Paul Auster

Siempre me siento un principiante: Paul Auster

Dice Paul Auster, a los 74 años, guía de un gran libro sobre Stephen Crane, que el avance de la ultraderecha en los Estados Unidos (con Donald Trump a la cabeza) hace correr el riesgo de perder la democracia. Como una piedrita que cayó en el agua habría sido su caso si hubiera muerto a los 28 años como su autor biografiado.

Ciudad de México, 15 de octubre.- “Es difícil entender y explicar los impulsos de un escritor. La verdad es muchas cosas no las sé, no tengo todo de antemano, conforme lo voy desarrollando voy viendo el libro que voy a escribir. Siempre me siento un principiante”, ha dicho ayer Paul Auster, desde su estudio, en una conferencia de prensa de 50 minutos organizada por Seix Barral, la editorial que acaba de publicar La llama inmortal de Stephen Crane, un libro de mil páginas que el autor asegura “no meterme nunca más en temas como este”.

“Las cosas que he escrito en el pasado no me ayudan con lo que estoy escribiendo en el presente. Soy una maraña de confusión y si alguien me hubiera dicho que alguna vez iba a escribir una biografía de Stephen Crane habría dicho que nunca se me pasó por la cabeza, pero me interesé y me di cuenta de que lo estaba disfrutando. La única razón que encuentro es porque Crane fue el Ferguson cinco, el ejemplo de la vida real”, afirma.

A propósito de la cultura de la cancelación, Auster dijo que “Me causa mucho pesar, no es una tendencia muy prometedora en la cultura estadounidense, pero con el poder creciente y enorme de la ultraderecha en mi país, no me preocupo demasiado por eso. El peligro de Donald Trump y los republicanos fanáticos que han venido para destruir el país, me parecen tan urgentes, que no creo perder el tiempo en estos otros asuntos”, expresa.

“Lo de la cultura de la cancelación lo hacen chicos jóvenes, muy idealistas y no creo que vaya a ser un problema nacional, el problema es que se nos va a terminar la democracia y dentro de muy pocos años, Estados Unidos va a desaparecer”, agrega.

Paul Auster
No se preocupa por la cultura de la cancelación. Cortesía Planeta / Fotografía de Edu Bayer

“Una de las cosas que me sorprendió al hacer el libro sobre Stephen Crane es que los abismos entre ricos y pobres son tan hondos como en los de su época. Ahora estamos otra vez donde estábamos hace 120 años. Se desmantelaron los sindicatos, a los trabajadores se los trata como basura y los ricos se enriquecen constantemente. No estaba escribiendo sobre la prehistoria, sino escribiendo sobre Estados Unidos, que no es muy distinto al que era hace 100 años”, dice.

¿Quién fue Stephen Crane (1871-1900)? Fue un escritor estadounidense, que sólo vivió 28 años, que fue capaz de escribir 3000 páginas para una obra que merecería estar a la altura de Mark Twain, de Henry James.  Auster dice que este material está entregado a un grupo pequeño, a un grupo que se interese por estas historias, pues ya no se lee a autores clásicos en las escuelas estadounidenses.

Ha dicho Paul que esta no es una biografía ni una obra crítica (“Que detesto”, dijo a Eduardo Lago, de El País), pero que recrea la fascinante vida y la energía creativa del joven escritor, periodista y poeta que escribió La Roja insignia del valor en 1895.

Paul Auster
¿Quién fue Stephen Crane (1871-1900)? Foto: Cortesía

“Este librote no fue planeado, es muy difícil y no quiero escribir un libro así, nunca más”, dijo Paul Auster. “Creo que si traemos el arte a nuestras vidas y estamos hablando aquí de un autor que murió hace 120 años, es porque importa. Una de las razones es por la que quise hablar de Crane, es porque sospecho que en los Estados Unidos no se lo está leyendo mucho. Hay docenas de cosas que escribió que se ignoran. Fue una figura realmente importante, el primer modernista y sus preocupaciones y su método de escribir era muy contemporáneo”, afirma.

“Cuando yo era niño o adolescente leímos La Roja insignia del valor, de Stephen Crane y esto ocurre con otros libros clásicos. En las escuelas de Estados Unidos ya nadie lee a Nathaniel Hawthorne, con su novela La letra escarlata. Creo que los maestros dudan de que los estudiantes puedan interesarse en esas obras y buscan libros que apelen de forma más directa a las personas. Yo lo entiendo, pero creo que está mal. Mientras tanto mucho de nuestros más grandes autores no son leídos”, agrega.

Auster trata de pensar qué otros autores le interesan tanto como Stephen Crane. Le hubiera encantado escribir sobre Herman Melville y la mayoría de ellos, los escritores de los siglos XIX, de los principios del siglo XX, retrataron el pase de una sociedad agraria a una sociedad industrial. “Estos autores olieron lo que iba a pasar y lo escribieron”, afirma.

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“Entre esos creadores yo nombraría a Emily Dickinson, quien para mí y para mi esposa Siri Hustvedt, resulta inagotable y es una gran fuente de inspiración”, agrega.

Stephen Crane no está en los márgenes. En su época fue muy famoso y La Roja insignia del valor lo convirtió en una celebridad nacional. “No creo que sea una figura marginal, pero ha sido abandonado. Yo quiero regresarlo al escenario, porque merece estar al lado del panteón de Mark Twain y Henry James, esa compañía debería de tener”, dice Paul Auster, quien también es autor entre otros de La invención de la soledad y La trilogía de Nueva York.

“Crane hizo muchas revoluciones, entre ellas el oponerse a la literatura estadounidense de ese momento. No hacía juicios morales para contar la verdad. Miraba como fotógrafo, como científico, como periodista de investigación y eso fue revolucionario. Cuando él escribió su primera novela es sobre gente que vivía en los barrios abandonados y pobres y la protagonista se convierte en prostituta y muere. El autor no hace juicios”, opina.

“También le quitó a la novela del siglo XIX toda esa perorata de cómo era el paisaje, sólo escribió sobre lo esencial. La roja insignia del valor es una novela sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos y jamás dice el nombre de la Guerra. Nunca menciona la esclavitud, ni a Abraham Lincoln, lo que hace es meterse en la mente de los jóvenes que está en la guerra, que tienen miedo. Ese es un libro sobre el miedo”, afirma.

Paul Auster
Su poesía es tan extraña, no suena a ninguna poesía que haya leído jamás. Foto: Cortesía Planeta / Fotografía de Edu Bayer

“Su poesía es tan extraña, no suena a ninguna poesía que haya leído jamás y al mismo tiempo es muy contemporánea, muy fresca. En su época, la gente estaba tan asombrada de lo que había hecho, que se burlaban de él. Sin embargo, se ha mantenido esa obra y es fabuloso”, agrega.

Los años de Crane son también una época irrepetible en la que el país se prepara para dejar atrás la América del Salvaje Oeste para convertirse en la potencia capitalista que dominaría el mundo durante el siglo XX; una época de prosperidad que, sin embargo, esconde un pasado sin resolver marcado por el comercio de esclavos africanos y la matanza de indios nativos y que tiene por delante los primeros movimientos sociales y las reivindicaciones sindicales.

“Directa, vívida y e inspiradora” son los adjetivos que Auster le regala a la obra de Crane y por eso debería de ser leído por los jóvenes. “Si la gente no lo quiere leer es su asunto, no me tienen que leer a mí, pero hay muchas personas que quieran leer libros. Sé que estoy apelando a un fragmento pequeño de la sociedad, que es a la gente que le importa. A esa gente les digo que estos libros, como los de Stephen Crane, son importantes, te pueden cambiar”, afirma.

“Crane entendía que las cosas estaban cambiando y viajó al Oeste a los 23 años, consiguió un trabajo como reportero y fue una gran oportunidad para él. Asumo que los lectores de este libro están encontrándose con Stephen Crane por primera vez y quería leer el libro de tal modo que lo experimentaran como tal. La otra demanda es hacer este libro lo bastante interesante para leerse”, agrega.

Crane es muy diferente a Auster en casi todos los sentidos. Su personalidad es distinta y su manera de escribir es distinta. Nunca ha sido una influencia para la obra de Auster, pero lo admira mucho. “Él sin embargo pasó por mucho de lo que yo pasé de joven. Vivió el rechazo, dificultades para publicar, ahí es donde me siento muy cercano a Crane. El ser testarudo y persistir es algo que entendí muy bien con él. Tuvo mucho éxito, pero buena parte de su vida fue problemática, tuvo problemas de dinero, una relación, fue corresponsal de dos guerras y estaba en un naufragio, le encantaba jugar póker y todo esto creo que es porque sabía que iba a morir joven”, expresa.

“¿Quién era yo a los 28 años, la edad en la que murió Stephen Crane? Me acababa de casar, había publicado unos tres libros de poesía, había traducido bastante poesía y había escrito bastantes ensayos literarios y había acumulado 1000 hojas de prosa, que nunca me habían causado demasiada satisfacción. Si me hubiera muerto a los 28 años, habría desaparecido, habría sido como una piedrita que cayó al agua. Creo que mi trayectoria es normal, es típica, comencé a pensar que tenía una carrera a principios de los 30 años, Crane es como Mozart: produjeron muy jóvenes”, concluyó.

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