FIL en Guadalajara

¿La FIL debería asumir este carácter tan político que le vimos en esta edición?

La FIL parece estar aislada en todo este sistema donde las relaciones dan el punto justo de una democracia siempre débil en nuestro continente, pero que al menos sostienen una plataforma donde respirar un poco y vivir medianamente tranquilo.

Ciudad de México, 4 de diciembre (MaremotoM).- Hay que decir que la vuelta presencial de la 35 Feria Internacional del Libro en Guadalajara tuvo un carácter meramente político. Vale decir, que los periodistas especializados en esta materia, deberán venir a este encuentro de los libros y el debate que esta vez tuvo algunas diferencias.

Es probable que los periodistas también expertos en los medios comerciales también tengan que venir, porque los de la Cultura, poco fuimos requeridos. Desde Hernán Gómez con su entrevista a Leonardo Padura, desde el vergonzoso homenaje a Almudena Grandes, donde periodistas mediáticos y una Ángeles Mastretta dijeron entre otras cosas que no la conocían, salvo por supuesto Benito Taibo que salvó un poco las papas del fuego, todo fue raro.

John Ackerman
John Ackerman. Foto: Cortesía FIL en Guadalajara

Antes, debo hablar de antes, los hechos políticos estaban en los primeros días, pero ayer mismo estaba el debate “Postcovid Post Neoliberalismo”, con John Ackerman y Álvaro García Linera y la “Relación México y Estados Unidos Americanos” con la participación de Ken Salazar y Enrique Berruga.

Sin embargo, todo este carácter político y mediático no lograron salvar esa esencia de la FIL que está conformada por sus lectores y la verdad por muchos escritores que aprovechan este tiempo donde son convocados por la prensa, para decir lo que piensan. Tal vez la muerte de alguien tan querido y admirado como Almudena Grandes marcó el perfume de una FIL perdida, imposible de encontrarse entre las polarizaciones políticas y un mundo donde la variante ómicron es la gran amenaza.

Miguel Bosé suspendió la conferencia de prensa, pero vino a presentar a la tarde del sábado su libro El hijo del Capitán Trueno, una circunstancia que yo no veré, porque creo en mi instinto que irá mucha gente para ir a ver a este cantante que supo tener mejor carácter en la juventud.

Hubo muchas charlas por zoom, desde Manuel Vilas a Jane Goodall, desde Paul Auster a Elvira Lindo, pero todo tuvo ese alarde político donde veíamos por un lado a Raúl Padilla López donde hizo una defensa muy clara de la lectura y de los libros en la ceremonia de inauguración, la ausencia de las autoridades federales (ni que decir que nunca vendrá el Presidente Andrés Manuel López Obrador) y también la falta del gobernador, Enrique Alfaro.

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Álvaro García Linera
Álvaro García Linera. Foto: FIL en Guadalajara

La FIL parece estar aislada en todo este sistema donde las relaciones dan el punto justo de una democracia siempre débil en nuestro continente, pero que al menos sostienen una plataforma donde respirar un poco y vivir medianamente tranquilo.

La oposición es una fuerza feroz contra el gobierno actual y el gobierno actual parece estar más fuerte que nunca. En el medio, una disputa con el gobernador, por el Museo de Ciencias Ambientales, al que Alfaro le ha quitado el presupuesto de 140 millones de pesos para concluirlo.

La pelea ha pasado a las declaraciones fuertes: “Al señor Raúl Padilla y sus lacayos, de una vez les digo que la época oscura en que manipularon a las instituciones, sometieron a los gobiernos para lucrar y hacer negocios personales, se acabó en Jalisco. Pueden patalear, hacer lo que quieran, pero esa etapa se acabó, no va a regresar”, dijo el gobernador panista.

Lo que sí es cierto, que aunque no lo han expresado públicamente, casi todas las editoriales han ido a poner el apoyo a la FIL y a Padilla y a todo lo que hace que esta feria continúe. De hecho, hasta Paco Taibo II, que ha dicho que no le gustan el gobernador ni el presidente del encuentro libresco más importante del continente, ha venido con su gran stand y ha realizado 21 presentaciones en la FIL en Guadalajara.

FIL en Guadalajara
Mientras alguien lee en la FIL. Foto: Cortesía FIL en Guadalajara

Pienso mucho en los libros. No me gusta que la FIL adquiera tanto carácter político. Creo que leer y escribir son revolucionarios y al mismo tiempo mantienen ese grado de diálogo que bien podrían originar un acercamiento entre la feria y el gobierno.

Si ayer estaba Enrique Krauze, también estaba John Ackerman y es en este balance donde los grandes escritores se alzan para levantar su voz. Ayer decíamos con la poeta y escritora Sandra Lorenzano (que presentó su libro Alguien aquí que tiembla fuera de la feria) que también faltan muchos de esos escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, José Saramago, que le daban un gran marco literario al encuentro.

En la inauguración, el discurso de Diamela Eltit se vio opacado por el discurso posterior de Sergio Ramírez, donde habló de su exilio y de la persecución que sufre en Nicaragua, su país natal. Eso fue raro. Eso antes no pasaba.

One Comment

  1. Estimada Mónica, agradezco el que hayas publicado esta nota sobre la FIL. Sin embargo, debo decirte que tengo algunas opiniones diferentes a las tuyas. En particular haré referencia a de dos puntos muy concretos: 1) el que las editoriales estén participando en la Feria no significa que apoyen a Padilla, tienen allí un escaparate comercial de 8 días que a muchas de ellas (y pienso en las que se dicen “independientes”) les vendrá bien para recuperar aunque más no sea presencia ante los lectores. Si ya logran vender y desquitar el costo del stand es otro asunto. Además no creo que sea necesario u obligatorio que manifiesten públicamente su apoyo (si es que de verdad lo apoyan) al dueño de la FIL. 2) Paco Ignacio Taibo II es director del FCE, la editorial insignia del Estado mexicano, pero nada le impide expresar sus opiniones sobre Padilla y el gobernador Alfaro (que por cierto pertenece al partido Movimiento Ciudadano), pero no es tonto y sabe muy bien que la labor del FCE es llegar a más lectores, presentar libros, difundir la labor de escritura de tantos y tantos autores como incluye su inmenso catálogo. La politización de los espacios culturales, Mónica, es inevitable en los tiempos actuales. Más evidente es este hecho cuando hay ciertos intelectuales y escritores que, ante la muerte de una colega se declaran ignorantes de su obra y su persona. Esto en México se llama la política del “ninguneo” y es mejor para ellos aplicar un silencio espeso sobre una figura incómoda, directa y comprometida con su pueblo, como fue Almudena Grandes. Un cordial saludo, Mónica.