Fórmula Uno

Hamilton y Verstappen en escenario de empate técnico para la definición del título

Todo el ruido producido de una semana a la otra, con el reclamo de Mercedes por la discutida maniobra de Max Verstappen en la vuelta 48 del GP paulista o las repetidas quejas de RedBull en torno al alerón trasero de los W12, pudieron haber hecho que se perdiera la perspectiva sobre lo que realmente ocurría en la pista. Pero desde el viernes qatarí el resultado final no parecía estar en discusión.

Ciudad de México, 22 de noviembre (MaremotoM).- Acaso no resultó tan espectacular como la de Brasil pero no caben dudas de que la victoria de Lewis Hamilton en el inaugural Grand Prix de Qatar fue tan brillante como la conseguida siete días atrás. Sin utilizar el poderoso motor que tanto deslumbró en Interlagos -y que Mercedes decidió conservar para las dos últimas carreras del 2021-, el actual campeón mundial logró la pole-position por un margen interesante, lideró las 57 vueltas de la carrera sin perder la vanguardia ni siquiera en alguno de sus dos pit-stops y ganó de manera incuestionable. Si en Interlagos fue deslumbrante, en el circuito de Losail aplastó, una nueva muestra de implacabilidad tal como se había advertido en territorio brasileño. Nada nuevo. O sea: este 102° triunfo de Hamilton en el Mundial de la Fórmula 1 fue tan excepcional como el 101°: hizo menos ruido, quizás, pero fue tan majestuoso como aquel. “Despertaron al león en Interlagos, ahora ahí lo tienen”, desafió Toto Wolff tras el éxito.

Todo el ruido producido de una semana a la otra, con el reclamo de Mercedes por la discutida maniobra de Max Verstappen en la vuelta 48 del GP paulista o las repetidas quejas de RedBull en torno al alerón trasero de los W12, pudieron haber hecho que se perdiera la perspectiva sobre lo que realmente ocurría en la pista. Pero desde el viernes qatarí el resultado final no parecía estar en discusión.

Mercedes eligió preservar su UP5, la que estrenó en Interlagos, consciente de que en Qatar la ventaja habría disminuido a la mitad por razones de desgaste. Repuso sobre el #44 la UP4 utilizada desde Estambul hasta Ciudad de México, colocó un alerón prominente para cuidar los neumáticos traseros del desgaste inexorable en una pista y trabajó con dos puestas a punto distintas el viernes, para ganar tiempo: la del coche de Valtteri Bottas era más eficaz que la del auto de Hamilton, así que el campeón copió esos reglajes para el sábado y acabó quedándose con la pole por un margen apreciable.

Fue indisimulable durante viernes y sábado: los RedBull RB16B no estaban tan bien balanceados como sus archirrivales. Verstappen, particularmente, que se siente mucho más cómodo con una cola suelta y para eso precisa un tren delantero bien agarrado al asfalto. En Losail no había manera de lograr ese efecto: las cubiertas delanteras patinaban en exceso , y eso le impedía al líder del Mundial ser todo lo rápido que normalmente es.

Para colmo, esos problemas con el DRS que tantos comentarios despertaron solo pudieron ser resueltos cambiando el alerón por uno más grande, lo que generaba un efecto más adverso: más agarre en el tren trasero significaba más ida de trompa, más desgaste del tren delantero y menos posibilidades de que Verstappen compensara con manejo la indudable desventaja mecánica en la que se encontraba.

Por esa razón, en una carrera absolutamente lineal, el segundo puesto era lo máximo a lo que podía aspirar. Sus pit-stops fueron impecables, pero Mercedes replicó esa estrategia conservando la posición en pista, y entonces no hubo manera de que el neerlandés pudiera acercarse al puntero del GP. Para RedBull fue “limitación de daños” después de la penalización que obligó a Verstappen a partir desde la séptima posición.

En su ambición de restarle más puntos al líder del torneo, Mercedes quiso arriesgar con Bottas y una sola detención, lo que parecía -salvo en un caso en particular- muy arriesgado. Lo pagó caro. La combinación de un asfalto poco utilizado, los pianitos (bordillos, lavaderos, cebras o como quieran llamarlos en toda Latinoamérica) más agresivos de todo el calendario y la cantidad de restos de fibra de carbono desparramada como consecuencia, que tanto amenazan la salud de los neumáticos, hacían prácticamente inevitable dos detenciones para los autos que más prestaciones desarrollan.

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Pero ahí estaba Fernando Alonso. El español se tomó este campeonato como una dilatada preparación para el 2022, y los memoriosos recuerdan que el Alpine A581 funciona bien en circuitos de aceleración y frenado, de curvas cortas, no tan fluidos ni de alta velocidad, tanto como el detalle de que Alonso venía de carreras como México en Brasil que completó con una sola parada.

Fue sumamente arriesgado, porque completó su primer stint con 23 giros con cubiertas blandas sin perder tanta competitividad: la medida era Pierre Gasly y su AlphaTauri, al que había superado con una maniobra sensacional en el primer giro. Gasly también largó con gomas rojas, pero solo duró 13 vueltas en la pista con ellas: cayó en el barullo de pelotón y se quedó fuera de la zona de los puntos.

¿Quién puede negar a esta altura que, a más de 20 años de su debut en Fórmula 1 y quince años después de su segundo título mundial, Alonso es un fabuloso artesano del volante, como un licor que se potencia con los años de añejamiento? Parafraseando a Rob Smedley y su famosa frase de Hockenheim 2010, Fernando es más rápido que el destino. Envejece ganando en calidad, no a la inversa. Produce mucho gusto verlo correr.

En Hungría dio clase soportando a Hamilton; aquí en Qatar, dio un zarpazo cuando superó a Charles Leclerc en la vuelta 27 mientras Sergio Pérez no mostraba igual determinación en la misma escena. Esa maniobra pudo haberle asegurado buena parte de su podio; después, el virtual safety car acabó por dejar definitivamente atrás al mexicano, que demoró un par de vueltas en superar al español (en el giro 29) antes de efectuar su segunda detención (en la 41a).

“Es lo que estaba buscando en este regreso”, explicó en el paddock el Piloto del Día. “Este sentimiento de volver a ser competitivo”. Volvió al podio tras siete años: el anterior, el número 97 tuvo lugar en el GP de Hungría de 2014, cuando todavía corría para Ferrari. El dato más lindo, sin embargo, es que volvió a compartir un podio con Hamilton. El primero al que se subieron ambos fue el del GP de Australia de 2007, exactamente 5362 días antes. Otro tributo a la clase y la longevidad de estos pilotos de primerísimo nivel, del cual no pueden obviarse los tremendos avances en la seguridad del automovilismo, que permiten que las campañas hoy logren estirarse hasta los 25 años de actividad en plenitud.

Con una estrategia similar (24 vueltas con gomas blandas, y duras hasta el final), su compañero Esteban Ocon llegó quinto, por delante de un sorprendente Lance Stroll (que también hizo una sola parada, pero que arrancó con medias) y de ambas Ferrari, que sufrieron la carencia en Qatar de curvas lentas, dónde mejor se desenvuelven.

Para Pérez, habiendo partido desde el undécimo lugar, el cuarto puesto final pudo haber resultado un excelente negocio, teniendo en cuenta también que Bottas abandonó (según el equipo, por daños sufridos a consecuencia de la pinchadura en el giro 33) y entonces la brecha entre Mercedes y RedBull en el torneo de Constructores ahora es de solo 5 puntos (546,5 a 551,5). Pero el piloto de Guadalajara sabrá mejor que nadie hasta dónde pudo haber llegado en el Grand Prix y porqué no lo logró.

¿Lo alcanzaba? De Alonso a Pérez, últimas vueltas

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Fernando Alonso llegó al podio siete años después. Foto: Cortesía Facebook

¿Y ahora qué? Hamilton y Verstappen (o Verstappen y Hamilton) acapararon los 1-2 de la temporada, como para que quede en evidencia que hay una luz (o un año luz) sobre el resto. Coparon los dos escalones más altos del podio en 12 de las 20 competencias disputadas en 2021, seis con cada uno adelante de su rival.

El brindis en el podio de los dos únicos aspirantes al título. ¿Llegan empatados a la última carrera en Abu Dhabi?

El score indica 351,5 a 343,5 pero, aparentemente, eso ya dejó de tener importancia. Con este escenario podría ser plausible que -después de la próxima carrera, en dos semanas en Arabia Saudita- llegaran a la última cita, en Abu Dhabi, con una misión sencilla, bastándole solamente terminar delante del otro para coronarse.

Nadie hubiera podido reclamar en ventanilla un final más emocionante que éste.

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

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