“Yo tengo, como tú, recuerdos gratos de ciclones”: Roberto Fernández Retamar

La hija de Roberto Fernández Retamar, Tere Fernández, también escritora, vive en Tijuana, es madre de la cantante Leiden y comparte con nosotros algunas de las cartas compartidas con su padre, recientemente fallecido.

Tijuana, BC, 22 de julio (MaremotoM).- Mi querida Mónica: Una de las relaciones más estrechas, más profundas y más lindas que he tenido en toda mi vida ha sido con mi padre. Desde niña. Los que nos conocieron lo sabían, parecíamos hermanos. ¡Y agradezco tanto eso! Tanta risa, tanta complicidad, tanto amor que compartir, tanto parecido…Alguna cosa plasmó en poemas, a veces incomprensibles para algunos como el de Sorprendido, feliz, preocupado; o el largo Mi hija mayor va a Buenos Aires.Y era mi Pacsio, el Paco-Robarroz, Papullo….

Desde que vine acá, teníamos una correspondencia casi diaria (lo mejor era por teléfono, pero eso no está grabado), la cual mermó con el tiempo y terminó poco a poco el último año, desde que empezó a enfermar fuerte.  Ya en los últimos meses ni podía acceder a la computadora… en fin, el mar…

Yo no estaba preparada para tu sentida petición, así que al menos me adentré en algo de nuestro largo mundo epistolar, que empezó con cartas de papel y terminó, como es de esperar, a través de más breves correos electrónicos.

Quiero recordar, si por cartas será, una pizca de esos momentos hermosos y que señalan, aunque a trazos, el indisoluble lazo que nos unía. Aparte de compartirme cosas que iba a publicar, etc, cualquier duda o nimiedad era motivo de intercambio, aunque fuera para estar al tanto de nuestros sentires. Ahí te anexé algunas cosas, tú escogerás.

También, ya enfermo, mi hija fue, como yo, a despedirlo en vida, como creo deben ser las despedidas (no entiendo bien los actos presenciales después de muerto; mi abuela decía “llénenme de flores en vida, que me encantan, pero que las pueda ver y oler”). Y él le escribió una carta, íntima y tan llena de amor que, como un pedazo de corazón te la comparto, al final de esta.

Besos muy sentidos

Tere

(dos días antes de uno de sus cumpleaños): Enviado: domingo, 7 de junio de 2015 Asunto: Fw: De R Méndez, genealogía Arteaga

Teruqui: Como verás por el adjunto, apareció mi (nuestro) árbol genealógico camagüeyano (Camagüey se llamaba entonces Puerto Príncipe), donde se ve que somos parientes de Gertrudis Gómez de Avellaneda!!!!. Una observación: doña Gabriela Román y Arteaga no fue mi abuela, sino mi bisabuela.

Besísimos. Papá

Y luego, mío:

…paso a paso se va acercando tu cumple, 

Chaan, Chan Chan, como nos decías cuando le dábamos las vueltas al pino, 

entonces enormeeeeeeeeeeeeee

Un beso grandísimo en medio de este domingo tan domingooooo

quien siempre te superquiere

tu

T

Teruqui: En efecto, se acerca chan, chan, chan. Desde el año pasado la actual directora del Centro de Estudios Martianos me comprometió a estar el 9 de junio, a las tres de la tarde, en reunión en el CEM. Supongo que la Casa de las Américas me prepara alguna «sorpresa». Y en la UNEAC, el día 3, a media mañana, Alex Pausides, un poeta que aprecio, leerá unas palabras sobre mí. Ah, y el día 11 estoy invitado a leer poemas en la Casa del Alba. Tales cosas ya han sido anunciadas por la televisión. En 2015 no solo llego a ochenta y cinco, sino que cumplo sesenta y cinco de haber publicado mi primer cuaderno de versos (Elegía como un himno), sesenta de empezar a dar clases en la Universidad de La Habana y cincuenta de comenzar a dirigir la revista Casa de las Américas. Besísimos. Papá

Después de un ciclón. Empiezo yo:

Oh, mucho cuidado! Y suerte, claaaro. Trataré de estar atenta, ya sabes apenas me entero de nada,  ni de aquí de allá.

Eso……… amén del destrozo económico y que reconozco actualmente que implica un desastre incluso de agua y luz (en el mejor de los casos), así en la distancia física y mental me trae no obstante a la mente recuerdos muy agradables: 

Todos en casa jugando contigo, pegadas al cristal de la sala las narices viendo cómo se bamboleaba el siempre indómito pino, la alegría de no ir a la escuela, jugar hasta damas chinas, en lo que mami frenéticamente buscaba algún radio portátil para seguir de cerca cada pasito del ciclón, ja ja ja 

Un beso grande y el deseo de que se desvíen y se desvanezca esa tormenta. Y lleguen tu piscina y tus aparaticos pronto

tu T

Teruqui: Sí, los ciclones provocan sentimientos ambiguos. Destruyen viviendas y plantaciones, pero aportan agua  a un país destinado a ser seco; y además son como un juguete enorme y terrible. Yo tengo, como tú, recuerdos gratos de ciclones. El primer gran poeta cubano, José María Heredia, escribió al frente de su poema a la tempestad: “Huracán, huracán venir te siento/Y en tu soplo abrasado/ Respiro entusiasmiado/ Del señor de los aires el aliento.” Lo que revela que Heredia era un ciclonero. Por cierto: en español decimos “ciclón”, que es palabra de origen griego: rueda (como “bicicleta” o “triciclo”), pero los aborígenes de Cuba lo llamaban “Huracán” (de donde el inglés “hurricane” y el francés “ouragan”) que quiere decir, en su lengua, “el dios que baila en una sola pierna”. Besísimos. P.

Teruqui: Gracias por conservar tantos lindos recuerdos. «Recordar», según creo, significa volver a pasar por el corazón (en latín «cor» quiere decir «corazón»). Así que pasas y repasas por tu generoso corazón bellos momentos no perdidos gracias a tu poder de evocación. Una frase popular que debe venir de España dice: «¡Que me quiten lo bailao!» Besísimos. Papá.

Sobre la que sería la publicación de Ramona, la hermosa obra de Helen Hunt Jackson con su prólogo, que estuvo a punto de publicarse acá, y que fue traducida por Martí y trata sobre una indígena bajacaliforniana:

Teruqui: Te contesté y el ciberespacio  se tragó mi respuesta. Vuelvo a intentarlo. No me llegaron tus mensajes sobre los tres mosqueteros y Silvio. Vuelve a mandármelos, por favor. Haces bien en rechazar otra versión de Ramona que no sea la de Martí. Pedro Henríquez Ureña, quien conocía muy bien tanto la literatura estadounidense como la hispanoamericana, afirmó que la traducción de Martí mejora el original. Como será pronto tu no cumpleaños. y el mensaje que te mandemos puede perderse o demorarse, te adelanto nuestros mayores deseos de felicidad. Quizá te mande más tarde un mensaje de Silvio sobre algunas canciones suyas y las respuestas mías a un cuestionario que me ha hecho llegar la revista de poesía Amnios. Besísimos. Papá

 Sent: Tuesday, June 17, 2014 1:30 PM

Subject: a Papullo: confesión

Pacsio querido:

Hoy terminé, de corrido, un cuento que se me atravesó anoche. A mordidas me lo fuí sacando, y ya lo parí, entonces, por el título, supe que tenía que ponerle unas palabras tuyas, porque eso hago en cada cuento y estas tocaban tuyas, de un hermoso poema, y en lo que lo busco, así, sin más, aparece este:

Largos, infinitos poemas vienen: yo los rechazo;

Vuelven como en oleadas insistentes, en paños,

En aguas vastas y golpeantes: yo los empujo

Contra su propio fragor, yo los hundo

Unos en otros; regresan otra vez, van a los ojos,

Van al rostro, buscan la boca, el cuerpo:

Yo los resisto, los alejo, vuelven, siempre vuelven.

Multitud espesa de letras

Está ya en marcha, y es inútil el rechazo.

Y entonces sé que los poetas hablan por nosotros,

porque nadie podía haberlo dicho mejor.

Gracias! 

Asunto: Re:

Teruqui: Es a ti a quien debo dar gracias por sacar del cajón casi del olvido esos versos míos escritos cuando era joven y escribía poemas casi todos los días, tan distinto de hoy.

Besísimos. Papá

Recordando cosas de su infancia (su memoria siempre fue superior a la mía por mucho)

Teruqui: Creo que has mezclado el recuerdo de García (que era genial y murió a los dieciocho años de edad) con el de Pablito, que era muy ingenioso y nos puso nombretes a todos en el grupo. Para él, yo era “Pluto”, y Manolo “Mofeta” (por los pedos que se tiraba). Para sí, reservó el de “El gallardo”. Besísimos. Papá

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Teruqui: García era muy pobre. Su padre, según supe luego, se había suicidado, y su madre y su hermana menor eran seres con pocos luces. García estudió becado en el Instituto Edison, y lo sacaban los viernes en los “actos cívicos” para proclamarlo como ejemplo de la generosidad de la escuela. Luego pasó a estudiar en el Instituto de la Víbora (que era gratis): allí fue donde lo conocí. Estaba enamorado, como varios de nosotros, de Gladys Colón. En vano. Poseía una inteligencia grande, y un gran encanto personal.  Le reconocíamos su superioridad. A menudo iba a nuestra casa de San Francsico 19 (él vivía cerca) y mamá le ofrecía café con leche. Después supimos que probablemente era lo único que había comido en el día. Se hicieron gestiones para conseguirle un trabajo, y lo que le ofrecieron (y ejerció) fue como aguador en la construcción de la Vía Blanca. Cuando se enfermó para morir (estaba tuberculoso) llamaba en el delirio a Gladys y a  mí. Mis padres lo ingresaron en la quinta a la que estábamos suscritos. Reunimos dinero para que lo viera un famoso médico. Lo hizo, pero ya era tarde. Junto con Pablito, lo vi agonizar. Tenía dieciocho años. y yo diceciseis. Luego te escribo sobre Pablito. Besísimos. P.  

Teruqui: A Maño le decíamos también “García”. Pablito era mi gran amigo. Se llamaba Pablo Hérnández Balaguer y llegó a ser un famoso musicólogo. Una premio lleva su nombre. Fue profesor de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, y cuando le informé de tu nacimiento me mandó un telegrwma que decía “Albricias, Polidoro, ya somos padres”. Murió de un cáncer terible en 1964. Besísimos. Papá·

Teruqui: ¿Te llegaron los dos mensajes, uno sobre Pablito solo, y otro, más breve, sobre García y Pablito? Y no me creas tan incrédulo: fíjate en mi primera respuesta al cuestionario de la revista Amnios. Besísimos. Papá

Sobre la vejez:

Teruqui:

He pasado varios días preocupado porque sabía que tenía mensaje tuyo y no podía darle entrada. Hemos estado incomunicados en la Casa de las Américas, lo que sé que sabes,  ya que Myriam logró dártelo a conocer.

Te agradezco mucho tu mensaje. Borges habló de “la humillación de envejecer”. Ya sabrás de qué se trata cuando tú misma envejezcas. La vida se estrecha sin poder evitarlo. No se hace lo que se quiere, sino lo que se pueda, que es poco.

Nos alegrará estar con Leiden en febrero.

Besísimos. Papá

Varios:

Teruqui: No dejes de mandarme chistes, que me hacen reír (y, según un médico famoso, la risa mejora la sangre). Pero no me los mandes en burujón. sino poco a poco. Besísimos. Papá

Teruqui: Ahora es que vengo a abrir tu más reciente mensaje. Y te agradezco mucho tu llamada de ayer. No te había vuelto a escribir porque no tenía nada nuevo que comunicarte. Pero en lo adelante no dejaré pasar tiempo sin hacerte unas líneas, una especie de fe de vida. Besísimos. Papá

Los milagros de la vida (él era requete ateo, nos la pasábamos restregando ese tema pues yo no lo soy)

Papi querido: Ahora mismo estoy viendo,  fasssscinaaaaada la llegada de la primera mariposa monarcaa mi jardín. Pues la que sólo me visita,  y de cuando en vez,  es una mariposita blanca, que cuando aparece,  aleteandoy  nerviosa, me saca siempre una enorme sonrisa,  porque sé sin dudas que es Manolo, que emergió como lo presagió, según su alguna vez protegido Silvio, del alma trémula del guerrero que en el fondo era y que amaba con el corazón torpe e inocente y a la vez con la tenacidad de un niño. Su tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa, que Siglos atrás, inundaron un segundo, debajo del cielo y encima del mundo

Teruqui: Ojalá fuera cierta la teoría de la reencarnación. Sí: Manolo habría reencarnado en una criatura bella. En cuanto a los demás, quién sabe qué nos depararía el destino. Otra teoría postula el eterno retorno: todo volverá a ocurrir. Sin embargo, la teoría que comparto asegura que desapareceremos para siempre. Me doy cuenta de que es una idea muy pobre, pero no veo cómo impugnarla. Fina García Marruz, quien como su difunto esposo Cintio es muy católica, me asegura que todas las noches habla con él, y le cuenta qué le ha pasado a ella durante el día. Así que abundan las esperanzas. Mantén contra viento y marea las tuyas. Besísimos. Papá

Papi de mi corazón:

Quería compartirte algo que ocurrió ayer en la mañana. Luego uno se absorbe en la cotidianeidad y se olvida de los privilegios (aparte de los diarios que ni nos percatamos ni agradecemos) que el Universo pone ante nosotros. (…) Ayer por fin hice realidad mi sueño de ir bien temprano a caminar por la playa, descalza y sin sol.. (ví a los delfines) Ellos juegan con las olas enormes que se hacen, se metían por abajo en grupos y se veían sus siluetas transparentando la olota espumosa. Duró muchísimo, de hecho me retiré sólo cuando el sol y el calor me hicieron devolver, pero ya había tenido una dosis milagrosa y me había reído mucho. Al regreso a casa, me esperaban los colibríes. Como recordarás, no son infrecuentes en mi casa, alante y atrás, (…) Lo de Ana es casi personal. Viene temprano uno (a) de ellos y se para frente a mi volando en el aire, como si me platicara, antes de sentarse a libar de uno de mis recipientes. Bueno, cree lo que quieras, pero es mágico desde entonces, creo que si me esfuerzo se me sentaría en un dedo a platicar.  De pronto, (…) me di cuenta de enorme privilegio con el que yo había sido bendecida esa mañana. Me quedé rebosando satisfacción, felicidad, agradecimiento, como un ronroneo. Di las gracias, pero no lo compartí. Y esos momentos mágicos hay que también compartirlos, antes de compartir la rutina en la que luego uno se envuelve, los recordatorios que te hago de lo que haces a diario 

Un beso enormee, tu T

Teruqui: Muy lindo tu mensaje. Me recordó algo que leí no sé dónde. Si uno abre la ventana y entra un ángel, uno dice: “¡un milagro!”.

¿Y si entra un pájaro?

¿No es milagro también?

La realidad es que vivimos rodeados de milagros, solo que al ser tan repetidos no nos damos cuenta

Besísimos

Asunto: Laaargo silencio

Teruqui: Qué laaaargo silencio tuyo. ¿O el mío? La verdad es que te tuvimos muy presente durante los días (desgraciadamente pocos) en que estuvo con nosotros Leiden. Nos anunció que piensa regresar en mayo con su novio, ocasión en que, además, proyecta cantar aquí. Y nos dejó un lindo disco con nuevas cosas suyas.

Ahora te toca a ti mandarme unas líneas.

Besísimos.

Papá

Leiden fue dos veces a despedirse de él, pues parecía que. .y luego revivía, gran parte con su presencia.

Una de ellas aún escribía en la compu y al irse ella él le envió esto, invaluable:

Mi princesa en flor:

Confío en que te haya ido bien en el viaje de regreso. Aquí ¿qué quieres que te diga? Como en una canción que seguramente conoces de sobra, llenaste todo de alegría y juventud.

O, en palabras de Martí, nos enriqueciste con música y razón.

Ahora ¿quién me va a buscar en el diccionarote las palabras raras de que me valgo para apantallar al lector/a la lectora? Estoy ante la computadora y tengo la esperanza, la ilusión, de que de un momento a otro vas a aparecer en la puerta con una sonrisa donde está toda la luz del mundo. O espero que me vuelvas a leer poemas que, sin yo saberlo, escribí hace años con la secreta esperanza de que renacieran en tu voz. Te has marchado y a la vez te has quedado. Ya que no me es posible volver a visitar ese país amado, mi otro país, te estaré esperando siempre. No te mando mi corazón porque ya te lo llevaste contigo.

Besos de tu viejo pero cariñoso

Papapa…

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