Mi perro tonto

Yvan, Charlotte, Brad y el perro tonto | Cuando lloraron los hijos de John Fante

Brad Mehldau vuelve a trabajar con Attal (ya lo había hecho con Mi esposa es una actriz) y su performance es realmente alucinante. Pareciera ser que el cineasta y el pianista de jazz se entienden muy bien. A Charlotte, “la música de Brad Mehldau me arranca el corazón”.

Ciudad de México, 28 de septiembre (MaremotoM).- El año pasado andaba como loca tratando de encontrar esta película, de la que primero me llegó la banda de sonido. Por supuesto, Brad Melhdau, con el libro de John Fante…claro, cualquiera podrá decir que suerte tiene el director francés Yvan Attal en estar casado con la actriz inglesa Charlotte Gainsbourg, pero la verdad es que el cineasta tiene sus logros.

La música de Brad es infinitamente conmovedora. ¿Alguien puede escuchar ese piano doliente en medio de una casa perdida cerca del mar, con una familia que va y viene hasta que se va dejando al hombre con su perro estúpido?

Lo cierto es que el año pasado la pude ver y que Mon Chien Stupide, que aquí se llamará Mi perro tonto, es el tercer título de la edición del 24º Tour de Cine Francés, que se llevará a cabo de 8 octubre al 11 noviembre de 2020, en 73 ciudades de la República Mexicana de forma simultánea.

Henri es un exitoso escritor que está en plena crisis de la mediana edad. ¿Quiénes son los culpables de sus fracasos, de su abstinencia sexual y de su dolor de espalda? Su esposa y sus cuatro hijos. Justo en ese momento crítico en el que hace un balance de su vida, aparece un perro enorme, maleducado y demasiado entusiasta, que decide instalarse en su casa. A pesar de los intentos de toda su familia por echarlo, este perro, al que deciden llamar “Estúpido”, se convertirá en el nuevo mejor amigo de Henri y le ayudará a entender que la verdadera felicidad está en la adaptación al cambio.

Esa es la sinopsis del filme, basado en la novela My Stupid Dog, de John Fante.

“Me llamó la atención el parecido que podía hacer entre mi vida y la de este novelista que vio a sus cuatro hijos salir de casa. Haber pasado 20 años con la misma mujer y ser padre de tres hijos había cambiado totalmente la situación. Me divirtió retomar el bucle de mi esposa es actriz y se casaron y tuvieron muchos hijos y volver a esas historias de pareja con las que ya había tratado hace 20 años. Con este elemento capital, además: la paternidad. Todas las personas que tienen hijos saben que es complicado… De repente, estas tres películas se forman como una trilogía sobre la pareja, aunque en la base no se concibió como tal. Hubo comedia, pero también melancolía”, dice Yvan Attal a la revista del Centro Nacional de Cinema (CNC).

Te puede interesar:  Cristina Peri Rossi: “La extranjeridad es sospechosa porque somos simios agresivos que cuidamos nuestro territorio
Mi perro tonto
Brad Mehldau, el gran pianista de jazz. Foto: Cortesía Facebook

En la película vuelve a trabajar Charlotte Gainsbourg, que además de excelente actriz, casi un ícono en la filmografía moderna, está más bella que nunca. “El secreto de su belleza es el vino blanco y un antidepresivo que toma desde que estamos juntos”, dice el protagonista.

Lo cierto es que ni la belleza de ella ni el crecimiento de sus cuatro hijos conmueven al escritor para que no piense que en lugar de tantas criaturas, a lo mejor se tendría que haber comprado un Porsche.

Mi perro tonto
Estaba un poco harto de rodar las calles de París, así que ambientamos la acción en la costa vasca. Foto: Cortesía

“Con mi guionista, Yaël Langmann, transpusimos por primera vez la acción de América en la década de 1960 a la Francia contemporánea. Quería mantener la idea de los viajes largos en coche y el aire libre. Estaba un poco harto de rodar las calles de París, así que ambientamos la acción en la costa vasca”, cuenta el director.

“Creo que soy bastante leal al espíritu de John Fante. Proyectamos la película en el Festival John Fante en Abruzzo, de donde era originalmente, Italia, y mi mayor recompensa fue ver a los hijos de John Fante llorando al final. Los emocionó porque es una especie de historia: incluso si su padre romantizaba mucho, los devolvía a una parte de su vida”, agrega.

Brad Mehldau vuelve a trabajar con Attal (ya lo había hecho con Mi esposa es una actriz) y su performance es realmente alucinante. Pareciera ser que el cineasta y el pianista de jazz se entienden muy bien. A Charlotte, “la música de Brad Mehldau me arranca el corazón”.

Vayan a ver esta película, no se arrepentirán.

Comments are closed.