Ismael Frausto

“Yo soy apocalíptico: la especie humana está condenada a desaparecer”: Ismael Frausto

Es periodista. Es músico. Está siempre interesado por la realidad, por los amigos y dice las cosas fuertemente. La entrevista a un admirado profesional y a un querido amigo.

Ciudad de México, 24 de junio (MaremotoM):- Conozco a Ismael Frausto desde hace 20 años. Lo conozco como periodista y luego fue amigo. Siempre hablamos en los conciertos nuestras experiencias, nuestros pareceres, aunque en los últimos años, quizás lo que el llama “apocalíptica” profesión, apocalíptica humanidad, nos dejó a ambos un gusto amargo.

Antes protestábamos por el poco espacio para las notas musicales, ahora no lo hay. Antes no nos gustaban ciertos periodistas floripondios, ahora no los hay ni uno ni otros.

Estamos viejos, puede ser, pero lo cierto es que el periodismo y sobre todo el periodismo especializado no sabe cómo enfrentar un estado de las cosas paupérrimo, donde las cosas buenas vienen de afuera (leemos a veces una buena crítica del grupo que más nos gusta de excelentes críticos), pero casi nada local.

Nos hemos juntado para hablar de estas cosas y para reírnos en un modo dual: yo soy optimista, Ismael, pesimista.

–¿Cuándo fue que empezaste a ser periodista?

–No quería ser periodista. No fue mi sueño de niño. Mi sueño de la infancia era ser músico. Estudié música y a la hora de escoger carrera, fue mi madre la que se opuso. En la música –me dijo- hay borrachos, drogadictos, sexo y te vas a morir de hambre. No puede ser que tu inteligencia la desperdicies en la música, me decía. Sí es mi culpa por flojo. Te vamos a pagar una carrera, menos de la músico, me dijo mi madre. Tenía que estudiar una carrera relacionada con el lenguaje y elegí Comunicación. Trabajar en la radio y presentar canciones era mi objetivo máximo en la vida. Cuando la estudias, empiezas a ver la parte teórica y me gustó mucho A la hora de elegir especialidad, elegí investigación y docencia, la parte más ruda, a leer a Umberto Eco. Comencé a hacer periodismo porque vi un anuncio, de escribir en una revista de rock, era con Arturo Castelazo. Me daban discos para reseñar, desentrañarlo, buscar a los artistas…¡Me pagaban con discos! Yo era el hombre más feliz del mundo. Tenía mis discos gratis. Luego comencé a hacer entrevistas para la revista y paralelo a eso conseguí un trabajo en radio, en Apatzingán, de Michoacán de Ocampo, era muy ruda la violencia, pero no tanto como ahora. Era una estación de pueblo, provinciana, donde los anunciantes son las tiendas de alrededor. Se llamaba Radio Tropical, yo era rockero y era muy cerrado en esa época. Me tenías anunciando a los Tigres del Norte…cuando eres adolescente no te entra otra cosa más que lo que tú quieres.

Ismael Frausto
El periodismo de espectáculos serios murió con Paty Chapoy. Foto: MaremotoM

–Yo te conocí trabajando, en un periodismo que nos tenía corriendo ¿Cuándo fue que empezó para ti a desfasarse esto del periodismo?

–Es buena pregunta, no hay una fecha determinada, es una serie de acontecimientos. El periodismo de espectáculos serios murió con Paty Chapoy. Cuando ella crea Ventaneando, se tergiversó todo el periodismo de Espectáculos. Poco a poco fue dejando de importar lo que hace el artista y comenzó a importar lo que le pasa. A pesar de ello nos mantuvimos una serie de reporteros que estuvo al otro lado. Yo lo digo porque tuve la fortuna de trabajar en un medio comercial, en Basta, seguía ese tipo de chismes y cuando miraba a los reporteros de farándula, los veía diferentes. No eran mejores ni peores que nosotros, pero éramos diferentes. A nosotros nos interesaban los espectáculos, el teatro, el cine, la música, nos importa lo que pasa en el escenario y ellos están debajo del escenario. Los dos se valen. Creo que no puedes desligar ningún fenómeno actual de las redes sociales. Llegó un momento en que todo el mundo se convirtió en periodista. A nosotros cuando estudiamos nos enseñaron que nuestra opinión no le importa a nadie. Para un periodista de nuestra generación llegar a ser columnista, era algo impensado, era ganarte la oportunidad de hacerlo. Nos fuimos al carajo y no es queja. Es el signo de los tiempos. En el momento en que alguien difunde fake news, nos fuimos al carajo. Aparte del sistema financiero de las empresas y para qué voy a contratar a un reportero de 20 mil pesos, si puedo contratar a cuatro de 5 mil. Cuando una persona que tiene la capacidad de generar una noticia es leída por dos personas y un tipo que sube un video gracioso a YouTube es visto por 5 millones de personas, ahí se acaba el periodismo. No hay modo de competir con ello.

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–Tienes una visión un poco pesimista de todo…

–Apocalíptica. Ni siquiera pesimista. No hay vuelta atrás. La especie humana está condenada a desaparecer. Recuerdo Apocalípticos e Integrados, de Umberto Eco, se trata de ver la realidad que tienes alrededor y que el ser humano sigue siendo mezquino, miserable, depredador de su misma especie. Cualquier especie se cuidan entre ellos, nosotros nos cuidamos.

–¿Qué ves ahora?

–Hay un canal de YouTube que es una maravilla, la de Jaime Altozano/Todo música, hay carnita, hay cosas bien hechas y divertidas. A veces hemos fallado los periodistas serios en la falta de diversión, pretendemos ser demasiado solemnes. No porque te saque una sonrisa deja de ser serio. En cuanto a la información cotidiana, es twitter. Es difícil que abra un portal o un periódico.

–¿Cómo es la experiencia en Red Capital?

–Buena, aunque los anunciantes ya no quieren invertir en medios impresos. Es una revista de buena calidad, que se le da en mano al usuario, que tiene todo el trayecto del Metro para leerla, te dicen que no. Apostamos ahora al digital y a las redes sociales, tenemos un buen número de seguidores, la maravilla de las redes mides lo que le gusta a la gente y qué no. He aprendido a conocer al público, publico una nota de Panteón Rococó se cae la red, la gente lo ama. Con todo eso, Yalitza Aparicio es noticia siempre.

–¿Este nuevo sistema de redes sociales no te ha dado un nuevo panorama para el periodismo?

–Acá ves la reacción de la gente, cierras un poco más el círculo de comunicación. Lees los comentarios de la información que publicas y te das cuenta de tus lectores. Eso es una maravilla.

Ismael Frausto
Mi sueño de la infancia era ser músico. Foto: MaremotoM

–No veo las cosas apocalípticas, me resulta sumamente desafiante todo para el nuevo periodista…

–Yo soy totalmente apocalíptico. No me estoy suicidando y tendré que enfrentar la vida como es. El periodismo es el registro histórico de lo que hace el ser humano. La realidad es que hay una censura fuerte, a lo mejor no vivimos en el lado de la cultura, pero es muy fuerte. México vive un momento bien interesante, le apuesto a hacer lo que hace un periodista y convertirme en observador. Como observador, sí tienes muchas posibilidades de ver cosas y decidir sobre escribirlas o no escribirlas.

–¿Estuviste en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México?

–Era el responsable de las redes sociales. Mucha presión. Las redes sociales se convierten en una ventana de servicios tan importante, que dimensionas tú lo relevante de tu trabajo.

–¿Siempre fuiste músico?

–No hay manera de salirse de eso, es una enfermedad. Dejé la música cuando empecé a trabajar, no podía tener las dos carreras y un día en una fiesta con el Gato, de Ritmo Peligroso, me subí a tocar. Mi esposa me dijo: -Te ves muy feliz ahí, deberías volver a tocar. Armé mi primera banda de la segunda época, empezamos a hacer canciones, toco la guitarra, se llamaba To Late. Decidí tronarla porque no era el mismo nivel de compromiso de todos hacia la música. En ese momento recibí la invitación para tocar en Hilo Negro. Había ahí más infraestructura, más talento por parte de Julieta Soto, quien decidió luego hacer una carrera solista. Le abrimos al TRI, grabamos un primer sencillo y entonces me metí a otra banda. Hace cuatro días bautizamos a la banda, se llama ZIUR. Creo que el arte nos puede salvar.

–¿Qué piensas del rock mexicano?

–El rock mexicano se ha convertido en una industria. Hace apenas 15 años esa industria no existía. Siempre hemos batallado para tener nuestro rock en el mainstream. Las bandas del sonido chicano me parecieron las mejores. Lo que traían era sensacional.

–¿Ahora cómo lo ves?

–Escuché a una banda de Puebla, The Tacit Order y me encantó. Creo que por la conexión que tiene con la gente una de las mejores bandas sea Panteón Rococó. Me gustan mucho La Cuca y La Castañeda. Son mis bandas.

One Comment

  1. Felicidades a ambos protagonistas de la entrevista.