MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL | La desclasificación de los archivos secretos sobre OVNIS

 

Y en un panorama más sombrío, ¿si se trataran de peculiares fuerzas militares de nuestra misma especie, desarrolladas para llevar a cabo operaciones encubiertas o ejecutar acciones por encima de los derechos humanos? (se abre aquí otra teoría conspirativa a verificar).

Ciudad de México, 25 de septiembre (MaremotoM).- Cuando se habla de temas que involucran ovnis, suelen entremezclarse imaginerías de series como Los expediente secretos X, programas como el de Jaime Maussan, algunas teorías conspirativas, así como variados relatos en donde farsantes de diversos rumbos aprovechan la narrativa contemporánea acerca de lo extraterrenal / sobrenatural.

No obstante, durante los tiempos recientes de pandemia, entre distractores y noticias de diversa índole, se ha difundido en fuentes oficiales que el gobierno de los Estados Unidos ha admitido que posee pruebas contundentes de la existencia de encuentros con presencias de tipo alienígena y, por lo mismo –y no sabemos si debido a reflectores como los de Wikileaks–, ha accedido a desclasificar algunos de los documentos celosamente archivados como secretos de estado durante tantas décadas (¿o acaso más tiempo?).

Se estrenó en Netflix una serie documental al respecto, aquí el tráiler:

La posible verdad detrás de una conspiración

A pesar de que varias de las otroras teorías conspirativas han resultado verificadas –y demostrado aspectos que se habían mantenido ocultos deliberadamente–, el tipo de “pensamiento conspiranoico”, que lleva implícita una perspectiva que tiende a dudar y a sospechar de todo, a su vez fomenta que las evidencias de cualquier tipo lleguen a ser puestas en tela de juicio como posible manipulación o ficción. Este confuso laberinto termina favoreciendo a los grupos de poder, especialmente cuando algunos de sus documentos clasificados son filtrados al público, pues –y sobre todo en los tiempos de las redes sociales, con infinitas opiniones entrecruzadas– tal información se vierte en medio de un “tianguis atascado de merolicos” y suele perder resonancia o termina siendo interpretada como entretenimiento o como una conjetura más sobre nuestro devenir en el universo.

En retórica, las figuras de omisión –como la reticencia o la aposiopesis–, al ocultar parcialmente una información o fragmento, causan el efecto de llamar la atención sobre aquello que se calla y, en algunos casos inmersos en discursos de apariencia documental, pueden sugerir que eso tan “secreto” sea asumido como una “verdad sólida”, cuya prueba de verosimilitud es soslayada tan sólo por el simple hecho de haberla querido ocultar.

Una estrategia usada, por ejemplo, en los llamados mockumentaries (documentales de ficción) y géneros parecidos, es la de intercalar reportajes de campo, entrevistas, testigos, investigadores y especialistas en la presentación de la información, para así darle un carácter documental a lo ficticio. Este tratamiento también es usado en películas de terror que se hacen pasar por documentales, las cuales causan en el espectador un “cosquilleo adicional” debido a la apariencia de veracidad en virtud del tipo de formato y discurso utilizado.

Cabe recordar aquí el polémico experimento mediático que llevó a cabo Orson Welles cerca del día de Halloween de 1938, quien emitió en directo una dramatización de la obra de ciencia ficción La guerra de los mundos, de H.G. Wells, pero con un tratamiento, a manera de noticiero, que impregnó al discurso de una verosimilitud tal que provocó que muchos de los oyentes que no habían sintonizado la introducción del programa entraran, conforme transcurría la transmisión, en cierto estado de histeria colectiva. Como tales sugestiones masivas normalmente necesitan cierto contexto en el cual las personas proyecten sus miedos y deseos, ha de tomarse en cuenta que, en aquellos tiempos en que los EEUU empezaban a recuperarse de la Gran Depresión, los medios de difusión constantemente divulgaban la amenaza creciente del nazismo en Europa, por no mencionar el perenne temor a la precariedad asociada con el “fantasma del comunismo” y las aberraciones vanguardistas inhumanas que se le atribuían. Aquí el audio de dicha transmisión:

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Paréntesis sobre las predicciones de Los Simpson

Matt Groening es un acertado observador crítico de la naturaleza humana, así que no es azaroso que muchas de las ocurrencias –por muy surrealistas o exageradas que parezcan– plasmadas en Los Simpsons, terminen correspondiendo muy de cerca con situaciones y eventos históricos.

En uno de los capítulos de la serie animada, se descubre que el gobierno de los EEUU ha sido infiltrado y dominado por invasores alienígenas (si bien, estos mismos pretenden permanecer como un poder oculto). Aquí un fragmento:

Al final de dicho capítulo, los alienígenas convencen a los humanos de que, para hacerlos partícipes de su destino, tienen que decidir sobre la invasión dentro del juego democrático partidista, lo que obviamente consigue llevarlos de todas formas al poder; a través de este esquema, los invasores dictan un nuevo orden mundial y hacen de la humanidad una especie esclavizada.

Algunas hipótesis (todavía en terreno conspirativo) que podrían surgir a partir de la desclasificación de archivos sobre presencias extraterrestres

  • Como ya es algo muy difícil de ocultar, la CIA y otros servicios secretos optan por “compartir” discretamente su información.
  • Se busca plantear la posibilidad de una eventual intervención extraterrestre, para lo cual será necesario un “protocolo globalizado de inteligencia y milicia”.
  • Se quiere involucrar a una inteligencia extraterrestre ya sea como responsable o como solucionadora de las decisiones absurdas o insensatas de los gobiernos y empresas.
  • Se busca unificar a la Humanidad de algún modo (en este caso, promover una “conciencia terrícola” ante un eventual invasor espacial), que pueda facilitar la implementación progresiva de un “necesario” Nuevo Orden Mundial.

¿Los extraterrestres son enemigos o aliados?

Próximamente nos iremos enterando –esperemos que de manera más amable que drástica– de cuál es la naturaleza y procedencia de los seres que tripulan algunas de tales naves o de aquellos que aventuran esporádicos encuentros con seres humanos (y vaya usted a saber con qué flora y fauna más). Tal vez, si la información llega a irrumpir a manera de breaking news, en virtud de dicha “epifanía” los libros de historia tengan que ser modificados, acaso también las religiones y las interpretaciones sobre mitologías y símbolos del pasado.

Por otro lado, la ciencia seguramente estará modificando sus perspectivas e implementando algunas tecnologías que hayan podido ser apropiadas, arrebatadas, rescatadas o impuestas a partir de dichos encuentros o incidentes.

Ahora bien, ¿qué pasaría si nos enteráramos que aquellos alienígenas estuvieran emparentados de algún modo con nosotros (por ejemplo: que fueran ancestros, evoluciones paralelas, versiones futuras, habitantes del subsuelo, o incluso experimentadores que han cultivado seres en este planeta)?

Y en un panorama más sombrío, ¿si se trataran de peculiares fuerzas militares de nuestra misma especie, desarrolladas para llevar a cabo operaciones encubiertas o ejecutar acciones por encima de los derechos humanos? (se abre aquí otra teoría conspirativa a verificar).

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