Copa América

El show debe seguir, no importa si alguien muere

Un fútbol que volvió tímidamente haciendo un show para televisión, sin público pero con sonido ambiente de estadios llenos, estilo “play-games”, para que el televidente no extrañara ese ruido indefinible de los estadios. Hasta se pusieron grandes banderas cubriendo las tribunas y plateas, porque el show debía seguir.

Ciudad de México, 17 de junio (MaremotoM).- Cuando comenzó esta pandemia, ya hace un año y medio, se decía que “de esta vamos a salir mejores, más solidarios”, pensando que el peligro de muerte nos iba a ser más solidarios y mejores personas. Eran horas donde la gente salía al balcón en las grandes ciudades para aplaudir a los médicos y todo aquel que estuviera cuidando la salud (enfermeros, auxiliares), pero con el correr de los días nos dimos cuenta que eso no iba a ser así. Que los egoístas e individualistas nos iban a ganar la partida una vez más. Que el poder del dinero iba a superar el cuidado de la salud y un buen ejemplo es el fútbol de élite.

Un fútbol que volvió tímidamente haciendo un show para televisión, sin público pero con sonido ambiente de estadios llenos, estilo “play-games”, para que el televidente no extrañara ese ruido indefinible de los estadios. Hasta se pusieron grandes banderas cubriendo las tribunas y plateas, porque el show debía seguir.

Se habló de burbujas donde no entraran los virus, pero esas burbujas en realidad fueron pompas de jabón, que reventaban a cada rato y entonces la excusa para seguir fue, que los futbolistas son jóvenes y sanos, por lo que el Covid no iba a hacer mella en ellos.

En estas condiciones se decidió jugar las dos competiciones continentales más importantes. La Eurocopa en Europa y la Copa América, en Sudamérica. La Eurocopa se juega por primera vez en 13 países distintos, por lo que todos o casi todos, tendrán que viajar exponiendo a sus delegaciones, pero más allá del Covid, el partido de la primera fecha entre Dinamarca y Finlandia tuvo un incidente inesperado, con el colapso que sufrió el hasta ahora jugador del Milan, Christian Eriksen, que se desplomó en el campo y estuvo médicamente muerto por casi 10 minutos hasta que los médicos pudieron “resucitarlo”. Eriksen está internado en un Hospital de Copenaghe, pero lo insólito es que el partido continuó una hora y media después, como si no hubiera pasado nada y con los jugadores principalmente los daneses que había sufrido un gran stress pensando que su compañero se moría. Esta fue la muestra clara que a los dirigentes les importa un pito (o quizás menos) la vida de sus futbolistas, son para ellos una forma de ganar dinero y nada más.

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En la Copa América, jugada una fecha ya hay 53 contagios de Covid, la Copa que se juega en Brasil, después de haber sido rechazada por sus organizadores naturales. Colombia, porque además del Covid está sufriendo un momento de mucha violencia, con manifestaciones contra el gobierno de Iván Duque, que reprime a su pueblo como la peor de las dictaduras y en Argentina, donde está sufriendo la segunda ola de contagios (igual que en todo Sudamérica) por lo que el gobierno de Alberto Fernández decidió recharzarla. En Brasil, Jair Bolsonaro encontró en la Copa una forma de tapar que su país tiene 18 millones de personas contagiadas y casi 500 mil muertos, por lo que es el país que peor manejó la pandemia, ante la desidia de un  presidente que anda sin barbijo y desalienta a su pueblo a vacunarse.

Copa América
El show debe seguir. Foto: Cortesía

A la Conmebol, dirigida por el paraguayo Alejandro Domínguez solo le importa recaudar y aunque se le cayeron tres de sus principales sponsors (la tarjeta Mastercard, aunque a medias porque no pidió que le devuelvan el dinero que puso, la cervecera Ambev, que tiene las principales marcas de cerveza del mundo y la empresa de bebidas alcohólicas, Diageo, que tiene al Whisky Johnnie Walker como producto estrella)igual la suma de los derechos de televisión y de los sponsors que quedaron sigue siendo para ellos un negocio multimillonario.

Por eso se expone a estrellas mundiales como Lionel Messi o Neymar a contagiarse, en un país donde sus normas sanitarias dejan mucho que desear. En el medio los gremios de futbolistas que no levantaron la voz, como si los futbolistas fueron esclavos y debieran ir a contagiarse alegremente. El único que levantó la voz fue la estrella de Bolivia, el delantero Marcelo Moreno Martins, que se contagió apenas llegó a Brasil. En un tweet dijo: “Gracias a ustedes de Conmebol por esto. ¡Toda la culpa es totalmente de ustedes! ¿Si se muere una persona qué van a hacer ustedes? Lo que les importa es el DINERO, ¿la vida del jugador no vale nada?”.  La Conmebol ya amenazó con sancionarlo, como si pegarle un coronavirus no es una sanción en sí.

Bueno, si esperaban un mundo mejor, no lo van a encontrar en el mundo del Fútbol, ahí van a encontrar a dirigentes decididos a que “siga el show” de cualquier manera, que si hay muertos son solo “consecuencias no deseadas”.

 

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