.

–¿Cómo nació este libro?

–Este libro es pre-pandémico. Se iba a publicar a principios del 2020. Aunque podría haberlo adaptado, me pareció tramposo adaptarlo. Los temas están vigentes, nada de eso se ha detenido. Era un libro para un mundo sin pandemia.

–Pareciera ser que esta pandemia nos obliga a echar raíces

–Sí, definitivamente nos ha obligado a estar en casa. Lo cual para una miedosa como yo es muy bueno. No por eso me parece deseable lo que estamos viviendo. Ha sido catastrófico. No extraño los viajes ni las grandes aventuras. Extraño las cosas pequeñas, como ir al supermercado. Ir a un restaurante. Me gustaría y al mismo tiempo les tengo mucho miedo.

–¿Qué es Cascarón roto?

–El Cascarón roto en el caso del libro es la amistad. El cascarón roto son las decisiones. Me gustó mucho la portada de Magallanes. Sigue estando ahí el cascarón, no se deshace.

–¿Qué piensas de la poesía mexicana? Hay una escritura de las mujeres que conlleva ciertos paradigmas…

–No tengo una vista panorámica sobre la poesía y no la quiero tener. Sería especialista en generalizaciones. El tema de la nueva poesía de mujeres, no sé qué decirte, es un tema peligroso y preferiría no quedarme corta o quedar mal.

–Sería lindo leer los libros sin saber quién los escribió

–Si aplicáramos las reglas estrictamente que no podríamos leer a autores que han tenido un comportamiento desagradable, no podría leer a Ezra Pound. Fue admirador de Musolini, fue antisemita, pero ¿vale la pena hacer listas negras? No importa lo que pienses tú o lo que piense yo, ya se están haciendo las listas negras. Es una desgracia que se esté haciendo eso.

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